
La organización social All Boys Solidario presentó de manera pública el «Plan Federal de Educación, Alimentación y Desarrollo 2027–2036», una propuesta de política pública concebida a diez años que busca revertir la crisis del sistema educativo argentino mediante un abordaje multidimensional.
La iniciativa, elaborada por el referente social Omar Luis “Pelusa” González tras 35 años de labor comunitaria en el país, fundamenta su diagnóstico en la necesidad de superar las respuestas aisladas y coordinar de manera simultánea la mejora de los aprendizajes con el bienestar social y nutricional de los estudiantes.
«La caída del nivel académico en la Argentina no es un problema de nuestros chicos: es un problema que debemos analizar desde el sistema y desde las condiciones en las que están aprendiendo», sostuvo González. «Alimentación, educación, infraestructura, docentes, familia y comunidad forman parte de una misma realidad. Si queremos recuperar la educación argentina, tenemos que trabajar sobre todas ellas y sostener ese compromiso en el tiempo», enfatizó el autor del proyecto.
«La caída del nivel académico en la Argentina no es un problema de nuestros chicos: es un problema que debemos analizar desde el sistema y desde las condiciones en las que están aprendiendo»
El programa articula su implementación sobre ocho pilares conceptuales y operativos:
- Alfabetización y razonamiento: Priorización de la comprensión lectora, la escritura y la matemática desde el inicio de la escolaridad, aplicando evaluaciones diagnósticas periódicas y programas de tutorías sin carácter punitivo.
- Alimentación para aprender: Transición de esquemas meramente calóricos a programas de nutrición equilibrada, promoviendo convenios con productores locales, cooperativas y la creación de huertas escolares.
- Infraestructura digna: Puesta en marcha de un Relevamiento Federal de Infraestructura Educativa para priorizar servicios básicos como agua potable, gas, electricidad, seguridad y conectividad en los establecimientos.
- Jerarquización docente: Capacitación continua centrada en alfabetización, nuevas tecnologías e inclusión, acompañada por esquemas de contención para profesionales que se desempeñan en contextos vulnerables.
- Continuidad pedagógica: Protección de las jornadas de clase mediante la creación de ámbitos de diálogo institucional y la aplicación de planes efectivos de recuperación de contenidos ante eventuales interrupciones.
- Tecnología aplicada: Criterios institucionales para el uso pedagógico de dispositivos móviles en el aula, promoviendo la ciudadanía digital, el pensamiento crítico y el uso responsable de la inteligencia artificial.
- Involucramiento familiar: Reintegración de las familias como actoras centrales del proceso educativo a través de espacios permanentes de acompañamiento y encuentro.
- Red comunitaria: Integración estratégica entre escuelas, clubes deportivos, universidades, empresas y organizaciones sociales para potenciar la contención estudiantil.
El plan prevé una hoja de ruta dividida en cuatro etapas que iniciará en el período 2027–2028 con la selección de comunidades representativas a escala nacional para la ejecución de pruebas piloto. Posteriormente, entre 2029 y 2034, el proyecto contempla la expansión y consolidación progresiva de los programas que demuestren resultados positivos en sus líneas de base, culminando en 2036 con una evaluación integral del decenio.
Finalmente, la propuesta contempla la convocatoria a un «Acuerdo Federal por la Educación» que reúna a los Estados nacional, provinciales y municipales junto a gremios, universidades y sectores productivos, con el objetivo de dotar a las metas educativas de estabilidad institucional por encima de las alternancias políticas.



























