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Murales: de Luca Prodan al Increíble Hulk, el arte de Jorge Blanco no tiene límites

A veces la mirada de un niño tiene tanta o mayor potencia que la de un adulto, y sólo hay que saber llegar a ella. A veces un niño y un adulto pueden creer en personajes únicos y heroicos, y de alguna manera eso conecta a todos los protagonistas de esta nota.

Lo cierto es que la escena urbana de la ciudad continúa sumando color y narrativa visual de la mano de Jorge Blanco. El artista plástico y muralista mercedino volvió a dar muestra de su versatilidad al llevar adelante, en un mismo período y por estos días, dos  nuevas intervenciones de gran formato pero de universos temáticos completamente distantes: la icónica figura del músico Luca Prodan y la colosal representación del superhéroe Increíble Hulk.

Por un lado, el homenaje a Luca Prodan —legendario líder de la banda de rock Sumo, referente disruptivo de la música nacional de los años 80 y figura emblemática por su autenticidad e innovación— se integra al multimural ubicado en la «Esquina del Rock», en la intersección de las calles 34 y 23. Bajo la premisa conceptual de «Los mismos de siempre», Blanco busca plasmar allí a aquellos artistas que mantuvieron sus convicciones estéticas intactas. En esta obra, el muralista incorporó referencias visuales a las canciones más representativas del músico ítalo-británico, logrando una fuerte repercusión no solo en el ámbito local sino también en comunidades de melómanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En simultáneo, el artista concretó la realización de un imponente Hulk —el icónico personaje de historieta creado por Marvel Comics, caracterizado por su fuerza sobrehumana y su transformación a partir de la masa muscular y el color verde— en la icónica juguetería Caprichos. La obra luce en el histórico inmueble de calle 24 casi esquina 27, un espacio de alto valor patrimonial y comercial para la memoria mercedina por haber albergado en su momento al Banco de Mercedes y, posteriormente, a la firma Casa Magadán. Para este trabajo, Blanco debió montar un andamio y desempeñarse a más de cinco metros de altura dada la complejidad y magnitud del personaje.

Aunque a simple vista el líder del underground de los 80 y el gigante verde de la cultura de masas parecen no guardar relación, ambas figuras convergen en el trabajo de Blanco como símbolos de la cultura popular contemporánea: personajes al margen de lo convencional que irrumpen con fuerza, energía y una identidad inconfundible en el imaginario colectivo.

«Luca fue una especie de linterna que iluminó en la oscuridad»

En diálogo con este medio, el propio Jorge Blanco profundizó sobre el vínculo personal y emocional que lo une a la figura del vocalista de Sumo y las motivaciones detrás de sus obras.

«El de Hulk fue un trabajo para el que debí trabajar como a 5 metros de altura en un andamio y costó hacerlo. El de Luca está en la ‘esquina del rock’, en calles 34 y 23. Fue un trabajo que disfruté mucho y fue bastante creativo; quise poner las canciones más significativas de Luca y tuvo mucha repercusión a nivel local y también en CABA», detalló el muralista.

Respecto al contenido afectivo de la obra, el artista confesó: «Con Luca tengo un vínculo muy íntimo, ya que a mi hijo le puse Luca por él. Considero que el que hace rock tiene que estar un poco loco y que él estuvo más vinculado al arte en sus canciones y en su performance. Para mí fue un innovador, una especie de linterna que iluminó en la oscuridad de la época donde se vivía el nacimiento del rock en Argentina y puso claridad a lo que considero creativo y novedoso».

Finalmente, sobre el proyecto en la esquina de 34 y 23, Blanco anticipó que la obra aún está en desarrollo: «Me faltan dos murales todavía para completar la pared. Denominar ‘Los mismos de siempre’ a toda esa pared responde a que creo que son los rockeros que nunca se vendieron, que tuvieron siempre una convicción e hicieron su arte sin venderse».

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