
A pocas semanas de la presentación oficial en vivo del álbum El mar de arriba, pautada para el viernes 21 de agosto a las 20:30 horas en el teatro La Sala (calle 18 entre 27 y 29), los músicos y productores mercedinos Rulo Godar y Damián Tessore compartieron los entretelones y la profundidad estética del nuevo trabajo discográfico de la cantante Virginia Altube.
La obra, gestada a lo largo de un proceso creativo de casi un año e impulsada bajo una producción cooperativa y federal, traza un mapa sonoro intimista de nueve canciones de raíz popular que buscan poner en primer plano la madurez interpretativa de una de las voces más representativas de la región.
Una búsqueda enfocada en la voz y la identidad
Para Rulo Godar, este proyecto significó su segunda experiencia en la dirección de un álbum de Altube y su segundo trabajo de producción del año —tras realizar el disco de Franco Ramírez, Te voy a cantar un sueño, en homenaje a Jacinto Piedra—. Al analizar el concepto central de El mar de arriba, el músico remarcó el valor del instrumento vocal como hilo conductor de una memoria colectiva.

“En cuanto a El mar de arriba, es un disco que venimos trabajando con Vir desde mediados del año pasado; el foco está puesto esta vez en la voz de Vir. Para mí es una de las cantantes más importantes de la Argentina: ella en su voz tiene la historia y la sensibilidad de toda una región”, expresó Godar. Y agregó sobre la propuesta de abordaje: “Este disco, desde que Vir me lo propuso, está pensado desde ahí: su voz, su historia y, con ella, la historia de un país. La propuesta fue hacer un disco personal y definitivo que la cuente a Vir como artista”.
«La elección del repertorio y la apropiación de composiciones de otros y otras artistas me pareció clave en el trabajo con Vir: encontrar la voz, ese fue mi trabajo esencial como productor», cuenta Godar
En cuanto al diseño de audio y las influencias musicales, Godar reveló las referencias que guiaron la producción en el estudio: “Está inspirado, en cuanto a la producción, en los trabajos de Rick Rubin y en especial en American Recordings, aunque parezca lejano. Para mí, Rubin como productor y Johnny Cash como referente del folk son importantes; el sonido del disco busca esa impronta que tiene todo ese material. La elección del repertorio y la apropiación de composiciones de otros y otras artistas me pareció clave en el trabajo con Vir: encontrar la voz, ese fue mi trabajo esencial como productor”.
El ecléctico recorrido del disco va desde «Deja la vida volar», del chileno Víctor Jara, hasta «Mapu Kimun», un tema de la tradición Mapuche transformado en música electrónica, pasando por el candombe, la canción de autor y la música tradicional. En ese entramado de talentos, Godar destacó a los integrantes del proyecto: “El trabajo de Damián Tessore en especial es fundamental; él se encargó de muchos de los arreglos del disco con una entrega y pasión incomparable. Después el Tano Giorgione, Marilina Erramuspe, Juancito López… hay mucho talento en este disco. Y en especial la impronta de Leopoldo Caracoche, que interpretó varias guitarras y hay un tema de su autoría”.
Frente a la inmediatez mediática actual, el productor concluyó con una reflexión sobre el valor del arte humano: “El disco tiene un concepto fundamental que es música y letra como eje, y si bien parece una obviedad, en los tiempos que corren, con tanta cosa mediática donde todo es posible de emular por máquinas, la identidad, la entrega y el amor en lo artístico son amor puro. Por eso me da muchísima felicidad ser parte de estas florecillas que crecen ‘al costado del camino’”.

“Es una gracia y un placer haber podido participar de esta producción, de este disco, junto a grandes músicos como Marcelo, Leopoldo, Rulo, aportando desde algunos instrumentos y desde la grabación todo lo que he aprendido durante muchos años”, manifestó Tessore.
Conexión, oficio y recorrido compartido
Por su parte, Damián Tessore, co-productor y arreglador clave de la placa —quien además integrará el cuarteto sobre el escenario junto a Godar en percusión y coros, y Marcelo «Tano» Giorgione en batería—, resaltó la complicidad artística que lo une a la cantante a través de los años.
“Es una gracia y un placer haber podido participar de esta producción, de este disco, junto a grandes músicos como Marcelo, Leopoldo, Rulo, aportando desde algunos instrumentos y desde la grabación todo lo que he aprendido durante muchos años”, manifestó Tessore.
Asimismo, el músico analizó la sintonía que sostienen más allá de los géneros o el tiempo: “Con Virginia hemos participado en muchos proyectos de diferentes estilos musicales y siempre hemos podido conectarnos y disfrutar de este arte, más allá de la distancia y la diferencia generacional. La música siempre nos unió e hizo sacar lo mejor de nosotros. Para ella, mis felicitaciones y que siga la música y la vida”, sintetizó.
Repertorio y presentación en vivo
El título del álbum toma su nombre de una metáfora rescatada de la zamba «Peregrinos», del Dúo Coplanacu (“El cielo, el mar de arriba”), convertida por Altube en una copla que articula un viaje poético con obras de creadores como Anahí Rayen, Pablo Rozas, Víctor Jara, Pedro Guerra y composiciones de los propios Caracoche y Godar.
Tras un recorrido que incluyó presentaciones en escenarios de Córdoba y Bariloche, la llegada de El mar de arriba a Mercedes se concretará en formato de cuarteto eléctrico y acústico.
Las entradas para la función del viernes 21 de agosto en el teatro La Sala ya pueden adquirirse de manera digital a través de la plataforma web teatrolasala.com.




























