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Arte Bar llegó a Altamira con fotos y denuncia

El proyecto Arte Bar llegó a la localidad de Altamira para, a través de la expresión artística, mostrar distintas realidades en un contexto muy particular como es el de la pandemia imperante.

«ArteBar es un proyecto que aún está en proceso y que juntamente con El Estudio y el Taller de Arte Picasso estamos gestando», comentó Natalia Ochoa, artista plástica y fotógrafa que es una de las involucradas en este concepto de exposiciones de trabajos en distintos espacios no convencionales.

«La idea es hacer arte espontáneo en los bares rurales y mostrar lo que hacemos. En estos momentos tenemos la necesidad como colectivo artístico como otros tantos que hay en Mercedes, como Arte Rata, Movimiento Andrés, el Tano Verón entre otros. Y al no tener lugares para exponer, porque los museos están cerrados, salimos temprano, con los protocolos pertinentes, a la calle a mostrar lo que hacemos, a compartir el rato, visibilizar diferentes posturas de denuncia social, temáticas, concientización. Sin ningún lineamiento político», aclaró Ochoa.

«Los artistas tenemos la necesidad de manifestarnos, de decir, de mostrar, de ser escuchados, muchas las veces la mejor vidriera es la calle»

«Los artistas tenemos la necesidad de manifestarnos, de decir, de mostrar, de ser escuchados, muchas las veces la mejor vidriera es la calle. Si vas por la calle, miras una foto, una pegatina, un mural te termina haciendo ruido…», expresó.

Una de las imágenes que se puede ver es de Sigma. «El de la industria que explotó es un tema pendiente, que seguramente terminará en una exposición a futuro», anticipó Ochoa.

Particularmente ese trabajo fotográfico reseña «46.915.200 segundos; 781.920 minutos; 13.032 horas; 543 días; 77.57 semanas; 17 meses; 1 año. Que no pase más», sobre Sigma y el desastre ambiental ocurrido en La Verde, partido de Mercedes.

«En esta ocasión pasamos por Altamira, un lugar donde se encuentra las paredes de la vieja Corinema, antiguamente fábrica de ladrillo y actualmente abandonada, fue nuestro soporte para pegar nuestras fotografías y exponerlas», explicó luego.

«Lo que recomendamos es que desde el Bar Curly (que es un bar de campo) uno pueda tomarse algo ó picar algo y apreciarlas», completó.

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