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Padre Juan Carlos Bouzou: “La pandemia es una experiencia providencial”

El padre Juan Carlos Bouzou es quien está a cargo como párroco de la Iglesia Catedral Metropolitana “Nuestra Señora de las Mercedes”, y entrevistado por este medio contó algunos detalles de su experiencia en “modo pandemia”, por estos días, en los que el sacerdote lleva adelante salidas con una camioneta por los barrios portando la imagen de la Virgen de las Mercedes para que bendiga las casas y las libre del coronavirus. Además, dio algunas precisiones sobre qué pasa con las confesiones de los fieles, si se hacen de manera virtual o si la gente le cuenta sus preocupaciones y temores. Por otra parte, explicó cómo se está manejando en esta situación extraordinaria con las misas y demás actividades parroquiales tradicionales.

— En el marco de la pandemia, ¿cómo se da su trabajo sacerdotal?

Es grande la experiencia de la pandemia y de la cuarentena. Es una experiencia providencial porque ayuda a descubrir otros aspectos más allá de la falta del compartir cotidiano como se solía hacer siempre. Hoy al estar cada uno desde su lugar, para mí significa descubrir otros aspectos, sobre todo el tema de la tecnología, más allá de que yo siempre estuve conectado de una forma u otra, pero ahora se ha intensificado más todavía. Esto me lleva a descubrir y a enriquecerme. Por otro lado, me parece que en esto de que es un tiempo providencial también veo que a muchas familias les hace bien compartir más y estar más en casa. A otros no tanto y eso preocupa un poco, pero bueno, cada familia vive su mundo y tiene su propia situación, luchas, virtudes y defectos. La idea es poder seguir adelante, perseverando, siendo constante en este tiempo para justamente poder cuidarnos y cuidar al otro también, es el modo en el que podemos vencer a este invisible virus.

— En este contexto usted decidió llevar a la virgen a los barrios y hacer recorridas con bendiciones…

La imagen de la Virgen en los barrios fue un cimbronazo muy fuerte para muchos, sentir que la Madre los visita, que llega a sus barrios, a sus casas, que va pasando. La Madre lo que hace es interceder ante el hijo, ante Dios por las necesidades de cada uno. La misión de la Virgen de las Mercedes por las calles mercedinas es esa, interceder por cada familia y cuidarla con su amor maternal. Es una experiencia muy rica y muy fuerte para muchas familias. Para mí fue una inspiración divina, que no estaba en mi programa. Cuando me preguntaba qué hacer de a poco fueron apareciendo cosas, como por ejemplo el programa que tengo a la tarde “Mateando meditamos”, en el que la gente se engancha, hay llamados telefónicos, compartimos un poco de espiritualidad y la vida. Esta noche, hoy lunes y por cuatro noches consecutivas, voy a dar un programa especial a las 21 horas en relación a la Virgen de Luján, en el que vamos a interactuar con los seguidores del Facebook JuanCaBouzou. Cada uno va haciendo su tarea conmigo en relación a la Virgen.

La imagen de la Virgen en los barrios fue un cimbronazo muy fuerte para muchos, sentir que la Madre los visita, que llega a sus barrios, a sus casas, que va pasando.

–¿Existen las confesiones virtuales? ¿La gente se anima a ellas?

Recibo muchos llamados telefónicos sobre gente que está angustiada, sobre todo gente grande, que están solos y lejos de sus seres queridos. Es una situación en la que mucha gente necesita que se los escuche así que tengo la línea abierta donde la gente llama, 430325, para charlar y animarlos un poco. Pero las confesiones virtuales no existen.

— ¿Cómo es en estos días de aislamiento la dinámica de las misas y celebraciones tradicionales?

Las misas son todos los días a las 11 de la mañana por el Facebook. Los jóvenes hacen su trabajo por Instagram, se reúnen, arman cosas por redes sociales. Hoy las actividades de la parroquia se manejan por internet.

Esperemos que esto vaya pasando y realmente sea una gran enseñanza, como dije al comienzo, que realmente sea providencial para todos y que tengamos siempre una mirada de fe. A veces podés mirar humanamente y todo lo ves malo, todo es difícil y cuesta. Pero cuando ves con ojos de fe, lo ves como un tiempo providencial de Dios para mejorar relaciones familiares, mejorar los corazones, la relación con Dios, convertirnos, querer ser mejores personas, mejores cristianos. Cuántas cosas para meditar y pensar en este tiempo. Veamos con ojos de fe y todo tendrá otro color.

Gracias por el espacio, por invitarme a esta nota. Les deseo a los lectores bendiciones y que realmente estas jornadas sean con mucha paz, alegría y fortaleza espiritual.

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