
Dentro del mapa gastronómico del centro de la ciudad, Persicco Mercedes tiene un importante lugar y ha decidido apostar fuerte por el segmento de la cafetería.
El local, situado en calle 26 entre 27 y 29, lanzó esta semana una serie de «Súper Promos» que buscan democratizar el acceso a productos de alta gama, combinando la tradición del café con leche con delicias típicas de la pastelería local.
Ubicado estratégicamente frente a la Plaza San Martín, el referente del helado artesanal expande su carta con combos que fusionan clásicos argentinos y calidad de autor. Pastelitos, churros y chocolate caliente protagonizan la nueva temporada.
La marca, que ya ostenta un liderazgo consolidado en el rubro de helados premium gracias a sus materias primas de excelencia y texturas cremosas, ahora traslada ese sello de calidad a la mesa de desayunos y meriendas.
Con un ambiente diseñado tanto para la pausa rápida del trabajador como para el relax del fin de semana, la propuesta se posiciona como un competidor de peso frente a la Plaza San Martín.
Variedad y precios
La nueva carta de promociones destaca por su equilibrio entre lo clásico y lo abundante, con opciones que van desde lo tradicional hasta lo irresistible:
| Combo | Precio | |
| Café con leche + 2 Medialunas locales | $5.500 | |
| Café con leche + 1 Pastelito artesanal | $5.500 | |
| Café con leche + 6 Mini Churros + Dip de Dulce de Leche | $6.500 | |
| Café con leche + 12 Mini Churros + Dip de Dulce de Leche | $7.500 | |
| Chocolate Caliente + 1 Pastelito artesanal | $8.000 |
Más que café: Una experiencia integral
La apuesta de Persicco no es solo comercial, sino una reafirmación de su identidad en Mercedes. Al utilizar ingredientes seleccionados y ofrecer sabores emblemáticos —como su legendario dulce de leche en los dips de los churros—, la firma desafía la lógica habitual del mercado ofreciendo calidad de autor a precios competitivos.
«Queremos que las mañanas y tardes de los mercedinos sean perfectas», señalaron desde el local, invitando a la comunidad a redescubrir la esquina de 26 y 27 no solo por sus helados, sino como un refugio cálido para los amantes del buen café.


























