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La vorágine

Por Ariel Dulevich Uzal.

En el marco público, vertiginoso y febril que lo mediático refleja con dramático realismo, funciona una usina de episodios que nos agobia día a día, desactualizando con inusitada celeridad la noticia de ayer nomás.

Así pasan rápidamente al olvido hechos y circunstancias que sacudieron nuestra frecuente indiferencia ciudadana.

Por caso, la información referida a la inconcebible irretroactividad votada por el Senado, que inhabilita la recuperación de lo robado, que se viralizó de inmediato, provocando una multitudinaria marcha de reclamo popular y legítima indignación. Pareciera que aconteció en un remoto pasado. ¡Ya fue!

Hoy la gran preocupación ha sido el inesparado, breve e infundado mensaje de Macri al país, anunciando el pedido de adelantos de activos, fuera del programa aprobado por el FMI y sin explicación alguna de las razones que lo determinaron, reconociendo que la medida «genera angustia y preocupación». «Estoy tomando todas las decisiones necesarias para cuidarlos», agregó.

¿¡Cuáles, por favor?!

Pero aquél otro; «lo peor ya pasó…», que afirmó anteriormente, vulnera la credibilidad que pretende y hasta ofende nuestra inteligencia.

¿¡Cómo creerle?!

Así de modo inevitable –porque la economía no se agota en las mejores intenciones–; el dólar se disparó e hizo record superando $40.

Inevitable resulta prever su deletéreo efecto inflacionario inmediato.

La sensación es de ineptitud absoluta de la gestión, que vuelve al FMI, pues desde su acuerdo inicial no pudo cumplir ninguna de las pautas comprometidas.

La corrupción sin precedentes que padecimos, y que repudiamos con cívico fervor, motivo a diario de nuevos escándalos que agotaron nuestra capacidad de asombro; no alcanza para paliar la desesperación de la gente que no llega a fin de mes.

Los corruptos y ladrones renuevan sus acciones perturbadoras, desestabilizadoras y golpistas, pues ven en el creciente deterioro de Macri y su torpeza para manejar la crisis, el mejor caldo de cultivo para sus inconfesables designios.

¡No es poco lo que se juegan! Impunidad, evitar la cárcel y gozar de las fortunas malhabidas!

¡Y lo peor: logran sumar por contraste, adhesiones que se multiplican, agravando el desconcierto y la angustia de la gente!

Será el Presidente y su equipo («el mejor que haya gobernado el país», según dijo); conformado por un reducido grupúsculo de empresarios, ceos, ex condiscípulos y hasta parientes, improvisados en el manejo de la cosa pública que concentra todo el poder y que pretenden enterrar la Política que nutre la Democracia y sus esencias éticas –mientras se manejan de manera discrecional e inconsulta–; responsables de haber dilapidado el esperanzado y masivo apoyo ciudadano que lo votó, confiando en que desterrábamos el populismo, la demagogia, la corrupción e inmoralidad del peor gobierno peronista que hayamos padecido.

¡Sólo está logrando empedrar el retorno al poder, de los culpables de la tragedia argentina de los últimos ochenta años!

 

Ariel Dulevich Uzal fue subsecretario de Turismo de Nación, durante la Presidencia de Raúl Alfonsín, es Consultor Turístico y Profesor.

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