
La cultura mercedina se prepara para vivir una noche atípica y profunda. El próximo sábado 30 de mayo, el Colegio Nacional abrirá sus puertas para recibir al Trío Orfeo en una presentación auspiciada por Proarte Mercedes.
Bajo el sugerente título «Travesías: poemas y melodías que el tiempo atesoró», el espectáculo propone un viaje estético que entrelaza la música instrumental con la palabra leída, abarcando desde el siglo XV hasta la contemporaneidad.
Aceptando el desafío de acortar distancias geográficas y horarias, la periodista Susana Spano dialogó en exclusiva para Radio Fénix y Noticias Mercedinas con Santiago Kovadloff. El reconocido filósofo, ensayista y poeta argentino —que al momento de la entrevista se encontraba en Amberes, Bélgica— desmenuzó la génesis de este trío que comparte con los talentosos Ana Victoria Chávez (piano) y Federico Mouján (violín). Además, con la calidez y lucidez que lo caracterizan a sus 83 años, Kovadloff reflexionó sobre su más reciente obra en prosa, La suma de los días, y reveló cómo el arte puede sustraer las cosas más simples de la rutina diaria para devolverles su carácter sagrado y existencial.
A continuación, la transcripción completa de un diálogo imperdible:
Entrevista: Santiago Kovadloff con Susana Spano
Susana Spano: El próximo 30 de mayo a las 20:00, en el Colegio Nacional, Proarte Mercedes va a presentar un programa muy especial: el Trío Orfeo, constituido por un gran poeta y dos músicos, bajo el nombre «Travesías: poemas y melodías que el tiempo atesoró». El trío está formado por Santiago Kovadloff junto a Federico Mouján en violín y Ana Victoria Chávez en piano. Estamos en comunicación con Santiago Kovadloff y ya lo estamos saludando. ¡Buen día, maestro! ¿Cómo le va?
Santiago Kovadloff: Buen día, Susana, un gusto saludarla. Un placer enorme para mí tener la posibilidad de conversar con ustedes, un verdadero honor. Me siento muy contento de que podamos concretar este encuentro al que aspiramos mutuamente y que finalmente tiene lugar, si hablamos con precisión geográfica, entre su mediodía en la provincia de Buenos Aires y el mío en la ciudad de Amberes, en Bélgica.
Susana Spano: Bueno, el programa que ustedes van a desarrollar abarca desde el siglo XV hasta el siglo XX, con poemas y melodías que el tiempo ha ido forjando. ¿Cuánto hace que el trío se ha conformado?
Santiago Kovadloff: El trío tiene un quinquenio de vida; hace 5 años que le dimos vida con la pianista Ana Victoria Chávez, y al poco tiempo se sumó Federico Mouján. La propuesta inicial con Ana era la de aproximar la voz a través de la lectura —y no del canto— a la melodía que podía brotar de su piano. Con la presencia de Federico en el violín, supimos encontrarle la forma de un trío en el que la voz a veces opera mediante la lectura con el piano, a veces con el violín, otras veces con ambos instrumentos y, en una tercera instancia, sola. Muchas veces yo leo o recito solo, así como la pianista toca con el violinista, o cada uno de ellos lo hace en forma individual.
Susana Spano: Claro, se van equilibrando para armar todo un espectáculo.
Santiago Kovadloff: La idea es generar configuraciones melódico-literarias distintas y adoptar tanto formas tradicionales en las que solo se escucha a los instrumentos (o a uno de ellos), como otras en las que solo se oye la voz de quien recita los poemas.
Susana Spano: Seguro. Aquel viejo adagio de que «la poesía es música» se hace realidad en este programa, porque es sumamente atractivo. Está la poesía de Neruda, poesía suya, una carta a mi padre de Mozart, Jacques Prévert, Fauré, Piazzolla… ¿De qué manera fueron conformando este collage de distintos momentos de la historia de la poesía y de la música?
Santiago Kovadloff: Es una excelente pregunta. Mi propuesta inicial consistía en proponerle a Ana algunos textos, ya sean míos o de otros grandes escritores. Ella supo escuchar en la cadencia y en los contenidos de cada uno de esos poemas cuál era el correlato musical más propicio. Así nacieron conjunciones que hoy parecen haber sido buscadas simultáneamente. Con la intervención de Federico Mouján completamos y perfeccionamos ese procedimiento. Por ejemplo, en la lectura que hago del poema de Federico García Lorca, La casada infiel, intervengo solo con él en el violín; él interpreta una obra de Albéniz (Asturias / Leyenda) que logra potenciar notablemente la propuesta lírica y de buen humor de Lorca.
Susana Spano: Hermosísima obra que está dentro del espíritu de la temática de García Lorca y de la música española.
Santiago Kovadloff: Eso es. Y en otros casos recurrimos a autores más contemporáneos como Erik Satie y a letras de tango que han sabido encontrar un correlato expresivo musical muy rico en melodías que no necesariamente son las de esas letras. Yo leo algunos tangos como Anclao en París, al que mis compañeros le han infundido melodías francesas, o El último café de Cátulo Castillo con Oblivion de Astor Piazzolla, que es otra hermosura. Un gran hallazgo de Federico Mouján.
Susana Spano: Impresionante el programa. Estoy segura de que los mercedinos van a estar más que encantados porque es una gama muy amplia, muy variada y sumamente atractiva. Para ustedes mismos, además de la tarea de búsqueda, debe ser una satisfacción advertir cómo calzan las propuestas literarias con las musicales.
Santiago Kovadloff: Sin duda alguna, y eso es también gracias al muy buen oído y a la cultura musical de la pianista Ana Victoria Chávez, quien en general supo orientar la configuración de todo este proyecto.
Susana Spano: Vamos a tener la posibilidad también de escuchar en esa ocasión un poema suyo: Segundo piso a la calle. Si hubiera que encuadrar su poesía, ¿de qué manera piensa que puede calificarse?
Santiago Kovadloff: Bueno, es muy difícil autodefinirse, pero puedo brindarle algunos rasgos partiendo de lo que busco. Trato de que la distancia entre la intensidad lírica y la vida cotidiana (el lenguaje coloquial) no sea exageradamente acentuada. Más bien exploro las posibilidades melódicas y semánticas que el lenguaje cotidiano puede brindar si se lo articula de un modo preciso. Normalmente soy muy fiel a aquella idea de Heráclito de Éfeso, quien dijo que «si los dioses no están también en la cocina, no están en ningún lado». Creo que las pequeñas cosas de la vida cotidiana, cuando son sustraídas al exceso de familiaridad que depara la convivencia, se vuelven poéticamente relevantes. No es necesario dirigir la mirada hacia nada que trascienda el mundo habitual; basta con saber mirar lo habitual con emoción para descubrir presencias sorprendentes.
Susana Spano: Bueno, si usted me permite el atrevimiento, creo que es una poesía intimista, pero que al mismo tiempo es una poesía existencial y metafísica, porque muchas veces usted lo trasciende todo a través de esas cosas simples.
Santiago Kovadloff: Me alegro que me lo diga, porque justamente lo que intento reflejar es la emoción de descubrir en lo más cercano lo más distante, en lo ordinario lo extraordinario y, sobre todo, una vivencia del tiempo que se acentúa a medida que los años pasan. Esto me va permitiendo explorar esta etapa de mi vida —ya soy un hombre de edad muy avanzada, tengo 83 años— y vislumbrar un mundo temático que también quisiera llevar a la poesía.
Susana Spano: Apartándonos por un momento del concierto en sí mismo, me gustaría que nos hablara de su última obra en prosa, porque me da la impresión de que todo esto que comentaba es la génesis de La suma de los días.
Santiago Kovadloff: Efectivamente, es mi último libro en prosa. Es un ensayo concebido autobiográficamente con fragmentos, y su origen fue un diario que he llevado los últimos 40 o 42 años. En un momento decidí releerlo al sentir que había alcanzado una extensión y posibilidad argumental suficiente. Advertí que había anotaciones que reflejaban muy fielmente la experiencia de un escritor, tanto como autor como lector; el creador que busca llevar a las palabras aquello que le importa decir y que, a veces, vive la desolación de creer que no lo ha encontrado. Son anotaciones de un lector constante que encuentra en la palabra de los demás una fuente nutricia para su propio pensamiento, y también incluye apuntes biográficos vinculados a mi vida personal, el nacimiento de mis hijos o los viajes por el mundo con mi esposa. Seleccionando todo aquello, pude darle forma a un diario que es, simultáneamente, un ensayo y un autorretrato.
Susana Spano: ¿Qué siente Santiago Kovadloff cuando termina de escribir un libro y ya lo tiene en sus manos editado?
Santiago Kovadloff: Normalmente tengo una vivencia renovada: siempre es el primer libro, nunca tengo la impresión de que es el cuarto o el quinto. Utilizando una analogía, es la misma emoción que se tiene cuando nace un segundo o tercer hijo: uno no tiene un tercer hijo, vuelve a tener un primer hijo porque esa presencia es verdaderamente única. Cada nuevo libro ratifica la constancia de nuestra vocación. Junto a esto, hay vivencias menos poéticas como la angustia de encontrar alguna errata o una frase mejorable que siempre se escapa por más atento que uno esté. Pero la tercera emoción profunda es advertir cómo para ciertos lectores esa obra los expresa y los nombra, yendo más allá de lo que el autor se propuso. Esa es una de las satisfacciones más profundas de ser escritor.
Susana Spano: Me quedaría horas escuchándolo porque realmente usted es un poeta en todo momento, también cuando habla. Le quiero agradecer muchísimo esta entrevista, sobre todo teniendo en cuenta que está en Europa y afortunadamente vuelve para estar con nosotros el sábado 30. Va a ser un placer enorme escucharlo en compañía de Ana Victoria y Federico. ¡Disfrute mucho de Amberes y lo esperamos!
Santiago Kovadloff: Gracias por todo, Susana, y especialmente por la sensibilidad con que usted habita aquello que lee y se advierte que también aquello que escucha. Muchas gracias.
Susana Spano: Al contrario, gracias a usted, maestro. Estuvo con nosotros Santiago Kovadloff, que el próximo 30 de mayo en compañía de Federico Mouján (violín) y Ana Victoria Chávez (piano) van a deleitarnos con «Travesías: del siglo XV al XX, poemas y melodías que el tiempo atesoró». El Trío Orfeo va a estar presente en el Colegio Nacional a través de Proarte Mercedes.


















