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Ricardo España: una vida dedicada a la música

“La música da alma al universo” Platón

Siempre es difícil despedir a un amigo, sobre todo cuando se trata de una persona especial, entrañable, cuyo rasgo esencial fue la modestia.

 

Ricardo España falleció el 19 de abril y Mercedes perdió con él un referente de la cultura, un trabajador del arte incansable, un ser humano querible y especial.

Quienes tuvimos la dicha de conocerlo sabemos de sus valores, su inconmensurable amor por la música y el arte en general.

Una vida dedicada al piano que, desde muy joven, fue el instrumento que eligió para desarrollar su vocación.

Comenzó a estudiar con la Profesora Daneli de Capandegui en el Conservatorio Williams de Mercedes y después de recibirse de profesor, viajó a Buenos Aires para perfeccionarse con el profesorJohn Montés, importante virtuoso del piano.

Tras ganar una beca viajó a Francia a estudiar en el Conservatorio de París y se quedó en Europa durante cuarenta años, en los que desarrolló la doble tarea de profesor y concertista de piano, actuando en universidades, iglesias, salones privados y teatros, de París y otras ciudades del Viejo Continente.

Con la llegada de la jubilación retornó a Mercedes y pasado un tiempo fue invitado a integrar la comisión del Centro de Egresados del Colegio Nacional Florentino Ameghino para convertirse más tarde en su Presidente.

Muchos fueron los logros que cosechó junto a la Comisión Directiva y, en su presidencia pasaron por el escenario del Colegio Nacional artistas de la talla de Ralph Votapek; Pía Sebastiani; Darío Volonté, Vera Cirkovic; Rafael Gintoli y muchos más.

Uno de los sueños que pudo cumplir, fue la adquisición de un nuevo piano de concierto para el Centro que, según contó en una ocasión, se logró con el aporte de los asociados de la institución y otras personas que colaboraron para ello.

La pandemia frustró su ilusión más preciada: celebrar los 70° años de PRO ARTE MERCEDES, había un programa detallado para celebrar esa fecha memorable pero no pudo ser.

La noticia nos golpeó a todos, nos había dejado un amigo.

Este lunes un compañero entrañable con quien Ricardo trabajó codo a codo durante años,  Horacio Llanos, se comunicó telefónicamente con nuestro programa a la salida del responso que se ofició en la Iglesia San Luis Gonzaga – había viajado especialmente desde Buenos Aires para despedirlo – y expresó: “Es difícil despedir a un amigo y hago mías las palabras del sacerdote en el responso: “Hoy la Música está de duelo” y realmente Ricardo fue una persona que le dedicó su vida a la música y cuando volvió a Mercedes, le dedicó la vida “para” Mercedes. Como amigo fue excelente, se pudo trabajar muy bien con él siempre todo se consensuaba. Un ser humano excelente”.

Otra amiga con la que creció y compartió su amor por la música y el piano, Marilú Acuña Anzorena, recordó las charlas que mantenía con Ricardo cuando estaba en Europa y los ensayos que hacían, teléfono mediante, de las obras que ejecutarían cuando él volvía de Francia en vacaciones para ajustar el “tempo” y los matices.

En tres oportunidades, subieron al escenario del Colegio Nacional y deleitaron a la concurrencia con sus ejecuciones a cuatro manos. Profesaban, el uno por el otro, una admiración mutua y un amor fraternal que Marilú, conmovida, definió así: “Ricardo era un buen amigo que sabía escuchar y decir pocas palabras pero las justas, prudente, conmigo siempre muy generoso…un gran amigo”..

Platón decía que “La música da alma al universo”, seguramente el alma de Ricardo está en un lugar muy especial de ese universo infinito y misterioso.

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