
El tratamiento de los pliegos judiciales en la Comisión de Acuerdos del Senado de la Nación derivó en un fortísimo cruce político.
El senador nacional por la provincia de Buenos Aires, el mercedino Eduardo «Wado» De Pedro, lanzó duras críticas contra el funcionamiento de ciertos sectores de la justicia y los asoció de forma directa con la realidad económica que atraviesan los trabajadores argentinos.
Los cuestionamientos del legislador se dieron en el marco de la audiencia pública del camarista laboral Víctor Arturo Pesino, quien busca revalidar su continuidad en el cargo por cinco años más tras haber cumplido el límite de 75 años de edad.
Pesino quedó en el centro de la polémica tras reconocer una reunión previa con el ministro de Justicia antes de emitir un fallo favorable a la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo de Javier Milei, además de verse acorralado por las impugnaciones formales de la CGT y la UOM tras avalar intervenciones sindicales.
«Estamos con el valor del salario mínimo vital y móvil igual al del año 2001, cuando la señora Patricia Bullrich era ministra de Trabajo. Qué casualidad que hoy es presidenta del bloque que defiende a un juez que interviene un sindicato y defiende las políticas de un gobierno que tiene al salario mínimo igual de pobre e igual de raquítico que en 2001»
«En sectores del Poder Judicial hay olor a podrido, y lo sabe la sociedad y lo saben todos», disparó de forma tajante De Pedro con micrófono en mano frente al estrado del magistrado.
El senador argumentó que estas decisiones judiciales impactan de lleno en el destino y sustento de miles de familias que hoy pelean por su laburo y su salario.
Apoyándose en un reciente informe económico publicado por Infobae, el referente mercedino trazó un paralelismo histórico e institucional: «Estamos con el valor del salario mínimo vital y móvil igual al del año 2001, cuando la señora Patricia Bullrich era ministra de Trabajo. Qué casualidad que hoy es presidenta del bloque que defiende a un juez que interviene un sindicato y defiende las políticas de un gobierno que tiene al salario mínimo igual de pobre e igual de raquítico que en 2001».
Tras la sesión en la Cámara Alta, De Pedro profundizó su postura a través de sus canales oficiales, remarcando que el máximo histórico del salario mínimo en términos de poder de compra real ocurrió en el año 2011, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. «Para volver a alcanzarlo ahora, habría que triplicarlo», sentenció el senador, vinculando finalmente el deterioro del poder adquisitivo actual con lo que definió como una «persecución y proscripción» orquestada por el poder económico y una parte de un «sistema judicial mafioso».
