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Día de la Memoria: recordaron el «rol activo» del Regimiento 6 en la Dictadura

Este jueves 24 de marzo se llevó adelante en Plaza San Martín el acto oficial por el Día de la Memoria, y durante el mismo en representación de la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos, Desaparecidos y Asesinados por la Dictadura Cívico-Militar, la docente Patricia Bojorge actualizó los términos de la lucha y sus significancias. Entre otros puntos, en sus palabras, no dejó de resaltar la importancia gravitacional que tuvo en el papel represivo en Mercedes y en la zona el ex Regimiento de Infantería 6, que tenía asiento en esta ciudad, cuyo accionar sigue en juicio.

«Año tras año fortalecemos y renovamos nuestro compromiso histórico y levantamos las banderas de una lucha colectiva e inclaudicable, por memoria, por verdad y por justicia. Tenemos la responsabilidad de abordar ese pasado, que marcó a fuego a la sociedad argentina con la irrupción del Terrorismo de Estado, desde una acción planificada de exterminio, que se fue gestando años previos al Golpe. Ya, en 1975, se manifestó como un foco temprano de represión que dio inicio a una fase persecutoria y de depuración ideológica, montada sobre un escenario combinado de violencia política y económica y de represión legal e ilegal expresada en detenciones a dirigentes políticos y sindicales, en amenazas de muerte y en asesinatos ejemplificadores, que estuvieron a cargo de grupos parapoliciales y paramilitares y que necesariamente constituyeron el escenario indispensable para justificar la ejecución del siguiente plan macabro contra la sociedad argentina», dijo en principio y recordó que «con la Dictadura Cívico – Militar instaurada en nuestro país el 24 de marzo de 1976, la Junta Militar constituida por los genocidas Jorge Rafael Videla, Orlando Ramón Agosti y Emilio Eduardo Massera, ejecutó un régimen represivo de alcance nacional que por su naturaleza, su modalidad y su dimensión resultó siniestro».

«La Dictadura implementó un orden de facto: dictó normas por encima de la Constitución Nacional; disolvió el Congreso y los partidos políticos; prohibió la actividad sindical; anuló la libertad de expresión y suprimió las garantías constitucionales. Usurpando las instituciones del Estado incorporó el poder militar a la conducción del gobierno y de la administración y se valió de sus estructuras y de sus recursos para desarrollar actividades delictivas, clandestinas y criminales en nombre del propio Estado», sintetizó luego.

La sola sospecha de que alguien tenía algún tipo de actividad ideológica lo convertía en un “subversivo” y lo hacía blanco de su plan de cacería: médicos, obreros, estudiantes, sacerdotes, gremialistas, maestros, conscriptos, periodistas, artistas, científicos, políticos y hasta bebés fueron sus principales víctimas.

«El Terrorismo de Estado se caracterizó por ejercer la violencia política en todos los órdenes y diseminar acciones de terror sobre todo el cuerpo social, rompiendo los lazos sociales y la organización popular , imponiéndose con miles de detenidos – desaparecidos, asesinados, presos políticos, exiliados y perseguidos, instalando el terror y utilizando los Centros Clandestinos de Detención como dispositivo disciplinador, donde el secuestro, la tortura, la desaparición y la muerte, fueron las acciones centrales de ese plan sistemático», caracterizó Bojorge.

«El testimonio de algunos pocos sobrevivientes permitió identificar más de ochocientos centros clandestinos de detención a lo largo y a lo ancho de nuestra Argentina. El inicio del enmascarado y mal llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, no fue otra cosa que una ofensiva generalizada contra el campo popular, apoyada por la oligarquía, los monopolios, la alta burguesía nacional y algunos sectores de la clase media. Tuvo como primer objetivo centralizar el mando de las fuerzas sociales, económicas, políticas y militares, para aniquilar a lo que ellos llamaron la “subversión”. La sola sospecha de que alguien tenía algún tipo de actividad ideológica lo convertía en un “subversivo” y lo hacía blanco de su plan de cacería: médicos, obreros, estudiantes, sacerdotes, gremialistas, maestros, conscriptos, periodistas, artistas, científicos, políticos y hasta bebés fueron sus principales víctimas. Cualquier expresión de conciencia social y colectiva orientada hacia un pensamiento de vida digna, basado en la equidad, en la libertad y en la justicia, fue causa suficiente para el exterminio», remarcó.

«Pero esta Dictadura no se conformó con cometer sistemáticamente Delitos de Lesa Humanidad. También aplicó deliberadamente una economía liberal y un terrorismo económico que generó deuda externa, sometió a nuestro país al desguace y devastó la economía nacional», dijo y planteó que «debemos recordar siempre a quienes protagonizaron las principales acciones de búsqueda incesante de la verdad y han sido el embrión de la conciencia y el compromiso»: «Silenciosos pañuelos blancos que caminaron por años las rondas de los jueves; silenciosos pañuelos blancos que se levantaron como símbolo mundial de resistencia al terror y de lucha contra el autoritarismo, el ocultamiento y la negación; silenciosas Madres y Abuelas que caminaron con sus blancos pañuelos a la Plaza de Mayo y hoy son ejemplo de valor y de lucha. Ellas y sus pañuelos blancos amalgamaron el dolor con la búsqueda de la VERDAD y de la JUSTICIA, sembrando a su paso y para siempre MEMORIA. Su lucha sostenida en el tiempo, junto a los cientos de organismos defensores de los Derechos Humanos hicieron posible la construcción de procesos permanentes de memoria colectiva. Hoy, y con ellas, continuamos con más fuerza que nunca la búsqueda incansable de los nietos apropiados, para que los más de trescientos jóvenes recuperen su verdadera identidad».

«A 46 años del Golpe de Estado muchos criminales de lesa humanidad todavía caminan por las calles, o están en sus casas recibiendo el beneficio de la prisión domiciliaria o de la libertad condicional, siendo aún los responsables de una dictadura genocida que masacró a una generación y causó consecuencias que todavía perduran. Denunciamos la demora deliberada de los procesos judiciales; la dificultad de constituir tribunales para realizar juicios de lesa humanidad y la distancia entre audiencias en los juicios que están en instancias orales, situación que entorpece el aporte de valiosos testimonios de sobrevivientes de campos de concentración y de cárceles, que fallecen o enferman», dijo.

«Durante la última dictadura, en nuestra ciudad, tuvo asiento el Regimiento 6 de Infantería Mecanizada “General Viamonte”. Esta estructura militar desarrolló también por aquellos años, un rol activo. Muchas familias mercedinas padecieron el acecho, la detención o la represión ilegal. Pero también su acción represiva se extendió sobre una vasta zona que territorialmente abarcó a muchas localidades vecinas, y hoy se les está juzgando a varios imputados en una causa que ya lleva incorporada a 34 víctimas directas de los aberrantes hechos denunciados», recordó Bojorge.

«Porque sabemos la verdad, hacemos memoria y exigimos justicia y nos pronunciamos a favor de una democracia con plena vigencia de los Derechos Humanos. Que la Memoria, la Verdad y la Justicia sean por siempre nuestras banderas de lucha y el fundamento de la construcción colectiva del presente y del futuro», completó y pidió por la restitución de la identidad a jóvenes apropiados, cárcel común y efectiva para todos los genocidas, y rechazó el otorgamiento de las prisiones domiciliarias.

«No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. ¡Los desaparecidos son 30.000! ¡Fue genocidio! ¡30.000 compañeros Detenidos – Desaparecidos y Asesinados ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!», completó desde la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos, Desaparecidos y Asesinados por la Dictadura Cívico-Militar en el marco del acto que fue oficial y también organizado por la Coordinación de Derechos Humanos de la Municipalidad de Mercedes, este 24 de marzo.

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