
La construcción de la autopista en la Ruta Nacional Nº 5, en el tramo crítico que une Mercedes y Suipacha, ha ingresado en un nuevo y alarmante capítulo de parálisis.
Tras la suspensión de 90 trabajadores entre febrero y marzo, la obra quedó reducida a tareas mínimas de custodia, desatando la indignación de usuarios y referentes viales que sospechan de irregularidades en el manejo de los fondos específicos destinados al proyecto.
El conflicto escaló tras conocerse que la detención responde a la falta de pago de certificados de obra por parte del Estado Nacional.
Lo que agrava la situación es que este proyecto cuenta con financiamiento externo blindado: un préstamo internacional vinculado al Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el BID, con una cláusula contractual que obliga al uso exclusivo de los fondos para la Ruta 5.
Marcelo Suárez, histórico referente en la lucha contra los peajes, manifestó su preocupación y adelantó que buscarán respuestas institucionales. «Estamos pidiendo una reunión con el Comité de Defensa del Usuario Vial y Ricardo Lasca. Queremos saber si el Gobierno recibió la totalidad del crédito; si la desviaron o se la ‘comieron’, lo cual sería un delito», sentenció Suárez, quien además criticó duramente el «desinterés» oficial por la seguridad vial.
Una obra de USD 100 millones en el limbo
El proyecto contempla la transformación de 20 kilómetros (entre los km 104 y 124) en una autopista moderna con doble calzada, puentes y pasos a distinto nivel. Aunque los presupuestos varían según la fuente —desde los $4.000 millones de pesos a valores de 2022 hasta estimaciones actuales de USD 100 millones—, la realidad en el territorio es de abandono.
Cronología de una demora sistémica:
- 2022: Reactivación con financiamiento internacional.
- 2024: Primera parálisis importante con levantamiento de obradores.
- 2025: Avances puntuales en puentes y terraplenes que no lograron consolidarse.
- Marzo 2026: Paralización casi total y reducción drástica de personal.
La falta de finalización no es solo un problema económico, sino una amenaza constante a la vida. La traza actual sigue siendo escenario de numerosos siniestros viales en un corredor clave para la producción agropecuaria.
Con el obrador prácticamente vacío y las maquinarias detenidas, el tramo Mercedes-Suipacha vuelve a convertirse en un monumento a la infraestructura inconclusa y la incertidumbre administrativa.
