
En una sesión marcada por la tensión política, el bloque de concejales de Vecinos por Mercedes oficializó su rechazo a la Ordenanza Fiscal Impositiva 2026, aprobada el pasado 29 de diciembre en el Honorable Concejo Deliberante durante la Asamblea de Mayores Contribuyentes.
Desde el espacio opositor argumentaron que el proyecto del Departamento Ejecutivo ejerce una «presión excesiva» sobre comerciantes, productores y trabajadores en un contexto económico delicado.
La nueva normativa establece el Módulo Fiscal en $32.597,15 para el inicio del ejercicio 2026. Sin embargo, el punto de mayor controversia radica en la facultad otorgada al Ejecutivo para actualizar dicho valor de manera bimestral siguiendo el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que garantiza incrementos automáticos a lo largo del año.
A través de un comunicado aclaratorio, Vecinos por Mercedes sostuvo que la solución para el municipio no debe ser recaudar más, sino «administrar mejor y ordenar prioridades».
Vecinos por Mercedes sostuvo que la solución para el municipio no debe ser recaudar más, sino «administrar mejor y ordenar prioridades».
Asimismo, señalaron una falta de contraprestación en los servicios públicos, afirmando que los recursos cobrados no se traducen actualmente en servicios de calidad en los sectores de la ciudad.
«Defender al vecino no es recaudar más, sino garantizar que los recursos se traduzcan en servicios de calidad, algo que hoy claramente no sucede», expresaron desde el bloque para justificar su postura negativa en el recinto.
Pese al rechazo de la oposición, la ordenanza fue sancionada con el apoyo de nueve concejales y once mayores contribuyentes. Entre los ediles que votaron a favor se encuentran Santiago Altube, Eugenia Códega, Sabrina Viñales, Diego Gerdo, Ramiro Piccone, Andrea Bozzini, Julián Inzaugarat, Lucila Villoslada y Mariana San Martín.

Finalmente, desde el espacio Vecinos por Mercedes cuestionaron la representatividad de la Asamblea, advirtiendo que cuando se desvirtúa la lógica democrática en su integración, se pierde legitimidad y se aleja la toma de decisiones de la realidad cotidiana del vecino.


























