
Pocos artistas logran que el nombre de su personaje supere a su propia identidad civil. Juan Díaz, orgulloso hijo de Mercedes que actualmente reside en Buenos Aires, es uno de ellos.
Hoy, al cumplir 87 años, su figura es homenajeada en Infobae por la periodista Nancy Duré no solo como un referente de la época dorada de la televisión, sino como el hombre que prestó su cuerpo y su ingenio para crear a «Cuchuflito», un término que hoy define a lo «trucho», lo flaco o lo desgarbado en el habla cotidiana de los argentinos.
De los teatros de Mercedes a la calle Corrientes
Este Díaz del signo de Aries dio sus primeros pasos en el teatro independiente de su ciudad natal, a 100 k, de la capital argentina, encabezando piezas dramáticas de teatro como «El zoo de cristal» y «El inspector».
Aunque su ambición inicial era ser un actor dramático en la Capital Federal —incluso si eso implicaba trabajar en un kiosco para subsistir—, el destino y su fisonomía lo condujeron por el camino de la comicidad.
Su gran salto ocurrió en la década del ’60 de la mano del guionista Aldo Cammarota. Tras su paso por la radio en el programa Farandulandia, desembarcó en la pantalla chica con Telecómicos.
«Llegamos a tener picos de 35 puntos de rating», recuerda Díaz sobre aquellos viernes donde el país se paralizaba frente al televisor.
El nacimiento de un mito
El nombre «Cuchuflito» surgió de una parodia a los locutores de la época y los avisos en vivo que fallaban. «Yo hablaba de un producto que fallaba, y Cammarota le puso Cuchuflito porque era malo o trucho», explica el actor. La respuesta del público fue inmediata, integrando el nombre al imaginario colectivo junto a otros hitos como el «pendorcho».
«El muñeco lo inventé yo, pero no con la idea de que fuera un éxito. La resonancia fue impresionante y me hartó un poco, porque yo no era solamente eso». — Juan Díaz.
A lo largo de su trayectoria, Díaz compartió cartel con las figuras más rutilantes del espectáculo: Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Susana Giménez, Moria Casán y su inseparable amigo Juan Carlos Calabró, con quien brilló en Calabromas interpretando a «Juanchi», el ladero de Aníbal.
Reconocimiento y vigencia
A pesar de haber renegado en algún momento de la sombra de su personaje —»me miraban como si fuera mi personaje y me molestaba por mi identidad», confiesa—, hoy Juan Díaz abraza su legado. Su filmografía supera la quincena de títulos, incluyendo clásicos como Expertos en pinchazos y A los cirujanos se les va la mano.
En 2011, su ciudad lo reconoció oficialmente y, en 2012, la Asociación Argentina de Actores le otorgó el Premio Podestá a la trayectoria.
Hoy se celebra a un artista que, desde la humildad de sus inicios locales, logró inscribir su nombre (y su apodo) en la historia grande del espectáculo nacional.
