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La Expo Redil II

Seguimos en este recorrido por algunos de los tipos de ovejitas que comenzamos ayer. Ellas existen en nuestras parroquias, y hoy seguiremos charlando de otras.

Está la ovejita ausente, que siempre se olvida cuando le encargan algo. No es confiable pero si es memoriosa con las obligaciones de otras personas. Con las propias es ausente.

Está la ovejita histórica, aquella que nos recuerda constantemente que todo pasado fue mejor. Es decir: en la época del padre tal hacíamos tal cosa; antes, cuando se daba catequesis de tal manera pasaba tal cosa; cuando cantaba tal persona… A ella le cuesta adaptarse al presente y siempre todo lo pasado ha sido mejor que el presente y lo que está por venir, que incluso es incierto.

Está la ovejita de atrio. Es la que viene a misa cuando no la hay, porque le gusta el templo a solas. No quiere participar de ninguna celebración comunitaria. Es la que dice “Yo vengo a la Iglesia cuando no hay nadie”. No tiene vida comunitaria y a lo sumo pasa por el atrio y entra. No se compromete en nada.

Está la ovejita laboriosa. Esta es la que no solamente participa de la misa sino de toda la vida parroquial. Es la que aguanta y la que está con cuanto sacerdote o diácono ha pasado por la parroquia. Está con cualquier laico, sea quien fuese el que coordine. Está siempre y siempre se sabe que se cuenta con esa persona. Nunca va a hablar mal del sacerdote y mucho menos del obispo. Busca siempre qué hacer, cómo complacer, siempre está atenta de que si falta el sacerdote porque está enfermo o se fue de viaje, quién cubre las necesidades de la parroquia, desde abrir hasta hacer sonar las campanas para que el sacerdote que viene de visita se sienta recibido, o si hay algún difunto en la comunidad encargarse de que sea atendido. Es la que busca la ropa normalmente para el laico que no tenga para un Bautismo o Primera Comunión. Esta ovejita se encarga de que esta persona tenga lo espiritual y materialmente necesario. Es antigua en la parroquia esta ovejita laboriosa y es la que gracias a Dios abunda, y siempre se puede contar con ella.

Gracias a Dios que en nuestra Iglesia existen estas ovejitas, que siempre ven el vaso medio lleno y no medio vacío. Son las que siempre están justificando alguna falta y siempre creen que no se hace por mala intención. Estas ovejitas abundan y mucho en nuestras parroquias.

Quiera la Santísima Virgen que, después de hacer un recorrido por esta Expo Redil, nos sintamos identificados. Y quiera Dios que busquemos ser de la última, la trabajadora, la laboriosa, que no es que no vea los errores, sino que sabe perdonar, sabe disculpar y sabe seguir adelante.

Que la Virgen Santísima de Luján, Madre de la Iglesia, nos bendiga.

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