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Imágenes alarmantes: una tortuga defecó más de 10 tipos de plásticos diferentes

Una tortuga verde juvenil, rescatada al quedar atrapada en una red, defecó una alarmante cantidad de basura: hasta el momento 18 gramos y según radiografía aún tiene cuerpos extraños en su interior. Fragmentos de tapitas plásticas, manguera, nylon, hilos, telgopor, precintos y otros tipos de plásticos duros son algunos de los elementos que se pudieron identificar.

Una tortuga verde (Chelonia mydas) juvenil de 35 centímetros de longitud ingresó al centro de rescate y rehabilitación de la Fundación Mundo Marino el pasado lunes 13 de diciembre después de ser rescatada por un pescador artesanal de la zona al encontrarla enmallada en sus redes de pesca.

Al ingresar al centro de rescate, a pesar de que en un primer momento parecía estar en buenas condiciones, durante el mismo día lunes el reptil comenzó a defecar una llamativa cantidad de basura entre las que se pudieron detectar más de 10 tipos de plásticos diferentes: fragmentos de tapas plásticas, de manguera roscada, de redes, de telgopor, de sachets, de nylon, precintos plásticos, celofán, entre otros que no se pudieron reconocer con precisión.

«Durante la mañana de este viernes 17 de diciembre le realizamos tres placas radiográficas: dorso ventral, latero-lateral y antero-posterior. Observamos que aún posee cuerpos extraños tanto en su estómago como en la parte final del tracto digestivo, por lo que probablemente continúe expulsando basura en los próximos días», sostuvo Mauro Pergazere, médico veterinario del Parque Educativo Mundo Marino y de la Fundación Mundo Marino.

Por otra parte, respecto al tratamiento, Pergazere aclaró: «Por los análisis de sangre vimos que se encuentra deshidratada y con los glóbulos blancos altos. Esto último puede ser una reacción de su sistema inmunológico a la gran cantidad de cuerpos extraños que tuvo y aún tiene en su interior. Seguirá en observación, porque por lo punzantes que eran los objetos que expulsó no descartamos que puedan haber generado lesiones internas. Por ahora, el animal muestra una buena actitud y será acompañado de cerca. Esperamos en las próximas semanas que pueda obtener el alta y hacer su reinserción al mar».

No es el primer caso de estas características dado que en febrero de 2020 otra tortuga de la misma especie pudo ser devuelta al mar luego de expulsar durante su rehabilitación 14 gramos de basura.

“Los animales que rehabilitamos son mensajeros de la gran degradación que enfrentan nuestros mares. En casos como el de esta tortuga, la acumulación de elementos no nutritivos en sus sistemas digestivos puede ocasionarles una sensación de falsa saciedad que va debilitando su salud paulatinamente”, explica Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de la Fundación Mundo Marino. A su vez agrega: “Además, podría generarse una gran cantidad de gas en su tracto digestivo producto del plástico acumulado que generaría un “cuadro de chaleco salvavidas”. Así se vería afectada su capacidad de buceo e inmersión, tanto para alimentarse como para buscar temperaturas más aptas para su sobrevivencia”.

La vicepresidenta de la Fundación, Andrea Cabrera agrega que “el número de casos de animales afectados por acciones antrópicas no para de aumentar y nos revela la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos. El caso de esa tortuga es muy simbólico porque muy probablemente podrá recuperarse, pero volverá a un ambiente que está cada vez más contaminado. El rol social que cumple nuestra fundación, nunca será suficiente si no logramos unir fuerzas, trabajar en conjunto y generar estrategias a largo plazo para que como sociedad podamos cambiar la triste realidad de nuestros ecosistemas.”

Cómo la Fundación Mundo Marino aporta a la conservación de tortugas marinas en la Argentina
En el marco del Proyecto Proteger la biodiversidad marina: Enfoque ecosistémico de la pesca y áreas protegidas el cual es ejecutado por la Dirección Nacional de Gestión Ambiental del Agua y los Ecosistemas Acuáticos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, la Fundación Mundo Marino cuenta con una Carta de Acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para la “Asistencia técnica para la evaluación de la mortalidad de tortugas marinas en la costa bonaerense, y para la elaboración de documentos sobre el estado actual de conocimiento sobre la problemática de los residuos marinos en Argentina”.

Comprometidos a aportar con el objetivo de ampliar, profundizar y mantener actualizado el diagnóstico de las interacciones entre las tortugas marinas y los residuos marinos, los cuales en su mayoría son de origen terrestre, la Fundación también hace parte del Grupo de Asesoramiento Técnico para el Programa de Acción Nacional – PAN Tortugas Marinas.

Programa Regional de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas de Argentina | PRICTMA
La Fundación Mundo Marino es una de las organizaciones fundadoras del Programa Regional de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas de Argentina (PRICTMA) creado en el año 2003, a partir del cual distintas organizaciones comenzaron a trabajar coordinadamente monitoreando la presencia de las tortugas marinas a lo largo de casi 2800 km de nuestra costa.

El avance del Programa permitió conocer que la presencia de las tortugas marinas en nuestras aguas no es poco frecuente, sino que, por el contrario, las aguas costeras de Argentina son un área de alimentación y desarrollo para al menos tres de las siete especies de tortugas marinas del mundo: la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga cabezona (Caretta caretta) y la tortuga laúd (Dermochelys coriacea).

Acerca de la Chelonia Mydas
La mayoría de las tortugas verdes que arriban a aguas bonaerenses provienen de la Isla volcánica de Ascensión, de Reino Unido, lugar que alberga la segunda población más grande del Océano Atlántico. La primera es la de la Isla Tortuguero, en Costa Rica, que posee una población estimada de 30.000 hembras. Otros animales provienen de Surinam, Isla de Aves, en Venezuela, y de las islas de Atol das Rocas y Trinidad, de Brasil. Respecto a su dieta en su etapa adulta, estos reptiles son herbívoros y se alimentan casi exclusivamente de algas y pastos marinos. Al igual que el resto de las tortugas de la familia Cheloniidae posee un caparazón cuyo aspecto distintivo lo constituye el tener cuatro escudos costales. Además posee un pico romo y aserrado.

 

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