
Por Ariel Dulevich Uzal
Lamento profundamente el fallecimiento de Luis Brandoni, un actor de proyección internacional de excepcional talento y un ciudadano de vigorosas convicciones con quien participamos de largos años de intensa militancia, en el marco del radicalismo aggiornado por el liderazgo de Raúl Alfonsín; cuya amistad tuvimos el honor de compartir enrolados en la imperecedera utopía que convirtió a aquel presidente en «Padre de la Democracia».
Fuimos con «Beto» entrañables amigos, estrechando nuestro vínculo al amparo de recíprocos sentimientos de afecto que trascendieron impolutos las discrepancias propias de distintas miradas en torno a los avatares de la política nacional y su decadente crisis ética.
«Su amistad tuvimos el honor de compartirla enrolados en la imperecedera utopía que convirtió a Raúl Alfonsín en el ‘Padre de la Democracia'».
No volvimos a militar juntos durante estos últimos versátiles y febriles años políticos, pero conservamos intacto nuestro entrañable lazo afectivo, haciendo ambos generosa abstracción de las emergentes —y lamentables— diferencias cívicas que nos distanciaron. El cariño auténtico entre las personas supone siempre respeto.
Sencillo y receptivo con la gente que admiraba sus dotes actorales a través de los populares personajes que interpretó magistralmente en el teatro, películas o TV, hoy ya son calificados por la crítica como de antología.
«Conservamos intacto nuestro entrañable lazo afectivo, haciendo ambos generosa abstracción de las lamentables diferencias cívicas que nos distanciaron».
En aquellos buenos tiempos realizamos juntos, entre tantas otras actividades militantes, una gira por el interior del país. En Resistencia, en la cálida noche chaqueña, sentados ambos en la vereda de un bar céntrico, fue interminable el requerimiento de la gente —jóvenes sobre todo— que le tendían la mano o le pedían un autógrafo, que aceptaba de muy buen grado, con gesto amable y empático. ¡Claro que no todos nos votaban! Permítaseme el humor de la digresión.
Las experiencias compartidas con «Beto» serán por siempre vivencias inolvidables en la evocación sin final de su querida figura.
Ariel Dulevich Uzal es mercedino y ex subsecretario de Turismo de la Nación
