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Los últimos ocho años se encaminan a ser los más cálidos de la historia

Por Cristian Frers. Los últimos ocho años van camino a ser los más cálidos de los que se tiene constancia a causa del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y la acumulación del calor… Pero, lo que más me sorprende es una nota “Camino a una catástrofe climática” publicada en Estrucplan que en el año 2004 expresaba textualmente “Nuestro planeta está aumentando la temperatura. Los últimos 10 años han sido los más calurosos desde que se llevan registros y los científicos anuncian que en el futuro será aún más caliente. La mayoría de los expertos están de acuerdo que los seres humanos provocan un impacto directo sobre este proceso de calentamiento conocido como el efecto invernadero”.

En el año 2022, las extremas olas de calor, las sequías y las devastadoras inundaciones afectaron a millones de personas y ocasionaron pérdidas valuadas en miles de millones de dólares.

El aumento de la temperatura podría llegar a los 2,6 grados centígrados hacia fines de siglo, e incluso podría ser aún mayor, alcanzando los 2,8 grados centígrados. Esto dejaría muy lejos el objetivo de evitar que la temperatura se incremente en promedio 1,5 grados centígrados, con un límite máximo de 2 grados centígrados como establece el Acuerdo de París.

Teniendo en cuenta el consecuente retroceso europeo en materia energética, ya que se han vuelto a activar las centrales de carbono, debidos a los conflictos bélicos de la región, se dificulta el avance en la reducción de gases de efecto invernadero. En este contexto poco favorable, durante la COP 27 se intentará avanzar en materia de financiamiento, no solo para la mitigación y la adaptación, sino también para compensar las pérdidas y daños causados por la crisis climática ya que la única alternativa para evitar que el cambio climático siga avanzando es que los países reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero más rápido de lo que han comprometido a hacerlo.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, lanzó una fuerte advertencia a los líderes mundiales, en las puertas de la cumbre climática COP 27, que dio su inicio el 6 de noviembre, en Egipto: “El planeta se dirige hacia un caos climático irreversible”. En este encuentro participan representantes de todo el planeta. “Debería ser el lugar para reconstruir la confianza y restablecer las aspiraciones para evitar que nuestro planeta caiga por el precipicio climático” y deberán concertar “Una voluntad política clara a fin de reducir las emisiones más rápidamente”. Esto requiere un pacto histórico entre los países desarrollados y los países emergentes “Si ese pacto no tiene lugar, estaremos condenados”, dice Guterres, que es quien tomó la lucha ambiental como una de sus principales políticas al frente de las Naciones Unidas.

La Tierra tiene fiebre y no es una buena señal. La culpa es de la sociedad por su irresponsabilidad, sus intereses, su egoísmo y su hipocresía.

La Secretaria de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación de la Nación Argentina, Cecilia Nicolini expresó que “los países con mayores ingresos todavía adeudan su compromiso de transferir 100.000 millones de dólares y entidades como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Verde para el Clima (FVC) y el Fondo de Adaptación (FA) están descapitalizadas. Necesitamos mecanismos de financiamiento más agiles y robustos, que contemplen nuestras particularidades y nos permitan impulsar transiciones que no dejen a nadie atrás”. Habría que preguntarse: ¿Por qué tener que esperar el dinero que entra de afuera y no preocuparnos por las inversiones locales y regionales, donde solo hace falta voluntad POLITICA para llevarlas a cabo?

No se atribuye responsabilidad a ningún país en particular, pero las cifras muestran que buena parte del dióxido de carbono que ya se halla en la atmosfera fue liberado por los países industrializados que fueron los primeros en quemar carbón, petróleo y gas a partir del inicio de la Revolución Industrial.

Se busca conseguir que se renueve la solidaridad entre los países para cumplir el histórico Acuerdo de Paris, que se adoptó en beneficio de las personas y del planeta… Sin embargo, los europeos se oponen, por el momento, al pago de la compensación climática.

Bajo estas circunstancias, Argentina participará en la COP 27 en donde confirmó su presencia el presidente Alberto Fernández pero no el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié. Al frente de la comitiva estará Nicolini y la acompañarán funcionarios de Ambiente, Cancillería y otros ministerios.

Los principales anuncios girarán en torno a la presentación del nuevo Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, trabajado con la sociedad civil mediante diversos espacios de participación y consulta… La pregunta obligada es: ¿Cuánto de estos espacios cuentan con profesionales integrados por Ingenieros Ambientales, Biólogos, Técnicos en Gestión Ambiental, entre sus participantes?

Si la Tierra está molesta, cada vez más enojada, es porque le hacemos graves e irreparable daño; cada uno tiene su grado de responsabilidad.

Estos documentos deben ser revisados y considerados por los sectores de la sociedad, especialmente por el sector privado. La idea es que deberían seguir de guía con respecto al camino a seguir por el país hacia los años 2030 y 2050, particularmente en materia de emisión de gases de efecto invernadero.

La Tierra tiene fiebre y no es una buena señal. La culpa es de la sociedad por su irresponsabilidad, sus intereses, su egoísmo y su hipocresía.

Si la Tierra está molesta, cada vez más enojada, es porque le hacemos graves e irreparable daño; cada uno tiene su grado de responsabilidad.

Por favor, no volvamos a equivocarnos, es una de las últimas oportunidades porque ya se ha cruzado la LINEA del NO REGRESO, el cambio climático ya no puede evitarse, lo que SI puede hacerse es minimizarse el daño. Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás.

Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a observar que nuestra localidad, nuestra provincia, nuestro país o nuestro planeta colapse, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido.

Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender los problemas que hemos provocado y verán con igual claridad que fallamos para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro.


Cristián Frers es Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista)

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