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Concejo Deliberante aprobó la cesión de un terreno para el Centro de Formación Laboral N°1

En la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante, el Centro de Formación Laboral (CFL) N°1 obtuvo un avance histórico para su comunidad educativa. Mediante el uso de la banca participativa, Juan Onni, vicepresidente de la asociación cooperadora, junto a la directora del establecimiento, Yanina Nicolini, presentaron un proyecto para la obtención de un terreno lindero que permitirá ampliar las actividades pedagógicas y productivas de la institución.

La iniciativa fue recibida con respaldo unánime por el cuerpo legislativo, resultando en la aprobación de la cesión del espacio. «Estamos muy contentos; ahora esperamos los pasos administrativos para que los papeles estén en regla y podamos empezar a usar la tierra», señaló Onni tras el paso por el recinto.

El terreno en cuestión se encuentra ubicado en la intersección de las calles 45, 38 y 36, situado detrás de la Sociedad de Fomento y entre el jardín de infantes de la zona. Hasta el momento, el espacio se encontraba en condiciones que lo convirtían en un foco de inseguridad para el barrio.

«Era un lugar que les molestaba a los vecinos. Por ese espacio saltaban a la escuela, rompían cosas y robaban», explicó el referente de la cooperadora, destacando que la recuperación del predio no solo beneficia a la escuela, sino que mejora la convivencia urbana en el sector.

La cultura del trabajo como eje

El CFL N°1 es una escuela especial que trabaja con jóvenes con discapacidad, enfocándose en brindar herramientas de autonomía a través del empleo y la producción.

La obtención de este nuevo terreno es vital para retomar y fortalecer el taller de huerta, una de las actividades más valoradas por los alumnos.

* Soberanía alimentaria: Los estudiantes aprenden el ciclo completo de cultivo, desde la preparación de la tierra hasta la cosecha de hortalizas como tomate y lechuga, que luego consumen.

* Formación técnica: El trabajo es guiado por maestros de huerta que fomentan el aprendizaje de oficios rurales y el respeto por los tiempos de la naturaleza.

* Impacto social: La actividad promueve la asimilación de normas, el sentido de responsabilidad y la generación de recursos propios.

«Los chicos se esmeran mucho por la tierra, por cosechar y trabajar. Cuando les enseñás, ellos lo asimilan y lo respetan mucho», concluyó Onni, subrayando que este paso legislativo garantiza que la institución cuente con un espacio digno para seguir construyendo futuro a través del trabajo dignificado.

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