
Por Ariel Dulevich Uzal
En estas horas que se cumple un nuevo aniversario de su fallecimiento en 1994, me sumo sin reservas a la sentida y justiciera evocación del gran tribuno que fue Juan Carlos Pugliese.
Como mercedino y como correligionario, siento el deber de recordar a quien no solo fue un baluarte de la Unión Cívica Radical y fundador del Movimiento de Intransigencia y Renovación, sino un hombre que honró la política argentina con su talento y sabiduría.
Juan Carlos me distinguió con su amistad. Tuve el honor de bregar junto a él, a instancias del Presidente Raúl Alfonsín, por aquel noble proyecto de la «Convergencia Democrática».
Ese ideario nutrió la utopía alfonsinista, logrando trascender a dirigentes y alcanzando a amplios segmentos ciudadanos del progresismo que buscaban una Argentina diferente.
Su gran estatura moral será recordada por siempre, especialmente a través de una expresión concluyente que pronunció en el marco de horas álgidas para la República: «¡Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo!»
Su figura representó la ejemplaridad del compromiso ciudadano, tanto en la dureza del llano como en la alta responsabilidad de la función pública.
Fue un líder bonaerense de proyección nacional que acompañó con lealtad absoluta, desprendimiento y un patriótico empeño la histórica gesta que nos devolvió la democracia.
Su gran estatura moral será recordada por siempre, especialmente a través de una expresión concluyente que pronunció en el marco de horas álgidas para la República.
Aquella frase tuvo la virtud de definir sabiamente la trágica dicotomía ética que dividió procederes, principios y conductas en medio de la crisis dirigencial que selló la suerte de nuestro gobierno: «¡Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo!».
Fue para mí un amigo y un maestro, y tengo la certeza de que su nombre ya pertenece a la mejor historia de las instituciones argentinas.
El doctor Ariel Dulevich Uzal fue Subsecretario de Turismo de la Nación durante el gobierno de Raúl Alfonsín
