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¿Cuál es la relación entre el exceso de tiempo frente a la pantalla y los problemas de salud mental en los niños?

Las innovaciones y la tecnología siempre han impactado significativamente la vida humana desde el principio de los tiempos. Ya sea que brinden comodidad, mejoren la calidad de vida o alteren las capacidades cognitivas humanas, en última instancia, cambian las actitudes humanas. Lo mismo ocurrió con los teléfonos inteligentes. Hace apenas unos años, la mayoría de la gente se oponía a que los niños tuvieran uno, y ahora casi todos los niños tienen uno. De hecho, los niños pequeños tienen su propio tiempo frente a la pantalla.

Las pantallas nos rodean, por lo que son inevitables. Tomemos el ejemplo de un preadolescente. Asiste a clases en línea; su tiempo libre incluye juegos en línea; y su entretenimiento suele consistir en ver películas o series. Todas estas tareas son esenciales, pero la pregunta es si aumentar el tiempo frente a la pantalla beneficia a los niños. ¿Afecta a su salud mental y en qué momento empieza a influir en sus decisiones?

La dinámica del tiempo frente a la pantalla ha cambiado con el tiempo. De ser un simple accesorio, se ha convertido en una necesidad. El mundo se está digitalizando, y todo se está digitalizando: comprar, estudiar, pagar, trabajar en la oficina, hablar con amigos, e incluso existe una aplicación para mejorar la concentración y reducir el tiempo frente a la pantalla. En este contexto, ¿qué se considera un tiempo frente a la pantalla excesivo o saludable?

Los expertos sugieren que los niños de 2 a 5 años no deberían tener más de una hora de tiempo frente a una pantalla por día, y los niños de 5 a 17 años generalmente no deberían tener más de dos horas por día, excepto para las tareas escolares.

Sin embargo, las investigaciones muestran que el tiempo actual frente a la pantalla para niños de 8 a 10 años es de 6 horas, para los de 11 a 14 años es de 9 horas, y para los de 15 a 18 años es de 7,5 horas, sin contar el tiempo dedicado a las tareas escolares. Estas cifras demuestran claramente lo equivocados que estamos con las cifras.

El problema es que el tiempo excesivo frente a la pantalla puede fácilmente convertirse en un uso prolongado o desorganizado que puede reemplazar la actividad física, la interacción familiar, las tareas escolares y un sueño adecuado. Si esto ocurre, se generan más problemas.

El cerebro de los niños aún está formando sus vías neuronales. En esta etapa, buscan atención, luchan por controlar sus impulsos e intentan regular sus emociones. Y si se les presenta el mundo de las pantallas, intentan hacer lo mismo con las personas en internet.

Además, los estímulos visuales, las notificaciones, la retroalimentación instantánea y la validación los sobreestimulan. Con el tiempo, esto se convierte en una rutina y los niños empiezan a depender de sus teléfonos más de lo debido. Como resultado, su capacidad de atención se acorta, pierden tolerancia y su interés en las actividades fuera de línea también disminuye. Además, la sobreestimulación puede dificultar que los niños determinen lo que importa; pierden la concentración y la orientación.

Además de la pérdida de concentración, el aumento del tiempo frente a pantallas también aumenta los niveles de ansiedad en los niños. Según un estudio de 2023, 1 de cada 4 niños que pasaban 4 horas o más al día frente a pantallas experimentó ansiedad (27,1 %)  o síntomas de depresión (25,9 %). Considerando el tiempo frente a pantallas actual, la ansiedad y la depresión han aumentado significativamente. La mayoría de los niños usan sus teléfonos como una vía de escape de la realidad de la vida y se vuelven muy ansiosos y depresivos durante un tiempo fuera.

Otra razón para esta ansiedad es el aumento en el uso de las redes sociales. Los adolescentes de hoy crean perfiles en línea que requieren esfuerzo para mantener. Publican imágenes y videos y buscan la aprobación de sus amigos y seguidores en línea, y cuando no obtienen los resultados deseados, se deprimen y terminan abusando de ellos.

Además, las plataformas de redes sociales suelen fomentar la comparación constante, donde los niños se comparan con imágenes seleccionadas y los logros de compañeros o influencers. Esto puede generar presión para parecer perfectos o estar constantemente conectados.

En estos casos, las notificaciones, los «me gusta», los mensajes y los comentarios son la principal fuente de validación, y si no los reciben, sus niveles de estrés aumentan. Cuando los niños se vuelven dependientes de la retroalimentación en línea para su autoestima, su estabilidad emocional puede fluctuar con las interacciones virtuales. Una vez que pierden esta estabilidad emocional, esto comienza a afectar su salud física y mental.

Hablar sobre la salud física abarca varios aspectos. Gradualmente, el aumento del tiempo frente a la pantalla reemplaza por completo la interacción en el mundo real, las conexiones, las amistades y la actividad física. Sin duda, las conversaciones cara a cara, el juego al aire libre y las reuniones con amigos y familiares son esenciales para desarrollar la confianza social y la empatía.

Desde que todas estas cosas fueron reemplazadas por pantallas, la mayoría de los niños han perdido la capacidad de comunicarse en entornos sociales. Prefieren permanecer en habitaciones y a menudo se les clasifica como introvertidos. Esto afectó directamente su autoestima, lo que, a su vez, afectó sus relaciones en el mundo real.

Además, pasar muchas horas en línea puede alterar las rutinas diarias, incluyendo las tareas escolares y los horarios de sueño. El impacto de la exposición a la luz azul y el uso excesivo de pantallas durante la noche en los ciclos de sueño es drástico. La mayoría de las pantallas emiten luz azul, lo que interfiere con la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el sueño.

Cuando los niños usan pantallas antes de acostarse y cambian la hora a diario, sus rutinas naturales de sueño se ven alteradas. Además, si notan algo que afecta su capacidad mental, tendrán dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormidos. Al no poder dormir lo suficiente, desarrollan diversos problemas físicos que requieren mayor atención.

En general, el aumento del tiempo frente a las pantallas causa problemas de salud física, mental y emocional, y también puede ser la causa de una menor concentración y un bajo rendimiento académico. Lo primero que piensan los padres es quitarles el teléfono, pero ya se han vuelto adictos a las pantallas y solo se deprimirán e intentarán reducir la ansiedad con otros métodos.

Así que una mejor opción es hablar con ellos y establecer límites que realmente los ayuden. Además de los límites, también es necesario mantener un control adecuado con la ayuda de una aplicación para controlar el tiempo de pantalla.

Para reducir los límites de tiempo, los smartphones incluyen datos de tiempo de pantalla. Las aplicaciones de redes sociales también ofrecen controles parentales que ayudan a los padres a limitar el tiempo de pantalla; sin embargo, como la mayor parte del control recae en los niños, estos controles a veces no son tan útiles. En este caso, puedes usar la app Xnspy para supervisar el tiempo de pantalla de tu hijo. Puede ayudar a los padres no solo a comprender por qué aumenta el tiempo de pantalla, sino también a limitarlo. Veamos cómo funciona la app.

Xnspy también rastrea todas las actividades del dispositivo del niño. Cuenta con numerosas funciones que muestran claramente cómo usan su teléfono, incluyendo llamadas, mensajes, patrones de navegación, uso de redes sociales y datos de ubicación. El objetivo principal de Xnspy es proteger a los niños de los peligros en línea, como la adicción al tiempo de pantalla, el contenido para adultos, los estafadores y los hackers.

Xnspy no solo muestra el tiempo total que el niño pasa en su teléfono, sino que también revela las aplicaciones que usa con más frecuencia y cuánto tiempo pasa en cada una. Para mayor claridad sobre el tiempo extra, muestra el porcentaje de tiempo que pasa frente a la pantalla y fuera de ella.

Puedes determinar cuánta orientación necesita tu hijo para reducir el tiempo que pasa frente a la pantalla o si no la necesita en absoluto. El tiempo y la duración de las aplicaciones pueden ayudarte a decidir dónde buscar si quieres saber si el aumento del tiempo frente a la pantalla es algo puntual o se ha convertido en un hábito.

Por ejemplo, con la función de tiempo de pantalla de Xnspy, viste que el tiempo que pasan en Instagram es muy alto. Puedes consultar la función de grabación de pantalla. Esta función mostrará capturas de pantalla periódicas de la aplicación mientras se usa. Esta función de Xnspy te permite ver si están hablando con alguien, viendo videos o hablando con sus amigos.

Al ver los reels, se puede observar cómo esto afecta su salud mental y comportamiento. Al hablar con alguien, se puede determinar si se trata de una conversación rutinaria o de un contacto con un desconocido que podría ser perjudicial. Se comprende la verdadera razón del aumento del tiempo de pantalla.

Además, todas estas capturas de pantalla tienen marca de tiempo, así que sabes exactamente cuándo aumentó el tiempo de pantalla y si interfiere con su horario de sueño. Toda esta información de Xnspy puede ayudarte a decidir cómo abordar la situación con sensibilidad, en lugar de simplemente restringir el uso de los teléfonos de tus hijos, lo cual puede afectarlos emocionalmente.

Además de la observación, Xnspy también ofrece prácticas herramientas de gestión que te ayudan a gestionar el tiempo de pantalla sin tener que quitar el teléfono. Por ejemplo, si percibes que una aplicación aumenta tu tiempo de pantalla, Xnspy te permite bloquearla remotamente. Puedes eliminar la causa sin perder todos los privilegios.

Si su hijo solo está reemplazando la aplicación, puede bloquear el teléfono con una contraseña temporal. Hasta que comprenda los problemas, puede limitar su uso.

Xnspy es una aplicación confiable para monitorear el tiempo de pantalla, ya que ofrece datos en tiempo real. Al instalar Xnspy, funciona en modo oculto, lo que impide que tu hijo la desinstale o elimine, garantizando así datos precisos sin manipulación. Puedes obtener fácilmente los datos necesarios y administrar el tiempo de pantalla de tu hijo antes de que el problema se agrave, sin invadir su privacidad.

En definitiva, la relación entre el tiempo frente a la pantalla y la salud mental no es tan clara como parece. La tecnología en sí no es el enemigo; el desequilibrio sí lo es. Herramientas de monitorización como Xnspy proporcionan estructura y visibilidad, ayudando a los padres a reconocer cuándo los hábitos digitales empiezan a afectar la salud emocional.

Sin embargo, es importante que considere los aspectos éticos y legales y obtenga el consentimiento correspondiente antes de supervisar a su hijo. Con la orientación adecuada, puede ayudar a sus hijos a usar la tecnología de forma responsable y evitar que desarrollen hábitos perjudiciales.

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