
La destacada cantante Virginia Altube presentará oficialmente en vivo su nuevo material discográfico titulado El mar de arriba el próximo viernes 21 de agosto a las 20:30 horas.
El concierto se llevará a cabo en el espacio cultural «La Sala», ubicado en la calle 18 entre 27 y 29 de la ciudad de Mercedes. En esta oportunidad, la intérprete estará acompañada sobre el escenario por una sólida formación de músicos locales compuesta por Damián Tessore en guitarra, Rulo Godar en percusión y coros, y Marcelo «Tano» Giorgione en batería y percusión.
La producción de este nuevo álbum, compuesto por nueve canciones de raíz netamente popular y territorial, implicó un minucioso proceso creativo que se inició en diciembre pasado y se consolidó en los estudios de grabación entre los meses de marzo y agosto. El proyecto artístico estuvo bajo la producción conjunta de Godar y Tessore, logrando amalgamar dos búsquedas estéticas que, lejos de competir, se potenciaron en el estudio de grabación.
Una producción cooperativa y federal
A diferencia del registro de estudio —donde el disco sumó el talento de Leopoldo Caracoche en guitarras desde el sur del país, de Juan Martín López en la percusión de un candombe y las voces de Marilina Erramuspe en los coros—, el formato en vivo en Mercedes concentrará la instrumentación en un cuarteto eléctrico y acústico de gran potencia.
“Rulo tiene esa cosa como que me dice: ‘Dale, animate, abrí, tirate a la pileta’. Y Damián es una persona muy abierta, pero al mismo tiempo como que lo contiene a eso. Rulo lo abre y él lo contiene, entonces está bueno para mí encontrarme con ellos en el camino”
Al ser consultada sobre las particularidades del binomio de productores, Altube destacó la generosidad y la complementariedad de ambos músicos mercedinos: “Son como dos miradas distintas que se complementaron en este trabajo para mí de una forma maravillosa. A mí me mueve mucho la armonía de los efectos, tengo que encontrar eso. Y lo encontré en dos personas talentosas de distintos modos, con distintas expectativas y experiencias de vida”.
Respecto al rol de cada uno en la dirección musical, la cantante analizó el equilibrio que sostienen en el proyecto: “Rulo tiene esa cosa como que me dice: ‘Dale, animate, abrí, tirate a la pileta’. Y Damián es una persona muy abierta, pero al mismo tiempo como que lo contiene a eso. Rulo lo abre y él lo contiene, entonces está bueno para mí encontrarme con ellos en el camino”.
El origen conceptual de la obra
El título de la placa, El mar de arriba, encierra una profunda carga poética que Altube rescató del cancionero popular argentino. “Está sacado de una zamba, un tema del Dúo Coplanacu que se llama ‘Peregrinos’ y en el estribillo dice: ‘El cielo, el mar de arriba’. Bueno, ese estribillo yo lo tomé y lo transformé, respetando la música por supuesto, en una copla”, detalló la artista.
A partir de ese eje, el repertorio de nueve tracks traza un mapa sonoro de alta identidad territorial, que incluye obras de creadores contemporáneos e históricos de la música latinoamericana como la cantante mapuche Anaí Varela, el compositor rionegrino Pablo Rosas, el cantautor español Luis Pastor, el propio Leopoldo Caracoche, un candombe de la autoría de Rulo Godar y una reinterpretación de «Deja la vida volar», del chileno Víctor Jara.
Este disco se suma a la trayectoria discográfica de Altube, quien ya cuenta en su haber con trabajos de larga duración como En estado puro (2008) —producido por su hijo Martín—, Bajo esta luz —dirigido por Tessore— y un EP de cuatro canciones liderado por Godar, además de múltiples sencillos disponibles en tiendas virtuales (como «Abuela Vasca», grabado íntegramente en Bariloche).
Humanizar en la era de los algoritmos
La presentación de El mar de arriba se recorta sobre un panorama complejo para la industria musical, donde los formatos físicos han cedido terreno casi absoluto ante las lógicas de consumo fragmentado de las plataformas digitales de streaming. Al respecto, Altube reflexionó sobre los tiempos actuales, la pérdida de la capacidad de escucha atenta y el uso masivo de los dispositivos móviles.
“Cada época tiene su desafío. La tecnología es imparable, porque la inteligencia del hombre es infinita y no sabés hasta dónde va a llegar. El asunto es qué voy a hacer yo como persona con eso. ¿Cómo quiero vivir mi vida? ¿Cómo quiero ser más persona con estas nuevas formas?”
“Yo creo que hemos perdido un poquito la capacidad de escuchar y de escucharnos, pero eso ya no solamente con la música. Este aparatito, el celular, a nosotros nos obliga a estar siempre como a ver qué pasa, a no quedarte afuera de algo que no sabés muy bien qué es ese algo del cual te quedás afuera”, manifestó con mirada crítica.
No obstante, la cantante elude las posturas nostálgicas o tecnofóbicas y prefiere asumir el presente como el terreno donde disputar la sensibilidad humana a través del arte: “Cada época tiene su desafío. La tecnología es imparable, porque la inteligencia del hombre es infinita y no sabés hasta dónde va a llegar. El asunto es qué voy a hacer yo como persona con eso. ¿Cómo quiero vivir mi vida? ¿Cómo quiero ser más persona con estas nuevas formas?”.
Finalmente, Altube concluyó con una definición sobre el propósito de su canto y el impacto que espera causar en quienes se dispongan a oír su obra de manera integral: “Me parece que en ese disco estamos diciendo mucho sin decirlo tan explícitamente. Todo es poético. Puede dejar una sensación de recorrer emociones, que no sea una emoción pareja, sino que te va llevando por distintas imágenes. Si estamos atentos y buscamos nuestro eje, miramos a nuestro alrededor y vemos a los otros seres humanos con compasión y con respeto, tal vez nos vaya un poco mejor. No va a ser culpa del celular”.



























