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Agroquímicos: “El accidente forma parte del proceso productivo”

“Hay dos posibilidades, que la empresa haya cumplido con las reglamentaciones o que no, pero si cumplió con todo… eso indica que el accidente forma parte intrínseca del proceso productivo, yo les recomiendo que gugleen ‘incendio + plaguicidas’”.

El ingeniero Claudio Lowi, especialista en agroquímicos, consultado por NOTICIASMERCEDINAS.COM respecto del incendio de la planta de Sigma Agro en Mercedes, recomendó revisar los antecedentes disponibles de este tipo de hechos.

Una rápida búsqueda en la web da cuenta de al menos otros dos siniestros en industrias vinculadas a los agroquímicos, sólo en este año en la Argentina: el primero sucedió en enero en Junín, donde se incendió una recicladora de envases; el segundo fue en la provincia de San Juan, en mayo, cuando ardió un depósito.

La lista sigue: en marzo de 2018 “un incendio permitió descubrir un depósito ilegal de agroquímicos” en Catriló, La Pampa; en noviembre de 2017 las llamas alcanzaron una planta en América, partido de Rivadavia, Buenos Aires; en enero de ese mismo año se registró un siniestro en una planta de plaguicidas en General Pico.

Y más: en junio de 2013 ardió un depósito en Villa Ocampo, provincia de Santa Fe; en diciembre de 2012 el fuego se desató en una formuladora en Córdoba (que ya se había incendiado en 2008); también en el último mes de 2012 “una nube tóxica causó caos y pánico por la combustión de un pesticida en un contenedor” y “un olor nauseabundo afectó Puerto Madero, Retiro, San Telmo y Recoleta”.

“Si estaba todo habilitado, están reconociendo que no hay manera de evitar este tipo de accidentes… ¿Estaba todo bien y explotó?”, se preguntó el académico y afirmó: “Ellos lo dicen, no yo, se quieren lavar las manos diciendo que estaba todo correcto”.

– ¿Cuáles son los riesgos para los vecinos?
– El riesgo toxicológico es muy grave en la aplicación de los plaguicidas, que generan cuatro tipos de contaminación, por los envases que quedan tirados en los campos, por la deriva de residuos líquidos, la deriva gaseosa y la deriva en alimentos contaminados.
No tenemos manera de evitar los plaguicidas en nuestra mesa, todos tenemos plaguicidas en sangre y orina, las mamás que le dan la teta a sus hijos le están transfiriendo plaguicidas. Este sistema transformó un acto de amor universal como el amamantamiento en un acto de envenenamiento, ese es el riesgo.

– Bueno, me imagino entonces la gravedad del caso para el que tiene un campito al lado de Sigma.
– O un campito justo al lado de una plantación de soja, trigo o maíz fumigada…

– El problema no es esta planta que se prendió fuego sino el sistema…
– El sistema productivo, por supuesto… sino esa planta no existiría. Lo que pasa es que le creemos a quienes se llenan de plata vendiendo productos venenosos, agroquímicos diseñados para ser liberados al ambiente y matar formas de vida con las que compartimos estructuras genéticas, historias evolutivas de millones de años y ecosistemas. ¿Qué les hace pensar que si matan a esas formas de vida a nosotros no nos van a afectar?

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