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Lucas Montero: “El tren pasa una vez y lo tenés que aprovechar”

Desde un vivo de Instagram propuesto por la Dirección de Deportes Municipal surgió una interesante charla con Lucas Montero, futbolista de importante trayectoria en el ascenso de Italia teniendo también su recorrido en la Argentina hasta regresar a sus orígenes, la Liga Mercedina.

De un lado estuvo el profesor y también futbolista Luciano Apariente que fue planteando distintos temas, del otro el “Colo” que se prestó de buena manera, en principio haciendo referencia en el inicio a la cuarentena que se está viviendo.

“Nos tenemos que cuidar, en Argentina se están haciendo bien las cosas y habrá que ver las medidas que se tomarán con el correr del tiempo, creo que en Europa se están adelantando y siempre hay que fijarse en el tema de los contagios. Esto es algo que se ve en cada sociedad, desde Argentina tampoco podemos copiar lo de Alemania, esperemos que pronto se encuentre la vacuna y podamos volver a la actividad. A los compañeros que están en el ascenso, donde el tema económico es difícil, les tienen que encontrar una solución porque sólo tienen ese sueldo y es difícil convivir con esa realidad”, puntualizó Montero.

Además recordó sus inicios en el fútbol: “En Mercedes yo me inicié en las categorías infantiles de AMFI en el Club Defensores, después pasé a Ateneo porque Defensores no tenía cancha de 11, hice el resto de las categorías en Ateneo hasta debutar en Primera y ya después comenzó el recorrido por el fútbol profesional, fui a Argentinos Juniors, tuve el primer viaje a Europa donde no conseguí quedarme por cosas de representantes. En la vuelta jugué en Luján en el ascenso y luego en el fútbol italiano” recordó el  alto y espigado defensor.

Regresó en su charla a Europa, esta vez a Italia, y sobre esa posibilidad que iba a marcar su carrera contó: “Tuve un muy buen desempeño en Flandria, llegamos a jugar el reducido en la temporada 2001-02 y de allí un grupo de representantes me llevó a Italia en un momento difícil del país. Acá tenía la oportunidad de Deportivo Morón y con la diferencia económica fue a un club desconocido y una categoría inferior. Salí sin dudarlo para Italia”. Allí estuvo en principio en el Isernia para abrir la puerta a un camino de siete años y medio en el ascenso del Calcio.

“En el fútbol siempre tenés mil cosas negativas, que no te van a gustar, y lo lindo son los campeonatos, las amistades pero para llegar a ser futbolista profesional hay puertas que se cierran y tenés que estar fuerte psicológicamente. Los chicos hoy en día ven a Messi o Ronaldo pero llegar no es fácil, a todos nos costó, sacrificio nuestro y de los padres, el acompañamiento es fundamental. El tren pasa una vez y lo tenés que aprovechar”, resaltó Montero sobre cómo se fue dando su inicio profesional, donde en Italia se fue ganado un lugar.

Para llegar a ser parte del equipo tuvo que acostumbrarse a un estilo distinto al que venía de tener en la Argentina, y sobre esto se explayó: “La semana tipo de entrenamientos dependían sí jugabas Copa Italia o no, si tocaba semana corta por ahí se entrenaba fuerte un día y al siguiente se plantaba el equipo con la preparación para el partido. Pero después cuando se jugaba los domingos descansábamos los lunes y volvíamos el martes, los jueves hacíamos amistosos y te llevan a jugar”, siendo esos entrenamientos por la tarde o a la hora del partido, incluso por la noche.

A Montero siempre le gustó jugar con público y las veces que a sus equipos le tocó ser visitante padecieron a los seguidores del equipo rival: “Todo lo que es la periferia de Nápoli es bastante terrible, la gente te lo hace sentir, hay zonas complicadas, nos esperaban los tifosis como les dicen allá con armas en la cintura y nos gritaban que tenemos que perder, pero por suerte siempre nos fue bien”, recordó entre risas, algo que parecía ser común en ciertas zonas de Italia.

Aunque desde otro aspecto Lucas resaltó «la profesionalidad en todos los sentidos»: «Yo jugué en todas las categorías del ascenso, desde la D hice Serie C 1 y 2 quedando a 5 puntos de subir a la A en la Serie B con la Ternana. Todo es muy bueno, al jugador no le falta nada, uno sólo se tiene que ocupar de jugar y nada más”, contó, teniendo la particularidad que por cada ascenso o partido por mantener la categoría le fue bien.

El Calcio tiene a directores técnicos que se aferran a una manera de plantear los encuentros, ese detalle ofrece experiencias y la comparación con el fútbol argentino: “Todos los entrenadores te dejan siempre algo, los argentinos y los italianos que tuve, uno toma lo mejor y lo malo no lo hace. No puedo dejar afuera a Julio Apariente, entrenamiento divertido como los que hacía no había. Después tácticamente a Emanuele Domenicali que los tuve en Portogruaro e Isernia y Fabio Brini en la Ternana. Con el primero tuve la posibilidad de ascender de categoría dos veces, muy riguroso y no te podías salir del libreto ni un milímetro” aseguró.

La charla de Montero fue llegando su final, recordando el regreso a la Argentina cuando Lorenzo (su hijo mayor) comenzaba a cursar la escuela. Había que tomar una decisión: “Yo tenía un año más de contrato con el Portogruaro y el Bassano Virtus por detrás que quería comprarme, pero por cuestiones familiares pegué la vuelta”.

Entonces se sumó a Flandria, dos años después ya el recorrido por Huracán de Chivilcoy donde en “el primer partido que fui a jugar fue una final y salimos campeones, esas cosas que tiene el fútbol”.

Encaró sus últimas temporadas ya en la Liga en Vélez, el Quilmes campeón de 2016 y su último club como jugador fue Estudiantes.

Lucas Montero también ha tenido un fase casi lógica en el fútbol: el paso de futbolista a entrenador. Y la primera experiencia la tuvo en Mercedes donde “el Kio Dabove me convocó para ser el técnico de la Primera de Quilmes y me picó el gustito de ser entrenador”, según dijo, resaltando que se ve como DT, y para ello se forma y está permanentemente en contacto con un deporte que lo atrapa.

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