Inicio Deportes El último trofeo de un grande: Mercedes despide a Pedro Lescano

El último trofeo de un grande: Mercedes despide a Pedro Lescano

A los 78 años, falleció el emblemático atleta mercedino que marcó una era en las carreras de calle y el Cross Country. Un incansable de los podios y un ejemplo de sencillez para todas las generaciones de corredores.

Mercedes amaneció este martes con una noticia de esas que no se quieren escuchar, pero que obligan a detener la marcha por un momento.

Pedro Lescano, el hombre que hizo del asfalto y el barro su segundo hogar, partió a los 78 años, dejando un vacío inmenso en el pelotón y en el corazón de la comunidad deportiva local.

Lescano no era un atleta cualquiera; era un baluarte del atletismo Master.

Con su partida, se va un corredor de raza, de esos que esperaban con ansias la llegada del fin de semana para cargar los sueños en algún vehículo y salir a recorrer los caminos de la provincia o de los puntos más recónditos del país.

Siempre en grupo, siempre rodeado de amigos y familia, porque para Pedro el atletismo era, ante todo, un acto de compañerismo.

«Yo no entreno, largo nomás»

Su figura era inconfundible. Dueño de un físico privilegiado para la resistencia, Pedro solía soltar con una sonrisa una frase que ya es parte de su leyenda: «Yo no entreno, largo nomás». Esa espontaneidad escondía a un trabajador incansable que encontraba en el deporte su verdadera pasión.

Si bien las carreras de calle lo vieron brillar y subir a incontables podios, el Cross Country fue el terreno donde su temple se ponía a prueba y salía victorioso.

Su capacidad era tal que la ciudad supo rendirle homenaje en vida con una carrera que llevó su nombre, una jornada donde el propio Pedro, en un gesto de absoluta generosidad, ofreció sus propios trofeos para premiar a quienes seguían sus pasos.

Pedro Lescano no solo corría; él abría caminos. Su legado no se mide en los trofeos que acumuló en sus vitrinas, sino en la huella que dejó en cada largada y en cada charla técnica improvisada bajo la sombra de algún árbol después de una meta alcanzada

Un puente entre generaciones

Hoy lo lloran los que «peinan canas», aquellos que compartieron kilómetros de anécdotas y competencias reñidas, pero también lo despide con respeto el pelotón de los jóvenes.

Para los nuevos atletas, Lescano era el espejo de la constancia y la humildad.

Pedro Lescano no solo corría; él abría caminos. Su legado no se mide en los trofeos que acumuló en sus vitrinas, sino en la huella que dejó en cada largada y en cada charla técnica improvisada bajo la sombra de algún árbol después de una meta alcanzada.

Mercedes despide hoy a un amigo, a un deportista ejemplar y a un hombre que entendió, mejor que nadie, que la vida —al igual que el atletismo— se trata de seguir adelante, siempre con un paso firme y el corazón dispuesto.

Hasta siempre, Pedro. Buen viaje a la meta eterna.

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