
Las calles de la ciudad se convirtieron este miércoles en el epicentro de un reclamo sindical. Gremios de peso como SUTEBA y ATE, ambos alineados en la CTA, encabezaron una jornada de visibilización y paro total de actividades en rechazo a las recientes propuestas de reforma laboral.
Según los referentes locales, las medidas impulsadas representan un «retroceso histórico» para la dignidad del trabajador.
El eje central de la protesta se enfocó en la defensa de los convenios colectivos frente a lo que las organizaciones califican como un modelo de explotación.
«Lo que se presenta como un avance, para los trabajadores es una pérdida directa de derechos», señalaron los manifestantes.
Se ratificó el estado de alerta y movilización permanente, advirtiendo que, de no frenarse el paquete de reformas, las medidas de fuerza se profundizarán en las próximas semanas.
La dirigencia gremial estructuró su reclamo sobre cuatro puntos críticos que, según denuncian, desprotegen al eslabón más débil de la cadena productiva:
- Abaratamiento del despido: Denuncian que las nuevas normativas facilitan las cesantías sin justa causa, afectando indirectamente los fondos previsionales de los jubilados.
- Fin de la jornada de 8 horas: El reclamo advierte sobre una «flexibilidad horaria» que diluye el cobro de horas extras y complica la organización de la vida familiar.
- Fraccionamiento de licencias: Se rechaza la posibilidad de otorgar vacaciones «en cuotas», eliminando el derecho al descanso anual de corrido.
- Precarización en salud y plataformas: Alertan sobre bajas salariales tras licencias por enfermedad y la persistente falta de cobertura para trabajadores de delivery y servicios digitales.
«No es una cuestión de etiquetas políticas, es la defensa de la dignidad frente a un modelo que busca la explotación por sobre el bienestar», afirmaron desde la columna de SUTEBA.
El malestar social se reflejó en una consigna unificada: «Todo a favor de los patrones, todo en contra de los trabajadores». Para la CTA, el impacto de estas reformas no se limita al ámbito privado, sino que afecta el consumo y la estabilidad social del pueblo en su conjunto.
La jornada cerró con una asamblea abierta donde se ratificó el estado de alerta y movilización permanente, advirtiendo que, de no frenarse el paquete de reformas, las medidas de fuerza se profundizarán en las próximas semanas.

























