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Voces que no callan: el coraje de exigir un río vivo frente a la depredación como paradigma

La reciente mesa participativa ambiental realizada en la Pulpería de «Cacho» Dicatarina no fue solo una reunión técnica más; fue el escenario donde volvieron a resonar las voces de quienes, con sabiduría y coraje, sostienen una lucha de décadas.

En un contexto global donde el paradigma dominante parece ser la depredación desenfrenada de recursos —como si la única opción de la humanidad fuera la huida hacia Marte ante la imposibilidad de salvar nuestro propio hogar—, figuras como Jorge Petrocelli y Javier Moleres nos devuelven a la urgencia de lo territorial.

En un mundo que parece resignado a la autodestrucción, los referentes del ambientalismo mercedino Jorge Petrocelli y Javier Moleres marcan una hoja de ruta necesaria. El Río Luján, asfixiado por décadas de desidia industrial y estatal, es el campo de batalla local contra un modelo que prioriza el negocio por sobre la vida.

Desde Mercedes, este pequeño punto en el oeste bonaerense, el mensaje para el municipio, la provincia y la nación es uno solo: el ambiente es la prioridad absoluta porque no hay un planeta de repuesto.

El Río Luján: una herida abierta sin freno
La mayor preocupación ambiental de nuestra cuenca sigue siendo el impacto sostenido y, hasta ahora, imparable de los residuos industriales. Durante años, mataderos, curtiembres y diversas fábricas han operado en Mercedes sin un control útil y real, vertiendo desechos tóxicos directamente al Río Luján.

Sin embargo, la responsabilidad no es solo privada. El propio Estado municipal mantiene una deuda histórica a través de desvíos cloacales masivos que fluyen por canales pluviales hacia el río. Si bien existen planes para ampliar la planta depuradora, la realidad es que hoy gran parte de los desechos no llegan a tratamiento y terminan contaminando el recurso de agua dulce del que todos dependemos.

La sabiduría de la persistencia
Es fundamental que las autoridades escuchen a estas voces señeras. Jorge Petrocelli, fundador del Museo de Ciencias Naturales Carlos Ameghino, ha dedicado su vida a la conservación, custodiando no solo el presente biológico sino el patrimonio paleontológico de la región. Por su parte, Javier Moleres, referente de «Amigos del Río Luján», representa la integridad de la sociedad civil que no ha faltado a ninguna cita de reclamo ambiental.

Es hora de que el coraje de estos hombres sea respaldado por políticas públicas que, de una vez por todas, dejen de mirar hacia el costado.

Ambos han puesto siempre en tela de juicio el rol de contralor del Estado. Denuncian un sistema donde el dinero parece habilitar la modificación de cualquier entorno natural, ignorando que el río tiene una morfología y una historia que no pueden ser alteradas por caprichos de ingeniería o urgencias económicas.

Humanidad frente a negocios
El descontrol en la depredación, justificado por las necesidades del «hombre de negocios» y no del humano, se mantiene como un paradigma incomprensible pero vigente en todos los niveles del poder.

Frente a las guerras permanentes por recursos, la propuesta local es la resistencia desde la conciencia:

  • Agroecología frente al veneno de los agroquímicos.
  • Ordenamiento territorial frente a las obras de cauce del COMILU.
  • Saneamiento real frente al maquillaje del entubamiento de canales.

La presencia de Petrocelli, Moleres y otros referentes como «Pelusa» Olivella en la mesa de trabajo es un recordatorio de que la recuperación del río es un proceso colectivo. No se trata solo de limpiar residuos sólidos; se trata de frenar el vertido invisible de tóxicos que nos está matando silenciosamente.

Ya nos habían abierto los sentidos a este problema vital para la humanidad pioneros como Hernán Guinot desde los fogones del Club Gaucho, donde también estaba Marcelo Ram (a quien Adonis Giorgi le dedicó recientemente un libro). Desde su rol como periodista y divulgador Guinot fue de los primeros que comenzó a plantar árboles con chicos de las escuelas.

Es hora de que el coraje de estos hombres sea respaldado por políticas públicas que, de una vez por todas, dejen de mirar hacia el costado.


Cristian Falabella es periodista digital, docente y editor de Noticias Mercedinas