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Crisis en la obra pública: Despidos masivos y parálisis total en la transformación de la Ruta 5

Lo que comenzó como una interrupción transitoria por falta de insumos se ha transformado en un golpe estructural a la infraestructura vial de la provincia de Buenos Aires.

La obra de transformación en autopista del tramo que conecta las ciudades de Mercedes y Suipacha, sobre la Ruta Nacional 5, se encuentra formalmente paralizada tras el despido del grueso de su plantilla de trabajadores por parte de la empresa contratista Vial Agro.

La crisis escaló de manera definitiva este martes 31 de marzo, cuando se ratificó que la constructora procedió a la desvinculación formal del personal.

La decisión responde a la imposibilidad de sostener la estructura de costos ante la acumulación de deuda del Gobierno Nacional, que adeuda múltiples certificados de obra.

Según informaron fuentes gremiales, el conflicto —que ya había atravesado etapas de suspensiones preventivas— derivó en un cese de actividades que afecta directamente el sustento de decenas de familias y deja en el limbo un proyecto estratégico para la seguridad vial del corredor del oeste.

De acuerdo con los datos proporcionados por la UOCRA, el proceso de despidos se ejecutó de forma escalonada:

* Lunes 16 de marzo: Un primer contingente de 48 operarios recibió las notificaciones de cese laboral.
* Semana actual: Se espera la salida de las 15 personas que aún cumplían tareas mínimas, sellando el retiro definitivo de la mano de obra activa.

Actualmente, en el predio ubicado en las cercanías de la estación de servicio «La Picada», solo permanece una guardia mínima de administrativos y serenos. Su función se limita a la custodia de la maquinaria pesada, mientras que el movimiento de suelos y las tareas de pavimentación han desaparecido por completo.

Desde el sindicato de la construcción confirmaron que las gestiones ante Vialidad Nacional no han arrojado resultados positivos.

El organismo admitió no contar con precisiones sobre el futuro de este tramo, lo que alimenta el temor de que la obra se convierta en una infraestructura inconclusa por tiempo indefinido.

La parálisis no solo representa un drama laboral, sino un riesgo latente para los miles de usuarios que transitan diariamente la traza.

La Ruta 5 es considerada uno de los corredores con mayor tasa de siniestralidad del país; la postergación de los trabajos de suelo y la falta de señalización de obra terminada incrementan la peligrosidad en una región marcada por los accidentes frontales.

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