Inicio Cultura A 40 años de la muerte de Bonham, bateros mercedinos lo alaban

A 40 años de la muerte de Bonham, bateros mercedinos lo alaban

Este 25 de septiembre se cumplen 40 años de la muerte de John Bonham, quien fue el baterista del grupo de rock Led Zeppelin. Es considerado uno de los mejores bateristas de rock de toda la historia, ya que cambió el enfoque que se tenía del instrumento.

El 24 de septiembre de 1980, Bonham fue recogido por el asistente de Led Zeppelin, Rex King, para asistir a los ensayos en Bray Studios para una gira por Norteamérica, que comenzaría el 17 de octubre en Montreal, Canadá, la primera de la banda desde 1977. Durante el viaje, Bonham pidió parar para el desayuno, donde bebió cuatro destornilladores de vodka cuádruples. Luego continuó bebiendo mucho, después de llegar a los ensayos. La banda dejó de ensayar a última hora de la noche y luego fue a la casa de Page, en Clewer, Windsor. Después de la medianoche del jueves 25 de septiembre, Bonham después de beber se durmió; alguien lo llevó a la cama y lo puso de costado. El mánager de la gira de Led Zeppelin, Benji LeFevre, y John Paul Jones lo encontraron inconsciente la tarde siguiente. Bonham murió en la mansión de Jimmy Page en Clewer, Windsor, el 25 de septiembre de 1980 por aspiración de vómito. Tenía 32 años de edad. Después de su muerte se especuló sobre una posible sustitución para reemplazarle en Led Zeppelin, pero finalmente los integrantes del grupo decidieron que era irreemplazable y que, por tanto, el grupo no podría seguir existiendo. El grupo volvió a tocar en 2007 en un concierto en Londres para rendirle homenaje al fallecido dueño de Atlantic Records, tocando en la batería su hijo Jason Bonham, quien aprendió a tocar con su padre desde que era niño.

 

Tres bateristas mercedinos, todos inspirados por John Bonham, lo recuerdan y homenajean destacando que fue su mayor influencia y hasta que se dedicaron a imitarlo en sus más mínimos detalles para lograr un sonido similar.

Fueron consultados por Noticias Mercedinas tres grandes de la batería con múltiples bandas e historias: Mariano Rossell, Marcelo Giorgione y Gustavo Díaz, quienes gustosos brindaron su parecer e incluso recomendaciones para quienes se internen en la música y el arte de tocar la batería de Bonham.

Mariano “Bagre” Rossell
“Ya de chico, a mis 11 años, me atrapó el rock y el rock pesado en particular. A los 12 empecé a tocar el instrumento que me apasionaba y por ende a escuchar discos y tratar de imitar los ritmos de los bateristas, lo que era una tarea para nada sencilla. Descubrí al maestro «Bonzo» a mis 14 años aproximadamente con Led Zeppelin IV, inmediatamente quedé deslumbrado por la contundencia de sus golpes y el sonido único que le daba al bombo de 26″. Me sentí influenciado a la hora de tocar. Aprendí a escucharlo detenidamente, su intro demoledora en Rock n Roll, el ritmo a contratiempo de Black Dog, o a valorar la sensibilidad de I Can’t quite you baby o Thank You, el groove sólido de Kashmir o In the Evening, el solo de batería en Moby Dick o la que para mí fue su obra cumbre, Acchile’s Last stand. Con el tiempo comencé a rescatar yeites de otros enormes bateristas como Paice, Neil Peart, Stewart Copeland o Clive Burr y más tarde Dave Lombardo y Lars Ulrich, pero siempre en mi estilo predominó la firmeza y esa cadencia de John Bonham. El joven y talentoso guitarrista Jimmy Page (allá por el año 68) quería formar una nueva banda tras la separación de The Yardbirds. Con el bajista John Paul Jones ya reclutado, su primera opción como cantante era Terry Reid. Sin embargo Reid estaba trabajando con Mickie Most, y sugirió a Robert Plant como cantante, que a su vez sugirió como baterista a John Bonham del cual fueron compañeros en las bandas Crawling King Snakes y Band of Joy. Inmediatamente con esa sólida formación comienza el mito y la leyenda de Led Zeppelin (banda que admiro mucho) cuyo motor fundamental fue el gran «Bonzo». Lo recordamos a 50 años de su muerte como una de las mayores influencias para los bateristas del rock de todo el mundo. Que en paz descanses Maestro… brindo con un vodka como te hubiera gustado”.

Marcelo “Tano” Giorgione
“A John Bonham lo escuché por primera vez con Led Zeppelin, nunca pude creerlo. Me parece que hay un antes y un después de él en lo que es el sonido y la forma de tocar, en lo que es el rock, la música funk, el hard rock, ya que podía mezclar distintos estilos con la batería. El tocaba de una manera muy minimal en la forma de hacer ritmos, con un sonido totalmente estruendoso que no existía. Esto se debe a las medidas que usaba en los tambores, con mucho diámetro, muy grandes, y su sonido era sorprendente musicalmente. Eso es muy interesante porque tenemos bateristas excelentes técnicamente pero él tenía un plus, y por eso está entre los mejores de toda la historia, que era su sonido. El sonido de Bonhan se reconoce a lo lejos, y su forma de tocar también. Tenía una forma de tocar que en ese tiempo se usaba mucho, era muy minimal y muy creativo a la vez. Creo que marcó una época, un antes y después. Igual que Piazzola en el tango. Hay un antes y un después de Led Zeppelin. Su forma de tocar era desplazándose en la batería, aportando su sonido. A sus tresillos los manejaba de una manera muy original. Yo recomiendo a todo baterista escuchar y conocer la discografía de Led Zeppelin porque pueden ser una gran musa inspiradora para quienes incursionan en el mundo de la música, rock, funk o improvisación, porque Bonham improvisaba mucho, era muy creativo y su forma de tocar era muy original, sabía hacerlo muy bien, con buen gusto. A mí me golpeó mucho todo lo que hizo. Tenía un sonido grotesco y al mismo tiempo minimal, siempre me llamó la atención su forma de tocar la batería: un creativo al que le debo mucho las ganas de aprender a tocar la batería. Y mi consejo es que escuchen la discografía de Led Zeppelin, hay mucha creatividad y baterías estupendas que pasan por distintos estilos, como de jazz, hard pop, rock, rock and roll, folk rock y cosas de funky. Su universo musical es grandioso y amplio. Se manejaba naturalmente y aportaba muchísimo a la composición de Led Zeppelin. Lo más lindo que me quedó fue que hace 15 años, cuando estaba en Italia, descubrí que usaba un tambor especial, el Ludwig Supraphonic, de 14 pulgadas, que es un redoblante que marca la historia del rock porque también lo uso Ringo Starr, y al día de hoy uso el mismo tambor creado por Ludwig allá por fines de los años 60. Me enamoré tanto de su sonido que trataba de imitarlo”.

Mario Gustavo “Pirucho” Díaz
“John Bonham, el emblemático baterista de Led Zeppelin de quien Luis Alberto Spinetta decía todos en una época tuvimos un arquetipo – prototipo hippie desde la batería. Eran los tiempos de Pescado Rabioso que tenía grandes influencias del enorme grupo inglés. Personalmente conocí a Zepp desde las páginas del literario pasquín mensual de rock de Daniel Ripoll (Pelo). Eran comienzos de 1978 y después de haber gozado a los Vox Dei en la cancha de fútbol de la Liga Mercedina, ingresé de lleno al movimiento de rock y buscaba en aquellas páginas información al respecto. Bonham, en palabras de un instructor de batería (Horacio Gianello, Arco Iris), fue un ejecutante auditivo, esto significaba que no leía música, lo que se llama un «orejero», pero ¡qué baterista! ¡Dueño de una potencia arrolladora! Un tempo magnífico, un audio poderosísimo y siempre en vivo al extremo tocando. Quedará para todos los tiempos el solo de la canción «Moby Dick» donde alterna palillos y manos directamente sin estos. En la publicación aludida, al momento del deceso, el título fue «Solo un montón de ladrillos», analogía trazada por el maravilloso Bonzo en su particular ejecución del instrumento. El decía precisamente esto, que tocar la batería era derrumbar una pared. ¡Y vaya que lo lograba!”

¿Un tema? D’yer maker de «House of the Holy». Tengo la parte escrita de cada uno de los breaks ejecutados en ese tema. ¡Insuperable! Realmente un imprescindible referente en la magia de la batería, que quedará para todos los tiempos en el pináculo del instrumento.

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