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El lado humano del rescate: Mario Quaglia y el impacto del estrés postraumático y el servicio en el cuartel

Detrás del uniforme y las sirenas que alertan a la comunidad ante cada emergencia, existe una compleja realidad psicológica y humana que afecta directamente a quienes asumen la responsabilidad de salvar vidas.

Así lo expuso Mario Quaglia, jefe del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Mercedes, en una extensa entrevista brindada al programa Noticias Mercedinas en Minga, emitido este jueves desde las 19.30 a través de la señal Minga.

El referente local desglosó desde sus primeros pasos en la institución hasta las secuelas emocionales que dejan las intervenciones más complejas.

Quaglia recordó sus inicios en la actividad, marcando cómo la vocación transformó su perspectiva de la comunidad y del peligro. Al rememorar la transición de sus primeros años hacia su rol actual como máxima autoridad operativa del cuartel, el jefe de bomberos, a sus casi 63 años, explicó: «A principios del los 80 la institución se manejaba con un pizarrón, se convocaban así las reuniones en lo que hace a comunicaciones. Yo no había cumplido aún 18 años, en esa época había que anotarse y empezar con las capacitaciones, y luego transcurrido un tiempo creían los jefes que estábamos en condiciones por lo que con el estudio médico nos daban el alta y empezábamos a salir a los servicios».

«Tenía amigos del barrio que eran bomberos y a mí por lo que me comentaban me gustó. Aunque entre lo que dicen y lo que es hay diferencias en lo que se vive»

«En ese momento se dependía de Policía de Provincia, y luego empezamos a depender de Defensa Civil. Yo tenía amigos del barrio que eran bomberos y a mí por lo que me comentaban me gustó. Aunque entre lo que dicen y lo que es hay diferencias en lo que se vive», agregó. «Me movilizó escuchar la sirena y la autobomba», reconoció además.

El impacto de los accidentes viales y el valor de una vida

La estructura de la charla tomó un tono más complejo al abordar las salidas por accidentes vehiculares y rescates en rutas, escenarios recurrentes en la jurisdicción de Mercedes que exigen una respuesta inmediata pero que exponen al personal a situaciones de extrema violencia visual y emocional.

Respecto a la delgada línea entre la vida y la muerte en el lugar del hecho, y la preparación que requiere el bombero para actuar con frialdad técnica, Quaglia enfatizó: «Nos capacitamos y bajo ciertas circunstancias uno puede llegar a saber a qué se enfrenta aunque todos los servicios tienen una impronta distinta. En el rescate a la víctima en algunos casos hay que hacer cortes, y saber hacerlos, porque se trata de sacarle el auto a la víctima y no a la víctima del auto. Hay que tener precauciones y eso se va estudiando».

Estrés postraumático: la salud mental en el cuartel

Uno de los puntos más críticos y novedosos de la entrevista en la señal Minga fue la visibilización del estrés postraumático, un flagelo silencioso que afecta a los servidores públicos tras enfrentarse a tragedias donde, en ocasiones, hay víctimas fatales o menores involucrados.

«Uno ve un montón de accidentes, ve la muerte, ve el dolor, escucha el quejido de la víctima, lo más profundo, el que queda mirando que es lo que pasa es la víctima»

«Es complejo la cantidad de sentimientos que uno tiene pero el objetivo es sacar a la víctima para que tenga una pronta atención, ya que hay un espacio de tiempo ideal que se llama la hora dorada y en el que la víctima tiene muchas probabilidades de tener una buena recuperación, pero en la realidad uno ve un montón de accidentes, ve la muerte, ve el dolor, escucha el quejido de la víctima, lo más profundo, el que queda mirando que es lo que pasa es la víctima. Ese  estrés postraumático viene después pero en el momento toda la dotación se aboca a tratar de la mejor forma de sacar a una persona de un vehículo o de apagar un incendio si de eso se trata», dijo Quaglia.

Quaglia no esquivó la problemática y detalló cómo trabaja la jefatura para contener a los efectivos una vez que se apagan las llamas o se limpia la calzada:

El jefe describió el peso del silencio y el proceso de descompresión colectiva posterior a un servicio crítico. Y explicó la necesidad de implementar redes de apoyo psicológico para que el personal pueda procesar el dolor ajeno. «Uno siempre trabaja en algo movilizante, a veces pierden la vida vecinos o algún chiquito, y luego de treinta años quedan muchas cosas, se generan imágenes que no son fáciles de procesar. Tenemos un psicólogo con nosotros y hacemos psicología de la emergencia por el estrés postraumático que nos afecta a la dotación. Tratamos de trabajar y charlar siempre sobre eso, pero a cada uno nos afecta de distinta forma», comentó.

Hacia el cierre del tramo principal de la entrevista, Quaglia resumió que la gestión de un cuerpo de bomberos modernos ya no solo implica la adquisición de herramientas y móviles de última generación, sino el cuidado del recurso más valioso: la mente y el corazón de cada voluntario.