
Con una nutrida asistencia de referentes institucionales, científicos y vecinos comprometidos con el entorno natural, este sábado por la mañana se llevó a cabo en uno de los galpones del Centro Cultural La Trocha el primer encuentro participativo orientado a la construcción del Plan de Gestión de la Reserva Natural Municipal Arroyo Balta (RNMAB).
La jornada, articulada bajo el esquema del Plan Estratégico Ambiental del municipio, fue la primera de un ciclo de tres talleres destinados a definir los lineamientos de conservación, uso e incorporación de nuevos sectores al área protegida.

La apertura e introducción general estuvieron a cargo de Manuel Vázquez, encargado de la reserva, junto a la bióloga Florencia Siri, integrante del equipo técnico ambiental. Durante su exposición, Siri repasó el proceso normativo e histórico que consolidó a la reserva mercedina como un espacio pionero en la región, remarcando la urgencia de conservar la biodiversidad frente a la «crisis de desnaturalización», el avance urbano sin planificación y el impacto de los modelos agropecuarios e industrias extractivas. Se enfatizó que los humedales y reservorios hídricos de la zona cumplen una función ecológica crucial al amortiguar los efectos del cambio climático, como inundaciones y sequías.
La actividad reunió a destacados actores de la conservación local y regional. Entre los asistentes sobresalió la presencia de históricos referentes del ambientalismo como Javier Moleres —quien continúa realizando buceo de exploración en las aguas de las canteras del Balta, documentando especies subacuáticas del reino animal y vegetal de particular valor ecológico—, «Pelusa» Olivella (también de Amigos del Río Luján y SOS Hábitat) y José «Pepe» Milessi, del campo lindero «El Tizón».
Asimismo, formaron parte del taller la guardaparques Claudia Lorenzo, colaboradores voluntarios de la reserva, delegaciones de Observadores de Aves y funcionarios de Luján, trabajadores del sectores de Salud Mental, Bomberos, estudiantes e interesados en arqueología, naturaleza y conservacionismo entre otras inquietudes comunitarias.
Durante el trabajo en comisiones, estructurado en mesas sobre valores paleontológicos e históricos, ambientales y socioculturales, se debatieron problemáticas clave para el diagnóstico del territorio. Entre las principales preocupaciones planteadas se destacó la masiva invasión de flora foránea, con especial énfasis en la propagación del acacia negro, y la urgente necesidad de revalorizar y reforestar con especies nativas. Asimismo, se analizó con firmeza el impacto de las actividades humanas sobre el ecosistema, abordando tanto los usos deportivos y de esparcimiento altamente concurridos como las prácticas informales e ilegales que amenazan la integridad de la flora y fauna autóctona.
Uno de los ejes proyectados hacia el futuro fue la posibilidad concreta de ampliar el perímetro de la reserva, incorporando formalmente un importante sector ubicado al este, cruzando el curso del arroyo, en el que se encuentra la vieja entrada de la Colonia Olivera.
El proceso participativo continuará durante el mes de septiembre con un segundo encuentro de trabajo en La Trocha, mientras que el plenario de cierre y síntesis colectiva se trasladará al propio territorio de la Reserva Natural Arroyo Balta.





























