Icono del sitio NOTICIASMERCEDINAS.COM

La dictadura de lo amateur: El desplazamiento del profesional en la nueva matriz comunicacional

Vivimos un cambio de paradigma estructural donde el pedestal histórico del comunicador ha sido desmantelado.

Hoy, el ecosistema digital está dominado por el contenido generado por el propio usuario, una fuerza que no solo ha modificado las reglas del juego, sino que parece haber redactado un manual completamente nuevo donde los profesionales de los medios corren el riesgo de sentirse prescindibles.

En este escenario contemporáneo, el algoritmo y el consumo masivo no buscan la excelencia técnica. Se premia la espontaneidad llevada al extremo: la originalidad cruda, la inocencia e, incluso, lo que históricamente consideraríamos mal hecho. Un encuadre torpe, una edición burda o un comentario grosero ya no son errores que se descartan en la sala de edición; son herramientas de viralidad que se celebran bajo la etiqueta de lo auténtico, lo excéntrico o lo gracioso.

Un encuadre torpe, una edición burda o un comentario grosero ya no son errores que se descartan en la sala de edición; son herramientas de viralidad que se celebran bajo la etiqueta de lo auténtico, lo excéntrico o lo gracioso.

El caso de la locución y la presentación audiovisual es, quizás, el síntoma más evidente de esta transformación. Durante décadas, el estándar profesional exigía una voz trabajada, una dicción impecable y un tono que garantizara claridad, autoridad y objetividad.

Actualmente, ese estándar suele ser rechazado por las nuevas audiencias por considerarlo artificial o distante. Ya no hace falta un locutor tradicional; hoy triunfa la figura del usuario que habla exactamente como es, con sus furcios, modismos y falencias, desestimando cualquier técnica de impostación en favor de una intimidad que raya en lo hiperrealista.

Sin embargo, es imperativo analizar el impacto de esta dinámica. Esta avalancha de contenido no fomenta necesariamente la cultura general ni favorece un proceso de culturización profunda en la sociedad. Por el contrario, asistimos a la configuración de nuevas matrices comunicacionales estructuradas sobre el defecto.

Lo que antes era una carencia formativa o una falla de concepción técnica, hoy es la norma aceptada. Esto crea un lenguaje que muchas veces fragmenta el entendimiento, distorsiona la calidad del mensaje y reduce la información a un mero estímulo efímero.

Frente a esta nueva matriz, el desconcierto en las redacciones y los estudios es palpable.

Quienes nos formamos en la comunicación nos sentimos descolocados. Al ver que el rigor técnico, el cuidado en las formas y la estructura periodística son a menudo eclipsados por un contenido improvisado, surge una profunda sensación de obsolescencia.

Los profesionales nos sentimos, a veces, innecesarios en un ecosistema que parece haber reemplazado al mediador calificado por el ruido constante.

El desafío actual no reside en imitar la torpeza amateur para mendigar atención, ni en aferrarnos a manuales de estilo que ya no dialogan con el presente.

La verdadera tarea es decodificar estas nuevas narrativas digitales para reinsertar el valor del profesionalismo exactamente donde el contenido efímero falla: en la construcción de sentido, el contexto crítico y la responsabilidad editorial.


Cristian Falabella es periodista digital, editor y docente en Comunicación, responsable de Noticias Mercedinas

Salir de la versión móvil