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Éxtasis mundialista: agónico 3-2 y pase a cuartos de final fue para festejar

La histórica victoria de la Selección Argentina ante Egipto desató una verdadera marea humana en las calles de la ciudad, que contrastó con el desierto en las calles mercedinas durante el desarrollo del cotejo en Estados Unidos.

Este martes por la tarde, cientos de vecinos se concentraron masivamente en la Plaza San Martín, frente al Palacio Municipal, para celebrar la agónica clasificación del conjunto nacional a los cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol Estados Unidos 2026.

El epicentro de los festejos se transformó en un estallido de color, cánticos y caravanas vehiculares que rompieron con la habitual parsimonia de la jornada invernal de la ciudad que a 100 km de Buenos Aires no es cosmopolita del todo y tiene muchos espacios de calma, silencio, tranquilidad y paz social para ofrecer.

pero sin mediar más que no dormir la siesta y seguir el partido, aun en los geriátricos y hospitales, con clases interrumpidas y más, la clasificación argentina adquirió tintes épicos y justificó la magnitud de la movilización local.

El combinado nacional perdía 0-2 frente al duro seleccionado africano y parecía quedar al borde de la eliminación; sin embargo, en una ráfaga implacable de fútbol y coraje, logró revertir el marcador en tan solo 20 minutos para sellar un agónico e inolvidable 3-2. La remontada inyectó un calor inmediato en los hogares mercedinos, que rápidamente y en muchos casos en familia se volcaron a las calles de la zona céntrica.

A pesar de registrarse una tarde de intenso frío, el entusiasmo de los hinchas prevaleció en el espacio público.

Familias enteras, jóvenes y niños provistos de banderas, gorros y camisetas tiñeron el centro cívico de celeste y blanco. El sonar constante de las cornetas, los bombos y las bocinas de los automóviles enmarcaron una postal comunitaria imborrable, potenciada por una luz natural que pareció sumarse a la sintonía de los festejos patrios.

La desconcentración de los hinchas se produjo de manera gradual entrada la noche, bajo una estrecha custodia del clima festivo y pacífico.

El triunfo no solo ratifica la ilusión deportiva de cara a la próxima instancia del certamen ecuménico, sino que volvió a demostrar la enorme capacidad del fútbol para unir y movilizar el sentimiento de toda una comunidad pequeña y no siempre en armonía o hacia un mismo sentido, como es la de Mercedes.

Fotos y Video: Valentina González