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Cuatro años sin Ramiro

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Mi hijo Ramiro Daniel Pizzolato tenía 20 años cuando un 22 de noviembre de 2014 perdió la vida por un imprudente haciendo jueguitos en la ruta.

Hijo, te extraño más que nunca, con la necesidad de volverte a ver, siento que estoy por desbordar, que el corazón revienta y el alma se desangra, me derrumban las lágrimas y quisiera gritar hasta llegar al cielo y traerte otra vez junto a mí.

Este dolor infinitamente inexplicable me deja sin aliento con un nudo en la garganta, desorientada en un mundo injusto lleno de dolor.

Te extraño demasiado y sé que estos días así volverán una y mil veces, te amo como solo sabe querer una madre.

Esto es lo que se siento todos mis días y quiero confiar en mi país, donde decís que querés justicia y la mayoría de la gente dice “si en la Argentina no hay”. Soy una mamá que día a día intento creer en la justicia. Que espero que me quite el sabor amargo de aquel momento, que guardaré con mis otros dolores en lo profundo en mi corazón, cuando tenga la justicia que merece mi hijo Ramiro.

En estos 4 años he conocido gente mala, esa que mientras tu mundo se desploma aparecen, abogados en los que confías porque solo querés que el dolor se vaya, y el tiempo te enseña a que no importa la vida del ser humano, sino la plata que en algún momento recibirás, que la falta de comprensión es total, que estoy en un lugar donde no debería.

El responsable de la muerte de mi hijo es Gerardo Javier Odera, que invadió el carril contrario chocó a un camión y mató a tres personas. Odera, un bombero que se supone salva vidas, no las quita y su falta total de respeto hacia el ser humano, su negligencia destruyó mi familia. Un irresponsable que hacía “espejito” que consistía en rozar los espejos de los autos o camiones, lo que fuera que venían de frente. Cuando le recriminaban esas maniobras, se enojaba. Ese día había salido a la ruta sin dormir.

Entre tanta amargura conocí gente que lucha por los derechos de las víctimas se llaman “Madres del Dolor” son esas madres que como yo piensan en la justicia de este país y he aprendido a tener esperanza que juntas a ellas y al señor Alberto Linares se pusieron la camiseta de Ramiro y la de muchas víctimas más para terminar con este flagelo que día a día nos desbordan el corazón.

Los fiscales Massaroni y Carcagno de Mercedes vienen pidiendo elevar la causa a juicio, pero el Juez de Garantías 2 Facundo Oliva y el Fiscal General Merola vienen interfiriendo y demorando inexplicablemente el ansiado debate oral.

Hay tantas familias pidiendo justicia, yo solo pido que se eleve la causa a juicio y que se haga justicia, no quiero más Ramiros en la ruta 41.

22 de noviembre de 2018

GABRIELA NOEMÍ CASCO. DNI 26554254

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