
La comunidad educativa de la Escuela de Educación Secundaria N° 13 llevó al recinto del Honorable Concejo Deliberante de Mercedes un enérgico y pormenorizado reclamo por la alarmante situación edilicia que atraviesa la institución.
Haciendo uso de la Banca Participativa en la última Sesión Ordinaria, la presidenta de la Asociación Cooperadora, Verónica Gauna, expuso ante los concejales la urgente necesidad de obtener una solución definitiva: la construcción de un edificio propio, un derecho postergado a lo largo de casi una década de promesas gubernamentales incumplidas.
«Nuestros estudiantes asisten todos los días a una institución que enfrenta dificultades que no deberían existir. Hay aulas de chapa donde durante el invierno las bajas temperaturas afectan el normal desarrollo de las clases. Cuando llueve, aparecen problemas de filtraciones y anegamientos», describió Gauna en su alocución. El crudo diagnóstico expuso el declive pedagógico derivado del desamparo estatal: la falta de una infraestructura adecuada ya provocó el cierre definitivo de cursos y una constante disminución en la matrícula escolar.
Nueve años de promesas y un esquema «provisorio» permanente
Durante su discurso, la portavoz de la comunidad escolar repasó la cronología de desarraigo que arrastra la Secundaria 13 desde su creación para abastecer a los jóvenes de un sector específico de la ciudad. Tras sucesivas mudanzas y anuncios de obras que despertaron esperanzas pero jamás llegaron a concretarse, la institución debió abandonar de forma abrupta su espacio en el año 2017 debido al peligro inminente de colapso en los cielorrasos del edificio que compartía con el CENS.
Desde entonces, la escuela funciona compartiendo las instalaciones de la Escuela Primaria N° 11. Si bien desde la cooperadora agradecieron profundamente la predisposición de las autoridades de dicho establecimiento, recalcaron que una condición habitacional que nació para ser estrictamente temporal y provisoria, se transformó de manera perversa en una realidad permanente que ya acumula nueve años de notas presentadas ante diversos organismos sin obtener respuestas efectivas.
«Pedimos algo tan simple como fundamental: un lugar digno, seguro y saludable donde nuestros estudiantes puedan estudiar, crecer y desarrollarse como se merecen. No pedimos privilegios, pedimos igualdad de oportunidades», interpeló Gauna al cuerpo deliberativo.
Una causa despojada de banderas partidarias
Acompañada en el recinto por un grupo de alumnos y miembros de la comunidad que sostuvieron el estandarte de la escuela con la consigna “La educación es el corazón de un pueblo, un puente de igualdad, donde todos merecen ser educados” la dirigente buscó desmarcar el reclamo de la grieta política local.
Aclaró de forma tajante que la lucha institucional no reviste un carácter político-partidario, puesto que la problemática ha trascendido cronológicamente a diferentes gobiernos, gestiones y signos políticos.
El documento final leído ante los concejales, concluye con un llamado directo a la responsabilidad institucional de los representantes locales para que asuman el compromiso como una causa transversal a todo el partido de Mercedes, advirtiendo que la voluntad y el esfuerzo diario de los docentes, auxiliares y familias ya no alcanza para disimular la ausencia de un edificio escolar real.
Los bloques políticos tomaron nota del pliego de demandas e ingresaron formalmente el expediente en comisiones para luego evaluar las vías de financiamiento y gestiones ante la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense.





























