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La resistencia de la canción propia: Chori Perruolo y una noche de «músicos artesanos» en Bistró

Hay algo de quijotesco en la figura de Walter «Chori» Perruolo. En tiempos donde el oído promedio exige el estribillo conocido para validar hasta a la misma noche, el músico mercedino se plantó el pasado sábado en el escenario de Bistró Pizza Bar con una premisa clara: defender la canción de autor. Sin embargo, como todo buen negociador del arte, supo abrir el juego con un puente hacia la memoria colectiva. Y tuvo eco en la respuesta del público que acompañó en la fría jornada.

La velada comenzó con una interpretación íntima de «Inconsciente Colectivo», la obra maestra de Charly García. Fue el gesto necesario para romper el hielo y preparar al público para lo que vendría: un recorrido por su propio universo creativo. Escoltado por lo que él mismo definió como «músicos artesanos», Pato Rinaldi en el bajo y Maxi Rodríguez en percusión, Perruolo desgranó piezas de su autoría como «Parque Viejo Parque Nuevo», «La Soga», «Ella se fue con el viento» y «Si estos días son…» de sus distintas bandas locales, como Margarita, La Pulpería o La Sistifor Society, por citar algunas de las que integra o integró.

Pero el show no se quedó solo en la autoría. La versatilidad de la formación permitió momentos de alta factura técnica, como la ejecución de «Blackbird» de Paul McCartney, una pieza que puso a prueba la destreza guitarrística de Perruolo y que siempre asoma en belleza en esa composición flotante y beatle a la vez que tanto brillo permite exponer.

«Blackbird» de Paul McCartney, fue una pieza que puso a prueba la destreza guitarrística de Perruolo y que siempre asoma en belleza en esa composición flotante y beatle a la vez que tanto brillo permite exponer.

La sorpresa llegó cuando, ante el pedido del público, el tango se hizo presente. «El sueño del pibe» fue la elección para demostrar que el género ciudadano también es parte de su ADN musical. Pero quizás el momento más distendido y festivo de la noche se gestó desde la prueba de sonido: Fer del Canto, dueño de casa y músico, no pudo ocultar sus ganas de sumarse. Maxi Rodríguez le cedió el set de batería y, ya con el show en marcha, el trío se hizo cuarteto para regalar una vibrante versión de «Stand By Me».

El ambiente de Bistró, con su propuesta gastronómica y su calidez habitual, fue el marco perfecto para una noche que se extendió entre anécdotas y acordes. Para Perruolo, el balance fue más que positivo, algo que se reflejó en su humor tras bajar del escenario: «Volví contento a casa, tanto que en el camino compré helado para llevarle a las chicas», confesó en sus redes, resumiendo esa satisfacción que solo otorga el haber tocado las fibras del público con música honesta.

La cita en la esquina de 25 y 30 volvió a ratificar que, más allá de los combos y las promociones, el valor agregado de la noche mercedina sigue estando en la calidad de sus artistas locales y en los espacios que, como Bistró, apuestan por la cultura en vivo.