
Se vive un duelo singular en las comunidades educativas tras confirmarse el fallecimiento de Marta Tomé, ocurrido el pasado domingo 12 de abril.
Tomé, quien se encontraba internada en terapia intensiva debido a complicaciones coronarias, deja un vacío en la Universidad Nacional de Luján (UNLu), donde se desempeñó como «formadora de formadores», y en distintas instituciones y grupos donde solía brindar charlas inspiradoras y divulgaba sus conocimientos y experiencias.
Su partida no es solo la pérdida de una académica brillante, sino la de una referente humana que entendió la educación como un acto de alegría, paciencia y, sobre todo, de interculturalidad.
Una trayectoria marcada por la coherencia y la lucha
Marta Tomé no fue una teórica de escritorio. Su compromiso con la realidad social la llevó de vivir con las comunidades originarias en las décadas del 60 y 70, creando experiencias de trabajo pioneras en educación con parejas pedagógicas, a ser una de las fundadoras de SUTEBA Matanza, marcando un hito en la organización gremial docente. También publicó varios libros de su propia autoría bilingües y acompañó en su publicación a muchos otros docentes, así como también tiene varios trabajos de tipo académico en su haber publicados.
Además, tuvo un paso significativo por la Dirección General de Cultura y Educación, siempre gestionando desde la experiencia del maestro de grado, trabajando «codo a codo» en lo que ella denominaba la pareja pedagógica.
Como psicopedagoga, Marta fue una precursora crítica. Cuestionó desde siempre los diagnósticos clasificatorios y las etiquetas, proponiendo en cambio una mirada que integrara los saberes de los pueblos Wichí y Qom (Tobas). Sus aportes en la Educación Intercultural Bilingüe son hoy pilares para quienes buscan una pedagogía que no vea la diferencia étnica o de clase como un obstáculo, sino como una riqueza.
«Maderitas de mar»: El juego como herramienta de vida
Sus colegas de la UNLu, entre ellas Silvina Davio y Analía García (docentes del Taller 2 de Psicopedagogía), en diálogo con este medio y profunda emoción que las deja sin palabras la recuerdan con una frase que sintetiza su esencia: «Somos maderitas de mar».
Es que Marta era una artesana de la enseñanza; fabricaba sus propios juegos con materiales reciclados (botellas, bolsas, plásticos), adelantándose con coherencia a las problemáticas del cambio climático, conocedora de que el derroche que necesita el mundo es de amor y generosidad, no de materiales onerosos.
Marta Tomé residía en Villa Lugano y seguía difundiendo sus conocimientos con especial interés en la relación del hombre con el medio ambiente.
En 2023 había sido homenajeada en la Universidad Nacional de Luján, donde trabajó muchos años, por su trayectoria, y en esa oportunidad se bautizó la Juegoteca de la UNLu con su nombre, un espacio que hoy queda como testimonio de su generosidad. «Sabía muchísimo y siempre compartía desde la horizontalidad y la humildad», coinciden exalumnos y amigos. Marta Tomé residía en Villa Lugano y seguía difundiendo sus conocimientos con especial interés en la relación del hombre con el medio ambiente.
En noviembre de ese año había estado en Mercedes. Gracias al apoyo de los directivos del Colegio Parroquial de 15 y 114, los alumnos junto a la profesora María Florencia Chena tuvieron la oportunidad única de intercambiar con Tomé –reconocida maestra, psicopedagoga, formadora de maestros, docente universitaria y especialista en educación bilingüe de pueblos originarios– algunos conceptos centrales sobre la Educación Intercultural y conocer su importancia en la preservación de las identidades. Les habló de las diferencias lingüísticas y su evolución en el tiempo, su experiencia en el campo de trabajo en el Chaco con los Wichis y cómo la lengua influye en la percepción de uno mismo.
Despedida en Wiñaya Pacha
En honor a su estrecho vínculo con las comunidades originarias y su labor en el equipo de interculturalidad de la UNLu, este sábado 18 de abril a las 10:00 horas se realizará un ritual de retorno a Wiñaya Pacha (el tiempo-espacio de la eternidad).
La ceremonia tendrá lugar en la Wak’a del Parque Avellaneda (Espacio Simbólico Significativo y Encuentro de Pueblos Originarios, Comuna 9, CABA). Será un encuentro de espiritualidad ancestral para acompañar el viaje de una mujer que, hasta sus últimos días, mantuvo viva la llama de proyectos de extensión e investigación.
Marta enseñó que todos son pasibles de aprender. Su huella es profunda porque no solo enseñó a leer o a escribir, sino a mirar al otro con respeto, a practicar la escucha y a sostener la mano del que aprende con amor, más allá de su etnia o clase social.
