Inicio Cultura Cantantes recuerdan a Janis Joplin, a 50 años de su muerte

Cantantes recuerdan a Janis Joplin, a 50 años de su muerte

Janis Joplin según Pablo Blasberg

Se cumplen 50 años de la muerte de Janis Joplin. Una mujer que sin dudas cambió la historia del blues y del rock en lo que hace al canto. Desde la década del 60 y en fugaz brillo, su voz interminable suena, desde su estómago, cada día en miles de canciones que se reproducen con pasión.

Joplin fue conocida por su poderosa voz y la gran intensidad de sus interpretaciones. Llegó a publicar tres álbumes y murió de una sobredosis de heroína a la edad de 27 años, el 4 de octubre de 1970. Un cuarto álbum suyo, «Pearl», fue publicado en enero de 1971, seis semanas después de su muerte.

El mundo era otro y el mismo, su voz única trascendió géneros, estilos y gustos. Aún hoy, su brillo y entrega resulta inigualable.

 

En esta nota, varias cantantes mercedinas de distintas generaciones –Virginia Altube, Cecilia Capaccio, Amarillys Díaz, Tanna Ramponi, Mariel Solari, Marilina Erramuspe, Victoria Mariella– reconocen la influencia de esta gran artista en sus vidas.

De paso, la nota es una buena excusa para escucharlas y tener presentes sus voces, sus sentires y pensamientos, en estos momentos en que la pandemia ha cerrado toda posibilidad de verlas sobre los escenarios, donde se mueven con sus distintos estilos y su arte.

Victoria Mariella // Foto Gigi Jacobs

Victoria Mariella
Janis Joplin es un personaje muy cautivador en la evolución del rock y así mismo importante para la historia de las mujeres en la industria de la música. Mi relación con ella se forjó más a través de documentales, entrevistas y material “bootleg” que por los discos oficiales de estudio. En ese sentido hay un material que me fascina y es la grabación de un ensayo con Jorma Kaukonen del año 1964. Lo que hoy en día se conoce como “The Typewriter Tape” (La Cinta de la Máquina de Escribir), es una situación de lo más íntima y emocionante, donde tanto ella como Jorma todavía eran nombres desconocidos.

«Hay un material que me fascina y es la grabación de un ensayo con Jorma Kaukonen del año 1964. Lo que hoy en día se conoce como The Typewriter Tape»

Janis con apenas 21 años y una expresividad arrolladora, cargada de blues. Jorma con 23 años, un sonido de guitarra oscuro y profundo, y un sentido del ritmo del blues rural impresionante. Y la máquina de escribir a lo lejos, con la que estaba trabajando su esposa, genera un clima por demás mágico. Incluso escuchar la risa de Janis, es parte de la música. Es una clase magistral de blues clásico, en seis canciones, donde la voz de Janis parece convocar toda la tradición del canto afroamericano y donde ya se puede vislumbrar su carisma y su calidad de artista/leyenda. Lo que vi sobre ella y me parece recomendable es “Janis: Little Girl Blue (2015)”, un documental de Amy Burg, “Festival Express (2003)” un documental de Bob Smeaton, “Janis (1974)” de Universal Pictures. Y por favor escuchen “The Typewriter Tape” (se encuentra fácil en Youtube).

Amarillys Díaz // Foto Amarillys Díaz

Amarillys Díaz
Cuando la pienso a Janis, porque a veces lo hago, además de sentir que me vibran las entrañas y el corazón cuando la escucho cantar “Little girl blue”, me aparece la imagen de Amy Winehouse, y de todas aquellas mujeres cantantes que como estrellas fugaces no necesitaron estar mucho tiempo sobre esta tierra para enseñarnos que hay algo más allá, porque el acá no alcanza, y aunque parezcan indefensas, pequeñas, débiles, hasta insignificantes, no señor! nada de eso!

«Tanta fuerza, ganas y sangre bullen todavía en cada cantante que se quiere hacer oír»

Tanta fuerza, ganas y sangre bullen todavía en cada cantante que se quiere hacer oír. Y parafraseando un tema de Eruca Sativa, “Creo para que no seamos invisibles nunca más, seremos primavera y que no haya sido en vano tu dolor”.

Cecilia Capaccio // Foto Magdalena Gimenez

Cecilia Capaccio
En los años 60 yo era muy joven, cumplí los 15 en 1969 y ya en esa época en una casa de músicos –fundamentalmente folcloristas y tangueros de parte de papá–, había una cabeza y un oído abierto a todo tipo de música que era el de mi mamá, Emilse Viganó. Eso me influyó música de otras latitudes. Se escuchaba en mi casa mucho Manhattan Transfer, mucho jazz, música clásica, y todo era por el oído de mamá. Ella fue la primera que me hizo conocer a Janis Joplin. Yo tendería 17 años y ya era en ese momento la estrella de rock y del blues más importante, en Estados Unidos y en el mundo. Fue una mujer que se metió en el mundo del blues contra viento y marea porque los negros eran y siguen siendo los dueños del blues, y a ella la recibieron como la mejor. Tuvo una carrera sumamente vertiginosa, corta para mi gusto porque murió joven.

«Fue una mujer que se metió en el mundo del blues contra viento y marea porque los negros eran y siguen siendo los dueños del blues, y a ella la recibieron como la mejor. Tuvo una carrera sumamente vertiginosa, corta para mi gusto»

Hasta ese momento para mí era la mejor cantante que había tenido la oportunidad de escuchar. Y en los 80 tuve la oportunidad de ir con mi amado amigo del alma, a quien extraño, Ninֵín Denis, que era un artista mercedino único, al cine a ver “The Rose”, que fue una película protagonizada por Bette Midler que cuenta la carrera tan vertiginosos y lleva de conflictos, amor y oídos, que la perturbaron a Janis. Cuenta su vida y su muerte arriba del escenario. Eso me marcó muchísimo y desde ese momento dije que para subir a un escenario hay que hacerlo con esa convicción, con esa pasión, con esa entrega que solamente los grandes pueden tener. Y si ya no tenés esa pasión, esa entrega, esa convicción, esa mística, mejor no subas a un escenario. Janis Joplin para mí fue la referente, como lo fue también luego Freddie Mercury. Yo les agradezco a mi mamá y a Ninín, que me hicieron conocer a fondo a esa estrella del rock y del blues que fue Janis Joplin.

Tanna Ramponi // Foto Alberto Brunetti

Tanna Ramponi
¿Cómo llegué a Janis? ¿O cómo llegó ella a mí? Básicamente me atravesó el corazón, lo partió en mil pedazos y lo reconstruyó una y otra vez. Ella, esa mujer de risa estridente, mirada encendida y voz quebrada, «hacía el amor con miles de personas» en un show y se iba a dormir sola, torturada por los fantasmas del amor no correspondido, del dolor que parecía habitarla sin tregua. Su fuerza, su sensibilidad y dulzura, sus letras cantadas desde las entrañas y su poder hipnótico me han atrapado por años, siempre está vigente para mí. Sin dudas marcó mi camino musical en muchos aspectos, pero sobre todo mi vida. Ella me dio a Bobby Mc Gee antes que Kris Kristofferson, fue el amor de mi vida y será el final de todo lo que haya conocido. Janis es una anti-princesa pero es la Reina y somos sus súbditos.

«Ella me dio a Bobby Mc Gee antes que Kris Kristofferson, fue el amor de mi vida y será el final de todo lo que haya conocido. Janis es una anti-princesa pero es la Reina y somos sus súbditos»

Religiosamente, cada 4 de octubre, escucho sus discos, enciendo un sahumerio y tomo un trago de «Southern comfort» en su honor. Ya es una cuestión personal, es rendir homenaje a una amiga, a una compañera, a una hermana, desde la privacidad del hogar que tan humildemente la recuerda y agradece su existencia. Canción recomendada: Cry Baby (mi favorita es la versión del «Festival Express» 1970 en Toronto, Canadá). Gracias Janis, te amo.

Virginia Altube // Foto Cristian Falabella

Virginia Altube
Hablar de Janis para mí es no habitual, ya que ella no es una influencia consciente que yo haya tenido, ya que en toda la etapa en que uno está creciendo y madurando, quienes más me influenciaban tenían que ver con el folclore. Pero una cantante como ella pertenece a todo un movimiento que tiene que ver con una época cultural muy fuerte, es lo contra cultural. Y ella tiene para mí influencia en cómo se va difundiendo a largo del tiempo y fue modificando códigos y formas de encarar la música y el canto.

«Lo que más me conmueve al verla cantar es que no me la imagino pensando en ser famosa, en ganar dinero, porque es tan fuerte e intenso lo que ella transmite, y tan breve en su vida»

Lo que más me conmueve al verla cantar es que no me la imagino pensando en ser famosa, en ganar dinero, porque es tan fuerte e intenso lo que ella transmite, y tan breve en su vida. Ese sería un rasgo que habría que ver y retomar, porque es el canto que la atraviesa, además de su capacidad, lo que a mí me conmueve muy fuertemente. Y también en este momento en que con todo esto del rol de la mujer, pienso en ella 50 años atrás o más, una mujer que se impone como una figura de la contracultura en Estados Unidos y logra no por ella, porque lo buscara, sino por su propio talento y compromiso con lo que hacía, ser una de las mujeres más destacadas en el rock y tiene muchos reconocimientos, grandes reconocimientos en ese ámbito. Para mí es útil además pensar un poco en lo que es el canto, la música, pararse en un escenario, de esa manera en que lo hacía ella. Quizás haya sido una persona con mucho sufrimiento, pero con mucha entrega y mucho riesgo en el escenario. Y lo que a mí me transmite más fuertemente es que en el escenario y en la vida hay que arriesgar, ya que no todo puede estar absolutamente controlado.

Mariel Solari // Foto: Luci Van Halen Photography

Mariel Solari
Me encontré con la voz de Janis Joplin a los 20 años. Yo estaba empezando a andar el camino de la música. Fue un encuentro poderoso. Janis cantaba con toda la geografía de su cuerpo, y veces podías verle hasta los huesos en la primera nota de una canción. Ésta mujer exhibía desprejuiciada la vastedad de su alma. Apasionada, encendida, sutil o en carne viva, te golpeaba de repente como una ola gigante, o te iba invadiendo lenta pero implacable como la marea nocturna. Después de escuchar a Janis Joplin ya no sos la misma. Te modifica para siempre. El significado del canto crece. Como el prisma que multiplica la luz en mil tonalidades es la canción pasando por la garganta de Janis.

«Después de escuchar a Janis Joplin ya no sos la misma. Te modifica para siempre. El significado del canto crece»

Si tuviera que elegir un tema, y dejando de lado su exquisita (sentida) versión de «Summertime«, me conecto con «Me and Bobby Mc Gee«. Allí su canto nace en un hilo como de agua clara. Y mientras ese caudal ingenuo crece serpenteando por el devenir del tarareo, se va cargando de guijarros y tierras removidas, para transmutar por fin en un pardo torrente salvaje que completa el cauce con la certeza de una creciente que ya es promesa cumplida, vaso lleno para quien se anime a calmar la sed.

Marilina Erramuspe // Foto Martes Rueda

Marilina Erramuspe
La primera vez que escuché a Janis Joplin fue impactante, enseguida quería verle la cara a la mujer que con su voz me producía una revolución interna poderosa, la canción decía «Cry baby» y yo sentía que su alma se desgarraba y que por su garganta pasaban todas las emociones que me llegaban a mí en ese momento. Cuando la ví en un video sentí la misma emoción corriendo por mi piel… y la misma sensación en mi garganta… era llanto. Su sonido al cantar le salía por los poros. Su cuerpo en movimiento y conexión total con el decir musical. Increíble, maravilloso.

«Su sonido al cantar le salía por los poros. Su cuerpo en movimiento y conexión total con el decir musical. Increíble, maravilloso»

Con los años volví a buscar esa canción, antes de cantarla Janis le contesta unas preguntas a un periodista, habla de su relación con la música y hace una comparación con la vida misma, dice «cuando canto me meto dentro de mí, en la totalidad, no es un barniz, no es solo una actuación, es realmente un momento conmigo misma…». Janis es verdadera y justamente éso es lo que me movilizó al escucharla. Su canto verdadero porque al decir «Cry baby», ella también cantaba llorando. Su voz poderosa y única trascendió.

Dejá un comentario