
Hay conciertos y hay músicos. Desde siempre, el público se conmueve ante las múltiples lecturas que los intérpretes proponen sobre las obras del repertorio universal pero, en contadas ocasiones, esa tradición se encarna con una fuerza interpretativa capaz de renovar la experiencia de escucha.
En el concierto del sábado 21 de marzo del Ciclo Pro Arte Mercedes, Horacio Lavandera ofreció una versión que se inscribió con autoridad en ese territorio poco frecuente, donde la obra y el intérprete parecen confluir en un mismo impulso expresivo.
El programa, concebido como un auténtico tour de force, mostró a un intérprete que sostuvo con solvencia un dominio absoluto del instrumento y desplegó una musicalidad de refinamiento notable, expresada en contrastes que fueron del “presto fortissimo” al “pianissimo” más sutil, transformando la escucha en una experiencia profundamente envolvente.
El concierto denominado “Cine al Piano” combinó obras clásicas y música de cine, desde Johann Sebastian Bach hasta John Williams, todas vinculadas de algún modo con el genio alemán.
La primera parte se centró en Bach -1685-1750 -, con el Concierto basado en Marcello, BWV 973; la Fantasía Cromática, BWV 903; y las Variaciones Goldberg, BWV 988.
El Concierto de Marcello, cuya música —en particular el célebre Adagio— ha encontrado resonancia en bandas sonoras como Anónimo Veneciano -1970-, cobró forma en manos de Lavandera con un sonido de evocación fiel al clave. La precisión de su toque puso de relieve la trama contrapuntística, insuflando a cada frase una elocuencia nítida y expresiva.
La Fantasía Cromática y Fuga, de intensa carga emocional y perfil improvisatorio, fue abordada con sobriedad y sutileza, dejando aflorar la tensión dramática y la riqueza de su entramado polifónico. En los pasajes más libres, la fluidez del discurso reveló un conocimiento profundo del lenguaje barroco.
Por último, las Variaciones Goldberg, paradigma de complejidad formal y exigencia técnica, se desplegaron con una claridad estructural ejemplar, haciendo perceptible tanto la organización en tríadas, como el uso sistemático del canon. Lavandera modeló los contrastes y la progresión con rigor y musicalidad, dando lugar a una versión de notable equilibrio entre virtuosismo, transparencia y coherencia interna.
En la segunda parte del programa, el pianista interpretó Oblivion y la Suite Punta del Este de Astor Piazzolla —la primera incluida en la banda sonora de Enrique IV de Marco Bellocchio—, junto con Youth Without Youth y Levante de Golijov —compuestas para la película homónima de Francis Ford Coppola—, con un fraseo claro y un pulso que dio dirección e intención a cada obra.
Un momento sobresaliente del recital estuvo dedicado a Chopin, con la interpretación del Nocturno en Do sostenido menor, Op. posth.; el Andante Spianato y Gran Polonesa, Op. 22; y la Balada No. 1 en Sol menor, Op. 23 —todas presentes en la banda sonora de la película “El Pianista”—. Estas obras revelaron la ductilidad y el refinamiento del intérprete, que moldeó cada frase con delicadeza, ofreciendo una versión especialmente exquisita de la Balada No. 1.
Para el cierre, Horacio Lavandera ofreció una magistral versión de la Suite Star Wars de John Williams -1932-, con un arreglo propio que condensó la riqueza de la multitudinaria orquesta original en una versión para piano. Adaptando los temas Title Theme, Across the Stars y Cantina Band, el intérprete desplegó matices sorprendentes, cambios de intensidad precisos y una claridad sonora que hizo sentir la obra como si toda la orquesta estuviera presente.
El público, de pie, ovacionó al artista, quien, además del generoso programa, sorprendió con una sublime versión del “Claro de Luna” de Debussy y la electrizante interpretación de “Misión Imposible” de Lalo Schifrin, cautivante por su virtuosismo e intensidad.
Hay conciertos y hay músicos, pero el del 21 de marzo de 2026 quedará para siempre en los anales de Pro Arte Mercedes, con la sala del Colegio Nacional vibrando en cada nota y reflejando la emoción de un público entregado ante este joven y extraordinario artista, que ofreció una interpretación intensa, viva y absolutamente memorable.
