Por Ciro J. Lalla
El Golpe de Estado más anunciado de la historia argentina tuvo su víspera. En Mercedes la población pudo percibir los cambios que se venían: mayores controles policiales y militares, detención de personas, toque de queda, estado de sitio y transitar con documentos. En una ciudad militarizada desde sus orígenes los cambios marciales no eran tan mal vistos.
El malestar social debido al aumento de los precios a pesar del control oficial, al desabastecimiento de algunos productos básicos de la canasta familiar, los trabajadores que esperaban ansiosamente la apertura de paritarias para obtener una recomposición salarial era parte de la crisis.
Otra parte la constituía la inseguridad y la violencia política manipulada desde el poder como la “lucha contra la subversión”, a través de la cual se desarrollaban operativos militares y se desplegaban las acciones de la Triple A y los Grupos de Tareas que secuestraban y asesinaban a militantes sindicales, políticos, estudiantiles y sociales, sembrando el terror en todo el país, bajo el pretexto de combatir a las organizaciones guerrilleras.
El 28 de agosto de 1975 Videla asume el Comando General del Ejército y desde la prensa local se destacaba el ascenso de “un mercedino” que había hecho una brillante carrera militar desde los 16 años cuando entró como cadete en el Colegio Militar de la Nación.
Como sabemos, Jorge Rafael Videla nació en Mercedes el 2 de agosto de 1925. Hijo de Rafael Eugenio Videla y de María Olga Redondo, según el Acta de Nacimiento, el niño vio la luz a las 3 y 40 de ese día. Su nacimiento sucedió en el propio domicilio de sus padres: “en calle dos entre veintisiete y veintinueve”, es decir en el mismísimo Regimiento 6 de Infantería “Gral. Viamonte”.
En 1975 Videla asume el Comando General del Ejército y desde la prensa local se destacaba el ascenso de “un mercedino” que había hecho una brillante carrera militar desde los 16 años cuando entró como cadete en el Colegio Militar de la Nación.
Con pompa y orgullo el Tte. Gral. Jorge Rafael Videla era recibido cada vez que venía a su ciudad natal a visitar a su anciana madre.
Pero Videla no fue el único mercedino que interpretaría un rol protagónico en el plan del último Golpe de Estado.
El Grupo Perriaux
Según el periodista Rogelio García Lupo, el abogado Jaime Perriaux, ex ministro de Justicia del gobierno de Levingston, comenzó a conspirar al día siguiente de la elección de Héctor Cámpora, en 1973.
El Golpe de Estado fue planificado desde las oficinas de Perriaux en Buenos Aires, donde se conocieron personalmente directores de bancos, representantes de compañías extranjeras, grandes propietarios rurales, y fue el general Hugo Miatello (muy amigo de Perriaux) quien puso en contacto a los generales designados por el Ejército a tal efecto: Santiago Riveros y Carlos Suárez Mason.

El General Miatello
Hugo Mario Miatello nació en Mercedes e 24 de marzo de 1923. Hijo de Mario Miatello Doni y de Ninfa Vierno, domiciliados en el centro de la ciudad. Estudió en el Colegio Militar donde fue compañero de promoción de Videla y Viola.
Profesionalmente se convirtió en una figura central dentro del aparato de Inteligencia Militar ya que se había desempeñado, durante la presidencia de Agustín Lanusse, como jefe de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) y también como director de la Central Nacional de Inteligencia hasta 1973, fecha en que el gobierno de Héctor Cámpora lo pasó a retiro.
A pesar de ser un personaje desconocido para la mayor parte del público, Miatello desempeñó un papel destacado durante los meses previos al golpe de 1976.
Experto en guerra revolucionaria y reconocido “sovietólogo” sería uno de los principales diseñadores del modelo represivo que instrumentaría la Junta Militar.
Cuando falleció, en el año 2000, el diario “La Nación” resaltó en su obituario: “A partir de su cercanía con Jorge Rafael Videla y de su buena llegada al mundo económico, Miatello mantuvo fluidos contactos con diversos sectores desde principios de 1975. Especialmente se destacó su relación con el Consejo Empresario Argentino, que por entonces presidía quien luego fue el primer ministro de Economía del Proceso, José Alfredo Martínez de Hoz.” (Cfr. Diario “La Nación”, Sábado 30 de septiembre de 2000).
A pesar de ser un personaje desconocido para la mayor parte del público, Miatello desempeñó un papel destacado durante los meses previos al golpe de 1976. Experto en guerra revolucionaria y reconocido “sovietólogo” sería uno de los principales diseñadores del modelo represivo que instrumentaría la Junta Militar.
Hace exactamente medio siglo, el general mercedino Hugo Mario Miatello pudo celebrar su cumpleaños 53 y al mismo tiempo festejar que la Junta Militar se hacía cargo del poder en la Argentina tal cual lo habían planificado.
En Mercedes
Mientras tanto, en la víspera aquí en Mercedes los periodistas intentaban obtener información de lo que estaba sucediendo en el Regimiento 6 de Infantería “Gral. Viamonte”. Decía “El Oeste”: “Varias tentativas de hablar con autoridades del Regimiento 6 de Infantería realizó ayer la redacción de este diario, con el objeto de informar a la ciudad sobre la situación en que se encuentra esa Unidad, ante constantes llamados de lectores preocupados por tener información al respecto. Las gestiones no tuvieron éxito, puesto que el Jefe de la Unidad no se hallaba en Mercedes y el subjefe, mayor Fernández Bustos, se encontraba en reuniones imposibles de interrumpir.” La somera información decía que en el Regimiento estaba instalada una compañía de gendarmes, y añadía: “desde la calle podía advertirse que la guardia de la Unidad estaba custodiada por numerosos soldados y suboficiales fuertemente armados.”
Lo que la prensa no sabía porque era parte del plan de toma del poder, era que el Jefe del Regimiento 6, Tte. Cnel. Alberto Ramón Schollaert había recibido la orden de marchar con sus tropas junto al Regimiento 3 de La Tablada hacia la Capital Federal. Allí, las fuerzas militares se apostarían, durante la noche del 23 y madrugada del 24 de marzo, alrededor de la Casa de Gobierno y de la Plaza de Mayo para consumar con su presencia el último Golpe de Estado.
Quienes planearon el Golpe no sólo diseñaron la toma del poder, sino también los objetivos. Y uno fundamental fue el sacrificio humano que iba a resultar de la feroz represión estatal: un genocidio. Entre los hombres que decidieron esto, había mercedinos. Hoy, esto no puede ser orgullo para nadie. Hayan sido o no juzgados por sus crímenes la historia no puede olvidarlos.
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