Por Ciro J. Lalla
Después de la muerte del Presidente Perón la sociedad argentina se desangraba en un caos organizado. Durante el año 1975 se fue urdiendo el Golpe de Estado en Argentina. Sus ideólogos trazaron un prolijo plan de acción que desembocaría irremediablemente en el 24 de marzo de 1976. Había que detener el “Proceso de Liberación Nacional” iniciado en 1973.
En diciembre de 1975 la acción parapolicial desató su furia en todo el país. Como parte del plan represivo y terrorista, además de colocar bombas en lugares públicos, se secuestraban ciudadanos y se los asesinaba impunemente.
En la madrugada del 17 de diciembre un Grupo Comando secuestró a los abogados De Vito y Capellini en sus domicilios en la vecina ciudad de Chivilcoy. También colocaron bombas incendiarias en el Teatro “El Chasqui” de esa ciudad. Al día siguiente, los dos abogados secuestrados, fueron encontrados ametrallados, atados a los alambrados, a la vera de la Ruta 215 en el Partido de Cañuelas.
Cuando se conoció la noticia, el horror cundió en Mercedes. Por su parte, el Jefe del Regimiento 6 de Infantería “Gral. Viamonte”, el Tte. Cnel. Alberto Ramón Schollaert (47 años), dio un Comunicado a la prensa referido a las actividades militares y policiales que se estaban realizando en la zona: “La jefatura de Área 115, en operaciones contra la subversión, se dirige una vez más a la población solicitándole sepa disculpar y comprender las molestias que las actividades militares y policiales, emprendidas hasta el total exterminio de los delincuentes subversivos, puedan ocasionar. Es la cuota que se le reclama en esta lucha por la supervivencia de la República y su estilo y forma de vida”.

Los abogados
Obdulio Aníbal De Vito tenía 34 años. Había nacido en Moquehuá, partido de Chivilcoy. Cursó sus estudios primarios en una escuela rural de la zona y la secundaria en el Colegio Nacional “José Hernández”. Estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Fue asesor letrado del municipio y luego renunció para dedicarse de lleno a la militancia en la Juventud Peronista. Estaba casado y tenía una hija.
Oliverio Luis Capellini tenía 28 años. Pertenecía a una conocida familia de Chivilcoy, donde había cursado sus estudios primarios y secundarios. Durante sus estudios universitarios fue fundador con otros compañeros de la Federación Universitaria para la Revolución Nacional (FURN). También era militante de Juventud Peronista. Estaba casado y tenía tres hijos.
Ambos abogados se desempeñaban profesionalmente en la ciudad de Chivilcoy y ciudades vecinas como Suipacha y Mercedes.
El procedimiento
Los sucesos comenzaron alrededor de las 00:30 del miércoles 17, cuando varias personas fuertemente armadas irrumpieron violentamente en el domicilio el abogado Oliverio Luis Capellini, llevándoselo secuestrado. Poco después era raptado de su domicilio el abogado Obdulio Aníbal Capellini, y minutos después de la 01:00 a una cuadra de ese lugar se produce el atentado contra la sala del teatro independiente “El Chasqui”, donde detonan artefactos incendiarios.
Según los testigos, los agresores manifestaron ser de la policía; pero una vez en el interior se identificaron como personal del ejército, utilizando tratamiento jerárquico al dirigirse entre sí. Todos vestían de civil y llevaban el cabello corto, sin patillas y el rostro perfectamente afeitado.
La caravana de autos de civil cruzó la ciudad y desapareció con rumbo desconocido. Todas las versiones recogidas coinciden en afirmar que eran aproximadamente diez automóviles. Y también se sospecha que, estando la Comisaría de Policía a pocas cuadras, existió una “zona liberada” para que el Grupo Comando actuara libremente.
“Estamos inmersos en la violencia calculada, que no obedece a estímulos de deseos de cambios (…). Estamos ante una violencia que ha entrado en la etapa de la bestialización.”
Las semillitas coloradas
Apenas conocido el doble crimen de los abogados de Chivilcoy, y en sintonía con el Comunicado del Jefe del Área 115, el Padre Julio Forchi (sacerdote del Obispado de Mercedes, 54 años) publica un aleccionador cuento titulado “Las Semillitas Coloradas”. Es en ese terrible contexto donde debe evaluarse la cruel y perversa dimensión de ese cuento publicado en el diario “La Hora” el 23 de diciembre. Sólo basta leer el final del cuento, donde el cura describe las consecuencias que tuvo un tal Cleto por sembrar semillitas coloradas en su campo: “Al Cleto lo encontraron panza arriba contra el alambrado. La boca llena de esas extrañas bolitas rojas, los ojos abiertos, desnudo, muerto…”
“Desde entonces m’hijo –termina el cuento del Padre Forchi-, aprendimos que no había que sembrar aquellas semillas de viento porque su fruto es maligno, desata tempestades y uno mismo termina por ser víctima de lo que con tanto entusiasmo y trabajo estuvo sembrando. Por eso m’hijo, déjese de pavadas; no vaya a comprar esas semillas que parecen tan lindas para sembrarlas, no sea que le vaya a ocurrir lo que al “tero” Cleto.”
Muchos años después, la periodista María Estela Benítez entrevistó al exintendente de Chivilcoy Edgar Ángel Frígoli (tenía 43 años en 1975), reconstruyendo aquél fatídico hecho:
¿Sabe usted la forma como fueron encontrados los abogados en ese descampado?
“Si, los habían atado al alambrado, así estaban, incluso los habían puesto sobre hormigueros, estaban acribillados, con la boca tapada… supongo, para no permitirle gritar sus últimas palabras con un ¡Viva la Patria!, que seguramente, sabiendo que es el último suspiro, se acostumbraba a decir…; hasta eso le quitaron…; fue una cosa tremenda.” (Cfr. http://infostelasigloxxi.blogspot.com.ar)
En su discurso, el abogado mercedino César Manuel Gradín (51 años), en representación del Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Mercedes, y de la Federación Argentina de Colegios de Abogados, en los funerales de sus colegas asesinados, luego de preguntarse “¿por qué tanta sangre derramada?”, afirmaba: “Estamos inmersos en la violencia calculada, que no obedece a estímulos de deseos de cambios (…). Estamos ante una violencia que ha entrado en la etapa de la bestialización.”
El llamado “Proceso de Reorganización Nacional” en su plan represivo desplegado por la Dictadura, dejará un saldo de 120 abogados desaparecidos en todo el territorio argentino.
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