
El circuito de arte urbano de la ciudad sumó un nuevo mural. El reconocido artista plástico Jorge Blanco, considerado el muralista más prolífico de Mercedes, completó una imponente pintura en homenaje a Alejandro «Bocha» Sokol, emblemático vocalista y compositor del rock argentino.
La obra quedó plasmada en la intersección de las calles 23 y 34, una esquina que empieza a transformarse en un punto de referencia obligado para los amantes del arte callejero y la identidad musical.
La intervención no es un hecho aislado, sino la continuidad de un ambicioso proyecto de Blanco para intervenir superficies de grandes dimensiones. Con decenas de obras desperdigadas por los barrios mercedinos, el pintor apuesta fuertemente por retratar a personalidades que conmueven y representan la memoria colectiva, consolidando a Mercedes como una auténtica «ciudad de músicos, artistas y pintores».
La elección del motivo principal no es casual. Alejandro «Bocha» Sokol (1960-2009) fue una de las figuras más auténticas, queridas y viscerales de la historia del rock nacional. Su trascendencia comenzó a principios de la década de 1980 como miembro fundador e integrante de la primera formación de la mítica banda Sumo, donde se desempeñó como bajista y baterista junto a Luca Prodan.
Tras la disolución del grupo, Sokol alcanzó su máxima popularidad y consagración masiva como el carismático vocalista y líder de Las Pelotas, banda que comandó durante dos décadas dejando un legado de himnos imborrables en el cancionero popular. Su posterior proyecto, El Vuelto S.A., marcó los últimos pasos de un artista cuya entrega en el escenario y humildad abajo de él lo convirtieron en un verdadero ídolo de culto. Su fallecimiento, ocurrido en enero de 2009, dejó un vacío profundo que hoy este mural busca mantener vivo en el espacio público.
El nuevo retrato del «Bocha» Sokol comparte protagonismo en la misma ochava con otra de las recientes y celebradas creaciones de Blanco: un imponente mural dedicado a Diego Armando Maradona inaugurado a fines de mayo. En aquella oportunidad, el artista retrató al capitán de la Selección Argentina con una expresión de alegría inconfundible, complementada por frases populares y una figura secundaria en blanco y negro.
La cesión de esta gran pared por parte del propietario del inmueble fue la clave que le permitió al muralista disponer de un soporte ideal, un recurso que no abunda en el ejido urbano local y que Blanco aprovecha para «despuntar el vicio y alegrar a la ciudad». Al momento de presentar la obra de Maradona, el pintor ya había anticipado su deseo de no detenerse y continuar interviniendo la superficie disponible.
Con la incorporación de la figura de Sokol, Blanco avanza firmemente en su meta a mediano plazo de estructurar en dicha esquina una galería pública y accesible para toda la comunidad.
La propuesta no solo embellece el entorno cotidiano de los vecinos de Mercedes a través del color, sino que consolida un espacio de memoria y homenaje a cielo abierto para los grandes referentes de la pasión popular.
