
En respuesta a versiones periodísticas que alertaban sobre la supuesta puesta en funcionamiento de radares de velocidad en el acceso a la ciudad, el Municipio de Chivilcoy desmintió categóricamente la información.
A través de declaraciones directas en el lugar, las autoridades locales aseguraron que los dispositivos instalados sobre la Ruta Nacional N°5 cumplen funciones estrictamente de seguridad ciudadana.
El secretario de Seguridad, Néstor Dabi, se presentó en los puntos señalados por las versiones circulantes —específicamente en el acceso al Barrio San Francisco y la rotonda de la Ruta Provincial N°30— para explicar la naturaleza técnica de los equipos. Según el funcionario, no se trata de cinemómetros (radares), sino de cámaras de videovigilancia integradas al sistema de monitoreo municipal.
“Queremos aclarar que la información publicada es totalmente falsa. Lo que se observa es una cámara de videovigilancia que forma parte del circuito cerrado de la ciudad, monitoreada las 24 horas y destinada exclusivamente a tareas de prevención”, enfatizó Dabi.
Para dar por cerrada la polémica, el secretario detalló el procedimiento administrativo obligatorio que requiere la implementación de radares, el cual no ha ocurrido en la jurisdicción:
* Convenio oficial: Debe existir un acuerdo firmado por el Intendente Municipal.
* Aval legislativo: El convenio requiere la aprobación del Honorable Concejo Deliberante.
* Señalización: Es obligatoria la cartelería previa que informe a los conductores sobre el control de velocidad.
A pesar de confirmar la inexistencia de fotomultas en dichos tramos, desde la Secretaría de Seguridad instaron a la población y a los viajeros a no relajar las medidas de prevención. El municipio recordó que, independientemente de la vigilancia tecnológica, los conductores deben respetar la velocidad máxima de 60 kilómetros por hora en los accesos a zonas urbanas para garantizar la seguridad vial.
Con esta aclaración, el gobierno local busca llevar tranquilidad a los vecinos y desestimar las informaciones que habían generado preocupación entre los usuarios habituales de la Ruta 5.
