
A sus 16 años, Santino Pirotta no solo es el alumno más joven de la promoción de 6to año del Colegio Nacional; es también el presidente de un Centro de Estudiantes, lo que –y bien sabe– décadas atrás hubiera sido una sentencia de persecución.
Con una madurez política que denota su herencia familiar —hijo de la concejala Sabrina Viñales y del dirigente y periodista Jorge Pirotta—, Santino se posiciona hoy como una voz joven lúcida para reflexionar sobre el próximo aniversario del 24 de marzo y la salud de la democracia en la Argentina.
La vigencia de la memoria en las aulas
En una extensa charla con este medio que recorrió desde el revisionismo histórico hasta la apatía digital, Pirotta destacó el contraste entre el silencio de la dictadura y la efervescencia de información actual.
«Estamos en una situación privilegiada por el conocimiento que tenemos del pasado», afirma, aunque reconoce que el camino hacia esa conciencia no fue lineal.
«En esa época, nosotros estaríamos amenazados solo por querer hacer algo por la escuela»
«Cuando entré a la secundaria, escuchaba cosas muy distintas: profesores que hablaban de los 30.000 y otros que decían que fue una guerra contra la subversión. Me parecía raro. El año pasado, al armar el centro, nos pusimos a investigar qué pasaba en la dictadura. Vimos La noche de los lápices y fue un impacto total. Entendimos que, en esa época, nosotros estaríamos amenazados solo por querer hacer algo por la escuela».
De la censura a la indiferencia
Para el joven dirigente, el peligro de las democracias modernas no radica en las botas militares, sino en la fragmentación de la verdad. Santino sostiene una tesis inquietante: en la era de la Inteligencia Artificial y las fake news, el control social ha mutado.
«Yo creo que ya no hacen falta golpes de Estado. En los 70 se necesitaba censurar para que nadie sepa. Ahora es algo peor: a nadie le importa lo que está pasando. Entre la IA y las noticias falsas, la gente deja de prestar atención porque no sabe qué es verdad. El 24 de marzo termina siendo dejado de lado por el partidarismo, cuando la discusión debería ser el modelo de país que se quiso implantar a través del miedo», disparó con firmeza.
El Colegio Nacional: 120 años de historia y un museo vivo
El compromiso de Pirotta no se limita a la retórica. Bajo su gestión, el Centro de Estudiantes y la promoción de Sociales (turno mañana) se han volcado a la recuperación histórica de la institución.
En el marco del 120° aniversario del Colegio Nacional, Santino lidera junto a docentes como Pablo de Marco y Soledad Paoli la creación de un museo escolar.
«Nos pega mucho la consigna de Memoria, Verdad y Justicia porque estamos trabajando en el museo para tener memoria sobre nuestra escuela. Queremos que los alumnos puedan ver quiénes pasaron por aquí, cómo se vestían, qué pensaban», explica. No obstante, admite la dificultad de rastrear el pasado oscuro: «La información sobre el sistema educativo dentro de la escuela durante la dictadura es casi nula; los archivos están mezclados o desaparecidos. Recién logramos reconstruir con claridad a partir de 1984».
Pirotta es honesto y evita los romanticismos. Reconoce que para la mayoría de los estudiantes, el 24 de marzo es percibido simplemente como un descanso en el calendario escolar.
La brecha entre el compromiso y el «feriado»
Al ser consultado sobre la actitud de sus pares frente a la fecha conmemorativa, Pirotta es honesto y evita los romanticismos.
Reconoce que para la mayoría de los estudiantes, el 24 de marzo es percibido simplemente como un descanso en el calendario escolar.
Habla de desconocimiento: «Muchos de mis compañeros no saben realmente qué pasó. Dicen que no les interesa la política porque es ‘mucho quilombo'».
También de la lucha contra la normalización: «A veces entre nosotros se escapan insultos o actitudes que tenemos normalizadas, y solo cuando los directivos nos llaman a hablar nos damos cuenta de lo que hicimos».
Y del rol del Estado, ya que destacó que este año, por orden provincial, el tema memoria 50 años se está tratando en todas las materias (Arte, Historia, Proyectos), lo que ha generado espacios de debate que antes no existían.
Un futuro dirigente con raíces fuertes
Santino Pirotta se mueve con la fluidez de quien ha crecido respirando debate político en su hogar, pero con la frescura de una generación que busca sus propias respuestas. Mientras coordina actividades para la vigilia del Día de la Memoria y organiza acciones en festivales municipales, deja en claro que su objetivo es sacudir la modorra de sus compañeros.
En un mundo que parece anestesiado por el scroll infinito de las redes sociales, este joven de 16 años levanta la bandera de la institucionalidad y el recuerdo, convencido de que entender lo que pasó hace 50 años es la única forma de evitar que la indiferencia actual se convierta en la tragedia del mañana.
