
En el marco del debate en la Cámara Alta, el senador Eduardo «Wado» de Pedro fundamentó su voto negativo a la modificación de la Ley de Glaciares, posicionándose en defensa de los recursos hídricos estratégicos del país.
Finalmente fue aprobada por mayoría y pasa a Diputados, pero el legislador De Pedro sostuvo que su decisión responde a la responsabilidad de proteger el medio ambiente para las futuras generaciones, señalando que los glaciares son fuentes esenciales de los ríos provinciales y piezas clave para mitigar el cambio climático.
De Pedro fue contundente al calificar la Ley de Glaciares como una herramienta necesaria contra lo que denominó el «instinto depredador» de ciertas empresas multinacionales. Según el senador, estas corporaciones buscan maximizar ganancias a costa de la destrucción del ecosistema argentino.
«Afectar los glaciares, que representan apenas el 1% de la superficie cordillerana, implicaría un daño ambiental irreversible», advirtió el referente opositor a través de sus canales oficiales.
Minería y desarrollo sustentable
Uno de los puntos centrales de su argumentación fue desmentir que la protección de los glaciares sea un obstáculo para la actividad económica.
Para avalar su postura, aportó datos comparativos sobre el desempeño del sector:
Crecimiento exportador: Las exportaciones mineras entre 2015 y 2025 se cuadruplicaron en relación con la década previa a la sanción de la ley original.
Compatibilidad: El senador afirmó que es posible tener industria y desarrollo siempre que este sea sustentable.
Visión a largo plazo: Subrayó que el objetivo es evitar «hipotecar el futuro de las y los argentinos» por beneficios económicos inmediatos.
El agua como eje de la vida
Para finalizar, el legislador nacional reafirmó que la preservación de estas masas de hielo es fundamental para la vida humana y la producción de millones de familias en todo el territorio nacional.
Bajo la premisa de que «cuidar el agua es cuidar la vida», De Pedro cerró su exposición ratificando su compromiso con un modelo de país que no comprometa sus recursos naturales críticos.

























