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Como si acá no hubiera, ahora se va a importar basura

Azorado ante la posibilidad de que el país empiece a importar basura, quisiera exponer algunos puntos de vista que me parecen pertinentes para ahondar sobre el tema, que en principio, quienes tenemos alguna preocupación sobre este asunto nos parece increíble, por decir lo menos.

A saber: si en el país existen más 5000 basurales a cielo abierto diseminados en todo el país ocupando algo más de 8.500 hectáreas, en los que se arroja basura indiscriminadamente sin tratamiento alguno. Entonces, ¿cómo es que se quiere importar basura, hacerle el tratamiento que corresponde y producir su disposición final? Y en este caso sí, ¿solo porque se trata de basura importada se tomarían los recaudos necesarios para no contaminar?

La posibilidad real de recibir basura desde el exterior, está avalada por el Decreto 591/19, fechado el 26)08/2019. Del Poder Ejecutivo Nacional, publicado en el Boletín Oficial el 27 de agosto del 2019. El mencionado Decreto, reformula a otros anteriores que regían la materia como el 181/92 y 831/93 a los que califica de desactualizados. La reforma también roza la Ley 24.051 sobre Residuos Peligrosos.

Se desprende del Artículo 2º del mencionado Decreto que la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, conjuntamente con el Ministerio de Producción y Trabajo, serán los organismos que dispondrán los procedimientos para importar. O sea, deberán cumplir algunos preceptos, pero también podrían hacerlo discrecionalmente.

A modo de ilustrar a que se le considera residuo, el artículo 4º del Decreto dice que: «… se considerará residuo a todo material, sustancia u objeto que pretenda ser importado o introducido en el mismo estado en que fuera desechado por el generador, y/o sea ofrecido a nuestro país tanto en forma gratuita o abonando una prima para su reciclado, tratamiento o disposición final”.

Acá se dejan las formalidades jurídicas y surgen otras consideraciones a tener en cuenta. Cabe preguntarse ¿qué hace que un país haga tal alarde de generosidad que está dispuesto a donar su basura? Y más aún ¿ofrecer una prima para que se trate y disponga fuera de su territorio?

Se sabe que estos residuos proceden de países altamente desarrollados, poseedores de alta tecnología para hacer tratamiento y disposición final en condiciones muy superiores a nosotros. Además, ya se dijo que acá, ni siquiera tratamos los nuestros.

El mismo cuerpo jurídico anula la certificación de inocuidad del país de origen, que era de rigor en los Decretos derogados. Se ha dicho también, que la basura a recibir sería esencialmente cartón que podría reutilizarse en el circuito industrial.

¿Qué tipo de cartón será que no lo pueden reciclar ellos e incorporarlo a su proceso fabril? Todo parece indicar que se trata de residuos altamente contaminantes, peligrosos y que se le tornan irreductibles. Entonces, aplican el conocido efecto NIMBY, por su sigla en inglés: “No en mi patio trasero”. Y se los sacan de encima.

Se sabe que los Estados Unidos de América genera más 34 millones de toneladas de plástico y desde hace bastante tiempo exporta basura a otros países. Últimamente se le han cerrado algunos mercados a los que exportaba esencialmente plástico, algunos de ellos como es el caso de China, ha dejado de recibir esa exportación norteamericana, porque el plástico estaba contaminado. Lo mismo sucedió con Hong Kong. De modo que los EEUU están en la búsqueda de nuevos mercados para sus residuos, por ahora ya lo esta está haciendo con algunos países del África a los que les envía unas 68.000 toneladas.

En Sudamérica, hasta ahora, sólo Ecuador es receptivo a esas exportaciones. Argentina postula a ser el segundo, aunque la Constitución en su Artículo 41 lo prohíbe.

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