
Hay deportistas que ganan trofeos y hay otros que, además, conquistan la admiración eterna de quienes los ven jugar. «Picha» Fressia, la histórica referente del Club Mercedes, pertenece a este segundo grupo. A sus 87 años, no solo está representando a la Argentina en un torneo internacional en Chile, sino que lo está haciendo con la garra y la vigencia de una verdadera número uno.
En el marco del torneo Sudamericano que se disputa en tierras trasandinas, Fressia protagonizó junto a su compañera de dobles —una tenista de 92 años que acompaña su vitalidad— una de las mayores hazañas de la jornada inaugural al vencer a la dupla de Uruguay en un partido que quedará para el recuerdo por su carga emotiva y resiliencia deportiva.
Una remontada con sello argentino
El encuentro ante las uruguayas no fue sencillo. Tras ceder el primer set y verse en una situación límite en el segundo, con un 3-5 abajo que parecía definitivo, la templanza de «Picha» y su compañera salió a relucir. Con la experiencia de quien ha levantado múltiples títulos a lo largo de su carrera, la mercedina lideró la remontada para forzar un tie-break que ganaron 7-5.
La definición se trasladó al «Súper Tie-break» de 10 puntos, donde la superioridad técnica y física de las argentinas fue total, sellando un 10-3 contundente. «Estábamos re contentas. Fue un partido dificilísimo de dos horas, íbamos casi entregadas pero lo levantamos» relató la propia deportista con la humildad de los grandes.
Sin límites para la gloria
El calendario de la competencia no da tregua: tras el triunfo ante Uruguay, el cronograma marca enfrentamientos cruciales ante Brasil y el equipo local, Chile. Sin embargo, para Fressia, el resultado es apenas una anécdota frente al mensaje que proyecta al mundo.
Picha es una jugadora privilegiada. Su vitrina está llena de títulos, pero su mayor trofeo es demostrar que no hay edad para ser campeón ni para abrazar el deporte con profesionalismo.
Considerada una de las atletas más destacadas de la tercera edad en Argentina, «Picha» Fressia se ha convertido en un emblema del envejecimiento activo.
Su presencia en Santiago de Chile no es solo una búsqueda de una medalla más para su nutrida colección, sino una lección de vida: mientras haya pasión en el corazón y una raqueta en la mano, la palabra «retiro» no figura en el diccionario.
Desde Mercedes, su ciudad natal, el aliento llega en forma de mensajes y energías positivas para una mujer que, a cada golpe de drive, derriba los prejuicios sobre el paso del tiempo. ¡Genia total, Picha!




























