
En un acto de fuerte carga simbólica y política, el Senado de la Nación hizo entrega de un Diploma de Honor al Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), en reconocimiento a su incansable labor en la defensa y promoción de los derechos humanos desde su fundación en 1976.
La distinción fue impulsada por el senador nacional Eduardo «Wado» de Pedro y el diputado Horacio Pietragalla.
Pese a tratarse de una distinción oficial de la Cámara Alta, la ceremonia debió realizarse en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), debido a que la Presidencia del Senado —a cargo de la Vicepresidencia de la Nación— denegó el uso de las instalaciones del Palacio Legislativo para el evento.
Testimonio de fe y compromiso social
La delegación del MEDH, compuesta por Elsa Oshiro, Javier Gross, Milena Rincón y Luis María Alman Bornes, recibió la distinción destacando la visión de quienes, desde la fe, sostienen un mensaje de liberación opuesto a sistemas excluyentes.
Durante su alocución, los referentes expresaron su «preocupación por los fundamentalismos religiosos y políticos» que marcan la agenda actual, tanto en el plano nacional como internacional.
El organismo reafirmó sus valores fundacionales:
- Memoria activa y la verdad como base de la justicia.
- Solidaridad irrestricta con las víctimas y sectores vulnerables.
- Diálogo ecuménico como herramienta para la construcción de una sociedad en paz.
Un lazo con la jornada en Mercedes
Este reconocimiento nacional resuena directamente con el acto central de hoy 2 de abril en la ciudad de Mercedes, donde el senador De Pedro también estuvo presente de manera institucional a través de ofrendas florales en el Monumento a los Caídos en la Gesta de Malvinas.
Ambos eventos —el homenaje a los veteranos y la distinción al MEDH— confluyen en la defensa de los Derechos Humanos y la soberanía, pilares que el senador mercedino ha buscado jerarquizar en la agenda legislativa de este 2 de abril.
Por último, vale decir que el traslado del acto a la UBA evidencia la tensión política existente entre el bloque que impulsa la agenda de Derechos Humanos y la actual conducción del Senado. Sin embargo, el reconocimiento al MEDH consolida un espacio de resistencia civil y religiosa que lleva 50 años de vigencia en la Argentina.

