
Una lección de sabiduría popular, lucidez y profundo compromiso comunitario se vivió este lunes por la tarde y noche en el recinto del Honorable Concejo Deliberante de Mercedes. Nada tuvo que ver con la política partidaria y sus internas ni con las discusiones que a veces son vanas, sino con la humanidad y el deseo de transmitir el legado artístico de una persona valiosa que transitó el siglo XX.
Es que a sus 87 años, María del Carmen Gioscio de Guinot hizo uso de la Banca Participativa para alzar la voz en representación de la Asociación Civil Amigos del Artista Octimio Landi, logrando conmover a la presidenta del Cuerpo, Mariana San Martín, ya desde el inicio y con su presencia en el recinto, así como a algunos ediles de los distintos bloques políticos y al público en la barra, entre quienes estaban sus colegas de la asociación, con una exposición de más de ocho minutos pronunciada sin libreto y sin red, pero con la solidez que otorga su experiencia de vida.
Durante su alocución, la presidenta de la entidad explicó la necesidad urgente de contar con la mediación del Estado municipal y de la Comisión de Preservación del Patrimonio Cultural y Natural (CUNA) ante los herederos legales del inmueble de la calle 39.
«Hay 800 obras de todo tipo: grabados, dibujos, telas, esculturas y hasta poesías. La casa se llueve y ni quiero pensar lo que pasa con los cuadros»
Gioscio calificó como «oscura para la jurisprudencia y anómala para nosotros» la realidad dominial que atraviesa la propiedad: mientras toda la producción del plástico está declarada patrimonio de la ciudad, la titularidad de la vivienda y del acervo recae formalmente en particulares tras el fallecimiento de Blanca Yolanda «Kita» Saavedra.
«Hay 800 obras de todo tipo: grabados, dibujos, telas, esculturas y hasta poesías. La casa se llueve y ni quiero pensar lo que pasa con los cuadros», advirtió Gioscio al detallar el estado edilicio de la propiedad.

Ante las dificultades económicas que implicaría la puesta en marcha de un museo en el inmueble original —deseo expresado en vida por el propio Landi—, la dirigente propuso una solución pragmática de «buena voluntad y apelación a la grandeza»: llevar adelante una mediación institucional para que las obras patrimoniadas puedan salir de la finca y alojarse de forma segura en los museos de la ciudad, sugiriendo incluso trasladar el patio de esculturas al exterior del Museo Míguez.
Asimismo, la titular de la asociación detalló las líneas de acción independientes que están ejecutando con el apoyo de la inspección de educación artística, proyectando muestras itinerantes en la Escuela de Arte que funciona en el predio del Instituto Martín Rodríguez, circuitos turísticos con alumnos terciarios y la recopilación de piezas en poder de coleccionistas privados.
Sobre el cierre de su intervención, la referente incluso tuvo tiempo para valorar la trascendencia de las bancas abiertas como espacio democrático para los planteos populares y celebró con sencillez coincidir en la jornada legislativa con profesores jubilados que fueron sus compañeros de labor.
Aplausos merecidos al cierre para Carmen.




























