
Por Ciro J. Lalla
¿Qué pasó la noche del miércoles 18 de febrero de 1976 en Mercedes? Aproximadamente a la hora 1:00 se escuchó un “nutrido tiroteo” en la zona Este de la ciudad, cerca del Instituto Martín Rodríguez. El hecho produjo la consiguiente alarma en el vecindario. Pero oficialmente nada se informó.
Inmediatamente la redacción del diario “El Oeste” se comunicó con la Comisaría, pero, “en esa repartición no se tenían noticias del hecho (…) Un cronista de este diario pudo establecer que el tiroteo se había producido en calle 6 esquina 101, al tratar personal que se supone pertenece a una brigada policial de detener a un vecino que en ese momento llegaba con una camioneta a su casa. Los presuntos policías, con dos automóviles particulares y vestidos de civil, estaban presumiblemente esperando la llegada del vehículo y, al advertir su presencia, abrieron fuego con diversas armas de grueso calibre”. Según la crónica que reconstruye el diario, “la camioneta pudo huir y los proyectiles, numerosos por cierto, hicieron impacto muchos de ellos en las casas vecinas, afortunadamente sin producir víctimas.” (Diario “El Oeste” 19/02/1976)
Según el cronista, “la persona buscada se supone que reside en calle 6 y, de acuerdo a las impresiones de los vecinos, se trataría de un hombre vinculado a la explotación de hornos de ladrillo que desde hace poco tiempo estaba radicado allí”.
La versión que publica “La Hora” señala que la persona buscada “se dedicaría a la compra y venta de ladrillos”. (Diario “La Hora” 20/02/1976)
Pero el operativo no terminó allí. Según los periodistas, en horas de la tarde del mismo miércoles 18 “nuevamente fue otro grupo de hombres armados con armas largas y llevaron a otro vecino de la casa…” Según “La Hora”, “varios hombres fuertemente armados irrumpieron en el domicilio del fugado llevándose del mismo a otro hombre que moraba en la vivienda”.
Por su parte “El Oeste” culmina su crónica agregando que “en la comisaría local nada se informó sobre estos procedimientos, señalándose simplemente que se trata de trabajos de brigadas de afuera que trabajan independientemente”.
¿Quién era el hombre detenido? Si los periodistas lo averiguaron, nunca publicaron su identidad. Pero sí se encargaron de puntualizar que el grupo operativo se movilizaba en dos automóviles medianos con chapas particulares, y que los hombres estaban vestidos de civil.
Para “La Hora”, “el suceso no ha dejado de causar la mayor extrañeza entre el vecindario, ya que éste ignora en absoluto el porqué de los procedimientos”.
Frescos recuerdos
Una vecina del lugar, hoy maestra jubilada, recuerda los hechos: Blanca De Yure vivía en ese barrio y se acuerda cuando, una noche, volviendo del cine con su esposo y luego de bajar de un taxi, es alertada por un militar que sale de entre la maleza que había frente a su casa, es decir donde estaba el Instituto Martín Rodríguez: “¡Shh! Rápido, adentro…” les ordena el hombre armado con arma larga. Percibe que hay más hombres escondidos.
La pareja cruza rápidamente la calle y entra por la puerta baja a la entrada de la casa de sus padres, pero, allí había otros dos hombres armados, escondidos, que les ordenan que entren y apaguen las luces y les advierten que, si escuchan disparos, se tiren cuerpo a tierra. Ella cree que eran militares, vestidos con ropa de fajina. Actuaron a cara descubierta.
Blanca era estudiante de magisterio, y en esos días estaba preparando los últimos exámenes de su carrera. En su relato, reconoce dos episodios distintos sobre este caso. Para ella, el tiroteo ocurrió días después, lo cual nos permite conjeturar que la supuesta redada llevó varios días de vigilancia. Recuerda que estaba en su casa junto a una compañera de estudios que se había quedado esa noche preparando los exámenes y, a las 2 o 3 de la madrugada escuchan una tremenda balacera que no terminaba nunca. Los tiros fueron sobre la calle de atrás de su casa, es decir la Avenida San Martín.
Al otro día, sobre la casa de los Testa, quedaron los impactos de proyectiles. Uno de ellos atravesó la puerta de entrada y se estrelló sobre la pared interior. Muchas cápsulas servidas habían quedado diseminadas en las veredas.
Los incidentes se prolongaron varias horas. A las 5:30 se escucha derrapar autos y disparos aislados. Un automóvil tipo Falcon realiza una maniobra audaz: rescata en movimiento a un presunto herido en la calle, y sale a toda velocidad por Avenida 2 hacia el Este. En todos estos años, desde que fue testigo de los hechos, Blanca nunca supo qué sucedió realmente aquella noche de febrero del ’76.
El hecho ocurrido el 18 de febrero de 1976 demuestra que, en plena vigencia de las instituciones democráticas, además del accionar oficial de las fuerzas militares y policiales funcionaba un estado represivo clandestino
Comunicado del Área 115
En Mercedes estaba asentado el Regimiento de Infantería N° 6 “Gral. Viamonte” desde el año 1915. Su Jefe tenía bajo su mando a todas las fuerzas de seguridad de la zona, desde la instauración del “estado de sitio” en todo el país. Por esta razón emitía Comunicados en la prensa para advertir de las acciones militares y policiales, como operativos y controles en barrios, rutas y caminos.
“Se recuerda a la población la necesidad de transitar con la Documentación personal y vehicular correspondientes, a efectos de evitar los inconvenientes que origina toda investigación. Asimismo, se recuerda acatar la legislación vigente en lo que respecta a la tenencia y/o portación de armas de uso civil, llevando consigo la autorización correspondiente que prescribe dicha legislación.” (Cfr. Diario “La Hora” 12/02/1976)
El hecho ocurrido el 18 de febrero de 1976 demuestra que, en plena vigencia de las instituciones democráticas, además del accionar oficial de las fuerzas militares y policiales funcionaba un estado represivo clandestino. No es posible aceptar que la Comisaría desconociera semejante tiroteo; igualmente es inaceptable que no se informara al menos una mínima versión policial o judicial respecto a lo sucedido, generándose un misterio que, 50 años después, aún perdura. Para los archivos judiciales, este hecho nunca sucedió.
Los vecinos de Mercedes que vivieron aquellos años tienen seguramente anécdotas y vivencias semejantes para contar a las nuevas generaciones. Es el momento adecuado para empezar a hacerlo.
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